El colapso de la ciudad
Es de urgencia extrema lograr que el Gobierno se ocupe con más efectividad de los graves problemas que la increíble prosperidad de algunos le ha creado a la pobreza de muchos; porque me parece que la ciudad de Panamá ha entrado, finalmente, en un módulo galopante de colapso; que se hace cada día más costoso y lacerante.
Por este colapso eventual en la calidad de la vida urbana de la ciudad de Panamá, que ha iniciado un galope desbocado hacia la recta final, yo no puedo culpar ni a los grupos conservacionistas por oponerse al desarrollo de las áreas adyacentes a la ciudad, ni a los especuladores por aprovecharse de la artificiosa escasez en la oferta de tierra adicional que esta impenetrable muralla conservacionista crea. Ambos centros de poder y de intereses creados deben hacer lo que saben y lo que quieren hacer. Y lo están haciendo ciegamente.
Sólo puedo culpar al Gobierno, que parece que no puede hacer más de lo mucho que ya hace. Porque parece que éste, como todos los anteriores, y quizá como los futuros, no tiene el poder, ni la voluntad política para organizar los espacios del crecimiento urbano en base a un modelo de equilibrio, inteligente y civilizado, entre el paisaje natural, el paisaje urbano y la economía. Este modelo de expansión hacia las áreas boscosas que rodean a la ciudad de Panamá evitaría el colapso que anuncio.
Necesito ser claro y positivo en esto, porque la conservación de parques para la biodiversidad en el istmo central de Panamá no debe excluir a la población urbanizada y sus edificaciones; ya que hay métodos y modos para asociar el crecimiento de la ciudad al paisaje natural sin destruir la biodiversidad, tan importante para el enaltecimiento de la vida, la salud y la felicidad de la población urbana; al igual que de la población animal y vegetal.
Desde los tiempos del presidente Endara hasta el presente; y añado a este período el día 7 de septiembre de 1977; el Gobierno ha preparado muy bien al país para facilitar el actual progreso; por eso invito al gobierno actual y al que viene, a no complacerse tanto por sus gloriosos laureles; pues los retos que le está imponiendo su propio éxito de gestión administrativa requieren de más esfuerzo, autoridad, voluntad política y sensatez que las que han manifestando hasta ahora. fv@ugcapital.com
Por este colapso eventual en la calidad de la vida urbana de la ciudad de Panamá, que ha iniciado un galope desbocado hacia la recta final, yo no puedo culpar ni a los grupos conservacionistas por oponerse al desarrollo de las áreas adyacentes a la ciudad, ni a los especuladores por aprovecharse de la artificiosa escasez en la oferta de tierra adicional que esta impenetrable muralla conservacionista crea. Ambos centros de poder y de intereses creados deben hacer lo que saben y lo que quieren hacer. Y lo están haciendo ciegamente.
Sólo puedo culpar al Gobierno, que parece que no puede hacer más de lo mucho que ya hace. Porque parece que éste, como todos los anteriores, y quizá como los futuros, no tiene el poder, ni la voluntad política para organizar los espacios del crecimiento urbano en base a un modelo de equilibrio, inteligente y civilizado, entre el paisaje natural, el paisaje urbano y la economía. Este modelo de expansión hacia las áreas boscosas que rodean a la ciudad de Panamá evitaría el colapso que anuncio.
Necesito ser claro y positivo en esto, porque la conservación de parques para la biodiversidad en el istmo central de Panamá no debe excluir a la población urbanizada y sus edificaciones; ya que hay métodos y modos para asociar el crecimiento de la ciudad al paisaje natural sin destruir la biodiversidad, tan importante para el enaltecimiento de la vida, la salud y la felicidad de la población urbana; al igual que de la población animal y vegetal.
Desde los tiempos del presidente Endara hasta el presente; y añado a este período el día 7 de septiembre de 1977; el Gobierno ha preparado muy bien al país para facilitar el actual progreso; por eso invito al gobierno actual y al que viene, a no complacerse tanto por sus gloriosos laureles; pues los retos que le está imponiendo su propio éxito de gestión administrativa requieren de más esfuerzo, autoridad, voluntad política y sensatez que las que han manifestando hasta ahora. fv@ugcapital.com