El colapso del sistema departidos políticos
Seguramente, todos los partidos entregarán al Tribunal Electoral las postulaciones que habilitan a sus candidatos para disputar cargos públicos el próximo 3 de mayo. Pero cabe hacerse la pregunta sobre si el sistema de partidos funciona cabalmente sólo por cumplir con el papeleo; si basta que el día de los comicios tengamos una papeleta con distintos colores.
¿No se supone más bien que el sistema de partidos parte de la premisa de que hay una diversidad real de opciones ideológicas y programáticas, y que la campaña electoral tiene por cometido permitir que el electorado se informe y convenza sobre cuál es la mejor de esas opciones para la nación? ¿Está cumpliendo el sistema de partidos su función constitucional y democrática de contribuir a la formación de la voluntad popular?
Las dos principales nóminas en la carrera presidencial tienen algo en común: en ambas los integrantes de la fórmula presidencial intercambiaron entre sí graves descalificaciones morales y, a continuación, se arrojaron uno en brazos del otro. ¿Se puede pretender elegir con seriedad, cuando la campaña electoral no es seria?
Si no hay debate y sigue prevaleciendo la diatriba, ¿no será que el sistema de partidos, tanto por las divisiones internas como por las alianzas sin claros derroteros programáticos, habrá colapsado? ¿Para qué tipo de gobierno se está preparando el escenario?