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El crimen avanza y crece


No hay nada peor que declararle la guerra al crimen en un país y que no pase nada. Eso es peor que perderla. La verdad es que en Panamá la ola de crímenes, violencia y delitos de toda clase es una realidad creciente. La percepción generalizada de los ciudadanos es que parece un problema imposible de vencer o resolver. Esta preocupación viene asentándose cada vez más entre la población, a pesar que la administración del presidente Martinelli ha venido advirtiendo en distintos foros tanto nacionales como en el extranjero que combatir el crimen y detener la violencia que amenaza a los panameños es su gran objetivo de gobierno.

Pero a estas alturas de la gestión gubernamental son muchos los que ponen en tela de juicio la capacidad de las autoridades para la consecución de tal propósito. Lo que se cuestiona es que no se trata de poner en duda la fe que todos pusieron en su promesa de campaña, sino en la falta de una estrategia eficaz de seguridad pública que permita soluciones prontas y que puedan sostenerse en el tiempo.

Pero el optimismo de la época electoral empieza a desvanecerse. Ante esta situación le toca ahora a los actuales responsables de la organización policial y de seguridad pública asegurarse que el presidente Ricardo Martinelli no fracase en este propósito. Lo que está en juego no es poca cosa: nada menos que la paz social y la integridad de la población panameña.

101 años de Panamá América

 
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