El compromiso para "el cambio"
En sus primeros 90 días, el gobierno de Mireya Moscoso ya inició el cambio. Casi sin dinero, pero con mucha energía, compromiso, dedicación y mucho amor por su pueblo, Mireya Moscoso, ha dirigido su gobierno por el difícil, pero recto camino que se trazó. Su compromiso con el cambio lo está cumpliendo con un entusiasmo y convicción, superando todas las triquiñuelas que sí tuvieron tiempo para ponerle en el camino los artífices de la reelección anti constitucional y del continuismo de una dictadura "civil".
Las enormes sumas de dinero que han desaparecido de las partidas ministeriales que debieron financiar los gastos y compromisos del Estado durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre; no aparecen, se han esfumado o están en manos de quienes las están usando ahora para mantener una atmósfera de crisis y de crítica injustificada a todo lo que hace el nuevo gobierno.
Los personeros del gobierno desplazado se dedican a criticar los despidos que se han hecho, cuando la realidad de lo que se ha hecho, en gran mayoría, es declarar insubsistentes a los que cobraban sin trabajar, y que desde el 1o. de septiembre, ni siquiera se han atrevido a ir a buscar sus cheques.
También se ha montado una campaña para atacar el proyecto de reformas del IDAAN con el absurdo argumento de que se va a privatizar, cuando el objeto del cambio es mejorar su eficiencia y lograr una institución que cumpla cabalmente su función de darle ese esencial servicio a la ciudadanía para poder asignarle los recursos que requiere.
Nunca se ha pensado privatizarlo. Lo que se está haciendo es exactamente todo lo contrario, fortalecerlo, NO privatizarlo, tal como se propuso en el Plan de gobierno por "El cambio".
Ninguna artimaña, ni ataques o críticas sin sentido detendrá al nuevo gobierno en su compromiso con el pueblo.
El cambio va; las granjas van; la reforma justa y apropiada para incentivar al productor: al campesino-agricultor- al pequeño empresario y va, paralelamente, con las garantías y seguridades que requiere nuestro centro financiero, la banca, el comercio y la industria. Estos cambios se implantarán con la debida consulta, celeridad, honestidad y eficiencia, de modo que cada sector contribuya al crecimiento y al progreso sostenido, equitativo y comparativo de un país que le dé espacio justo a todos los sectores, en síntesis, un país integrado e integral.
Este gobierno cumplirá sus compromisos y no tendrá que mendingar que le den 5 años más para terminar su programa. Todo lo contrario, el pueblo se lo pedirá para que inicie un nuevo plan, cónsono con las nuevas prioridades que tendremos en el año 2004 y con las credenciales de haber cumplido ampliamente nuestro proyecto de gobierno a favor del pueblo, los desempleados y los pobres, acción que obligatoriamente favorecerá a todos los sectores.
A veces hay que derribar edificios condenados para poder construir edificios que llenen los requisitos de condiciones realmente actualizadas.
Tal es el caso con algunas medidas que ha tomado nuestro gobierno para derribar barreras que afectaron la posibilidad de un desarrollo socio-económico justo y equitativo para todos los sectores. Esa tarea se ha cumplido y ya se ha iniciado la obra de implementación de las nuevas políticas, los nuevos principios y las nuevas acciones hacia "el cambio" que traerá el progreso, la paz, la concordia y el bienestar compartido para una auténtica justicia social.
Las enormes sumas de dinero que han desaparecido de las partidas ministeriales que debieron financiar los gastos y compromisos del Estado durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre; no aparecen, se han esfumado o están en manos de quienes las están usando ahora para mantener una atmósfera de crisis y de crítica injustificada a todo lo que hace el nuevo gobierno.
Los personeros del gobierno desplazado se dedican a criticar los despidos que se han hecho, cuando la realidad de lo que se ha hecho, en gran mayoría, es declarar insubsistentes a los que cobraban sin trabajar, y que desde el 1o. de septiembre, ni siquiera se han atrevido a ir a buscar sus cheques.
También se ha montado una campaña para atacar el proyecto de reformas del IDAAN con el absurdo argumento de que se va a privatizar, cuando el objeto del cambio es mejorar su eficiencia y lograr una institución que cumpla cabalmente su función de darle ese esencial servicio a la ciudadanía para poder asignarle los recursos que requiere.
Nunca se ha pensado privatizarlo. Lo que se está haciendo es exactamente todo lo contrario, fortalecerlo, NO privatizarlo, tal como se propuso en el Plan de gobierno por "El cambio".
Ninguna artimaña, ni ataques o críticas sin sentido detendrá al nuevo gobierno en su compromiso con el pueblo.
El cambio va; las granjas van; la reforma justa y apropiada para incentivar al productor: al campesino-agricultor- al pequeño empresario y va, paralelamente, con las garantías y seguridades que requiere nuestro centro financiero, la banca, el comercio y la industria. Estos cambios se implantarán con la debida consulta, celeridad, honestidad y eficiencia, de modo que cada sector contribuya al crecimiento y al progreso sostenido, equitativo y comparativo de un país que le dé espacio justo a todos los sectores, en síntesis, un país integrado e integral.
Este gobierno cumplirá sus compromisos y no tendrá que mendingar que le den 5 años más para terminar su programa. Todo lo contrario, el pueblo se lo pedirá para que inicie un nuevo plan, cónsono con las nuevas prioridades que tendremos en el año 2004 y con las credenciales de haber cumplido ampliamente nuestro proyecto de gobierno a favor del pueblo, los desempleados y los pobres, acción que obligatoriamente favorecerá a todos los sectores.
A veces hay que derribar edificios condenados para poder construir edificios que llenen los requisitos de condiciones realmente actualizadas.
Tal es el caso con algunas medidas que ha tomado nuestro gobierno para derribar barreras que afectaron la posibilidad de un desarrollo socio-económico justo y equitativo para todos los sectores. Esa tarea se ha cumplido y ya se ha iniciado la obra de implementación de las nuevas políticas, los nuevos principios y las nuevas acciones hacia "el cambio" que traerá el progreso, la paz, la concordia y el bienestar compartido para una auténtica justicia social.