El Corredor Sur y las playas
Se me ha preguntado qué quiero decir cuando hago la alusión de que el Corredor Sur deberá pasar por encima de los camellones de las playas propuestas. La respuesta es que dicho corredor deberá pasar bien alto en todas las incidencias de dichos camellones o de obras futuras que lo requieran. Los colegas ingenieros me agregaron: "Entonces, ¿ hay que rediseñar el Corredor Sur? Respondí afirmativamente, para estas intersecciones de obras probables o posibles.
¿A ninguna autoridad oficial se le ha ocurrido que en un futuro podrá ser importante canalizar Río Abajo, Juan Díaz o Cabra para hacer pequeños puertos pesqueros, construir pequeños astilleros marítimos y que a ellos ingresarían camaroneros, pesqueros o yates o veleros? ¿Que aspiremos a crear marinas en los camellones propuestos de las futuras playas públicas a habilitar, como hemos planteado conceptualmente y descrito a grandes rasgos?
Más explícitamente, el alineamiento de las obras que se perfilen y que crucen el Corredor Sur, debe conocerse y deslindarse con aviso previo a los contratistas del Corredor para que se tomen las medidas de rediseño señaladas. De otra manera, la realización de estas obras quedaría proscrita para el porvenir. Seremos culpables de miopía planificadora y de indulgencia delictual al no imponer estas restricciones de altura al Corredor.
Con palabras más claras: El Corredor bloquea toda posibilidad de creación de playas Ãbalnearios públicos o turísticos y de pequeños puertos fluviales y canalizaciones de los ríos de la bahía. Además, ¿cuánto vale borrar la vista al mar infinito por varios kilómetros de costa a las generaciones futuras.?
Estos increíbles defectos de previsión, rayanos en la negligencia, deben encararse sin demora por parte de las autoridades oficiales. El país debe conocer, si no los planos detallados, los planos conceptuales, con secciones típicas longitudinales y transversales, con medidas críticas, normas y especificaciones de diseño. En el tramo marino, su altura libre por encima de las más altas mareas y las provisiones o previsiones para obras requeribles en el futuro y que lo puedan interceptar.
Al referirme a los pedraplenes en un artículo anterior y ante las opiniones diametralmente diferentes de dos empresas ambientalistas, la Phillips Williams& Asociados S.A. y la del Modelo Matemático El Tranqual propuse que se realizaran los modelos físicos o hidráulicos para dirimir definitivamente el asunto controversial.
Creo que, ante la aparente no acogida de mi proposición, deba afirmar mi creencia en que la tesis de la Phillips Williams &Asociados , S. A.me parece bastante correcta y la tesis contraria como insuficiente para explicar los fenómenos, ya que ignora las corrientes marinas y representa tan sólo el movimiento de flujo y reflujo de mareas. No veo la necesidad de construir pedraplenes permanentes como parte de las obras, ya que ellos, en mi concepto, harían lenta y difícil la salida de las aguas contaminadas, que tendrían que reposarse y sedimentarse entre los pedraplentes y el litoral por mayor tiempo, provocando creciente contaminación.
La razón medular de los camellones multipropósitos para llevar las aguas residuales de la costa a más de un kilómetro mar afuera es hacerlo por gravedad bombeando una sola vez los afluentes reubicados paralelos a la costa hasta el tanque colector y de éste, por gravedad, hacia el mar. Lo que hay hoy día no hace sino enviar unas cuantas decenas de metros las aguas negras al mar en el área de lama de las bajas mareas, donde se sedimenta y acrecienta la inmundicia de las playas.
¿A ninguna autoridad oficial se le ha ocurrido que en un futuro podrá ser importante canalizar Río Abajo, Juan Díaz o Cabra para hacer pequeños puertos pesqueros, construir pequeños astilleros marítimos y que a ellos ingresarían camaroneros, pesqueros o yates o veleros? ¿Que aspiremos a crear marinas en los camellones propuestos de las futuras playas públicas a habilitar, como hemos planteado conceptualmente y descrito a grandes rasgos?
Más explícitamente, el alineamiento de las obras que se perfilen y que crucen el Corredor Sur, debe conocerse y deslindarse con aviso previo a los contratistas del Corredor para que se tomen las medidas de rediseño señaladas. De otra manera, la realización de estas obras quedaría proscrita para el porvenir. Seremos culpables de miopía planificadora y de indulgencia delictual al no imponer estas restricciones de altura al Corredor.
Con palabras más claras: El Corredor bloquea toda posibilidad de creación de playas Ãbalnearios públicos o turísticos y de pequeños puertos fluviales y canalizaciones de los ríos de la bahía. Además, ¿cuánto vale borrar la vista al mar infinito por varios kilómetros de costa a las generaciones futuras.?
Estos increíbles defectos de previsión, rayanos en la negligencia, deben encararse sin demora por parte de las autoridades oficiales. El país debe conocer, si no los planos detallados, los planos conceptuales, con secciones típicas longitudinales y transversales, con medidas críticas, normas y especificaciones de diseño. En el tramo marino, su altura libre por encima de las más altas mareas y las provisiones o previsiones para obras requeribles en el futuro y que lo puedan interceptar.
Al referirme a los pedraplenes en un artículo anterior y ante las opiniones diametralmente diferentes de dos empresas ambientalistas, la Phillips Williams& Asociados S.A. y la del Modelo Matemático El Tranqual propuse que se realizaran los modelos físicos o hidráulicos para dirimir definitivamente el asunto controversial.
Creo que, ante la aparente no acogida de mi proposición, deba afirmar mi creencia en que la tesis de la Phillips Williams &Asociados , S. A.me parece bastante correcta y la tesis contraria como insuficiente para explicar los fenómenos, ya que ignora las corrientes marinas y representa tan sólo el movimiento de flujo y reflujo de mareas. No veo la necesidad de construir pedraplenes permanentes como parte de las obras, ya que ellos, en mi concepto, harían lenta y difícil la salida de las aguas contaminadas, que tendrían que reposarse y sedimentarse entre los pedraplentes y el litoral por mayor tiempo, provocando creciente contaminación.
La razón medular de los camellones multipropósitos para llevar las aguas residuales de la costa a más de un kilómetro mar afuera es hacerlo por gravedad bombeando una sola vez los afluentes reubicados paralelos a la costa hasta el tanque colector y de éste, por gravedad, hacia el mar. Lo que hay hoy día no hace sino enviar unas cuantas decenas de metros las aguas negras al mar en el área de lama de las bajas mareas, donde se sedimenta y acrecienta la inmundicia de las playas.