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El vía crucis panameño


Con renovada fe y esperanza en que un nuevo gobierno siente las bases de un mejor país para todos, Panamá vive su propio vía crucis.
Hay problemas cotidianos que han abierto heridas en la sociedad y que en tiempo de campaña se exponen a la vista de todos para crear conciencia de la profunda necesidad de cambiar para vivir más dignamente.
Para graficarlo no hay mejor ejemplo que las tremendas diferencias que perduran entre los dos extremos sociales y la profunda pobreza en la que viven miles de personas a consecuencia de la mala distribución de la riqueza.
Muchos panameños se levantaron hoy muy temprano pensando en qué van a comer. La falta de empleo golpea fuerte y cada cual busca la manera de sobrevivir.
El país encierra una agobiante situación de pobreza que incluye un importante sector de la población. Paradójicamente, el gasto social crece, pero no alcanza a reducir las necesidades de la gente que menos tiene.
Las angustias económicas van estrechamente unidas a los problemas de la inseguridad que han aumentado en el país, debido a la falta de presupuesto y de políticas definidas que intervengan y contrarresten la actividad delictiva.
La situación ha llegado a tal punto que las cifras dan miedo, la delincuencia creció un 34% en diez años, se produce un delito cada 3 horas y 25 minutos, se registra más de una violación carnal por día y la violencia familiar ha crecido un 520%. Y por si falta algún dato para dimensionar la gravedad del problema, basta con decir que en el 2002 más de una persona fue asesinada por día y que se denunció un maltrato a menores cada 35 horas.
Otra dura realidad es la falta de agua. La situación en este sentido se vuelve cada vez más crítica, a tal punto que hay áreas que no cuentan con el suministro esencial.
Mientras hay zonas del país que derrochan al por mayor, otros hacen lo que sea por un poco de agua potable.
A esto se suman los trastornos de la salud pública. Es por todos conocida la triste realidad que viven a diario las personas que acuden a la Caja de Seguro Social en busca de un médico y deben madrugar para formar interminables filas por una un cita, con el riesgo de que al llegar a la ventanilla se encuentran con la novedad que ya no hay cupos o que "el doctor no viene" .
El sistema de salud necesita contratar entre 2,500 y 3000 nuevos profesionales del sector (enfermeras, fisioterapeutas, radiólogos, entre otros), pero el gobierno no tiene presupuesto para hacerlo.
Profundizando en el análisis sobre los aspectos más críticos de la realidad del país, cabe mencionar que también afecta la calidad de vida de la gente el pésimo sistema de transporte público tantas veces cuestionado y sin solución posible hasta el momento. A los problemas estructurales del sistema se suman los graves trastornos ocasionados en el tránsito.
Esta situación se evidencia en las estadísticas del 2003 de la Contraloría General de la República, las que señalan que el transporte público en la ciudad capital se vio involucrado en 7 mil 935 accidentes de tránsito, es decir más de 21 por día o lo que es lo mismo, uno cada 68 minutos. Lo más grave de todo esto es que 71 de ellos tuvo consecuencias fatales.
Se podría continuar mencionando otras heridas abiertas en el país como las acusaciones de corrupción, por ejemplo, que son tan comunes a todos los niveles, como el arroz en el almuerzo, pero sería sobreabundar sobre las mismas denuncias ampliamente difundidas y sin respuesta judicial. Alcanza con decir que según las Naciones Unidas, en el informe "Los Costos de la Corrupción", este tipo de actos le cuestan a Panamá entre 600 y mil 200 millones de dólares anuales. Además, contribuye a que la tasa de crecimiento de la nación disminuya hasta un 1 %.
Todo estos datos demuestran que nos encontramos en un Estado necesitado de cambios profundos para superar las terribles contradicciones que aún subyacen en el país.
Una razón trascendental para meditar con seriedad y conciencia antes de emitir el voto.


Una de las situaciones que más afecta a los panameños es la pobreza. El gasto social crece pero no alcanza a reducir la enorme brecha entre ricos y pobres.
Así lo detalla el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo consultado por El Panamá América. El estudio, del que participaron el Ministerio de Economía y Finanzas, la Contraloría General de la República, Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), entre otros, es claro al explicar que el gasto social por persona creció cuatro veces más que el producto nacional por individuo entre 1980 y el 2000.
El estimado expresado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) es de $642 en 1997. Se destaca que a nivel centroamericano, Panamá y Costa Rica ejecutaron un gasto social per cápita más elevado con respecto a los demás países que no alcanzaron los $100 para el mismo año.
Lo anterior debería significar una garantía definitiva para la disminución de los índices de pobreza. Pero, no ha sido así. Pese al alto nivel de gasto social total y de servicios sociales básicos relativamente aceptables, Panamá camina en la penumbra.
La inseguridad ocupa el segundo lugar entre los principales problemas del país. Así lo reflejan las encuestas y lo ratifican las estadísticas policiales que que muestran en Panamá se produce un delito cada 3 horas y 25 minutos.
Lo que evidencia que vivimos en tiempos violentos, la calle ya no es un lugar tranquilo y seguro. La delincuencia va ganando terreno paso a paso y la policía se ve obligada a multiplicar sus esfuerzos para frenar el crecimiento delictivo.
Las cifras oficiales demuestran que en los últimos 10 años, la delincuencia ha crecido casi un 34% en Panamá.
Los números que maneja la policía determinan que en 1994 se registraba un total de 21 mil 335 delitos, cifra que fue creciendo de manera constante hasta llegar el año pasado a 28 mil 532 denuncias.
Esto aumenta la sensación de inseguridad de la gente al punto que según la última encuesta de CID-Gallup, publicada en febrero de este año, un 13% de los 1,204 entrevistados manifestó que él o algún miembro de su familia ha sido victima de robo o asalto en los últimos cuatro meses, cifra que coincide con las mediciones realizadas en octubre y diciembre de 2003.


Panamá se ubica en la cuarta posición en Latinoamérica, entre los países con mayor nivel de desocupados.
"Si usted cree en los cuentos de hadas, también puede creer que los políticos ayudarán a los pobres a conseguir trabajo", fue la respuesta sarcástica de una de las 100 personas a las que consultó El Panamá América en el mes de enero sobre el problema del desempleo.
Esta ácida desconfianza es la síntesis más clara de la opinión que la gente tiene sobre uno de los temas centrales a los que deberá dar respuesta el próximo presidente: Un 72% de los consultados considera que quien gane las próximas elecciones no podrá acabar con el desempleo.
Sólo un 22% tiene la esperanza de que quien resulte elegido el 2 de mayo podrá sacar al país de este flagelo que provoca angustia y desesperación en quien lo sufre. Pero para ello, consideraron indispensable que el nuevo gobernante dedique todo su interés y trabajo duro en estimular la inversión privada.
Tal razonamiento demuestra que, aún sin ser expertos en variables económicas, los panameños comunes tienen muy clara noción de la gravedad del problema.
El sistema de salud pública está en crisis y necesita urgentes cambios para prestar un servicio más eficiente.
Es un sistema que vive en lenta agonía. Está enfermo y debilitado, sus defensas están gravemente afectadas y las probabilidades de supervivencia en estas condiciones son escasas.
Este parece un diagnóstico tremendamente pesimista, sin embargo, no está alejado de la realidad. Cualquier panameño sabe que conseguir una cita en una policlínica o en el Complejo Metropolitano de la Caja de Seguro Social es actualmente una verdadera odisea.
Los problemas del sistema de salud son más graves todavía. Hay hospitales abandonados que por años no han tenido el mantenimiento necesario, camas en malas condiciones, aires acondicionados de quirófanos deteriorados, tanques de agua dañados y muchos problemas más.
Por tal razón el reto más importante que se ha planteado llevar adelante las autoridades nacionales es organizar por primera vez en el país, un sistema de salud público total, a través de una alianza estratégica entre el Ministerio de Salud y la CSS.
Unos 300 mil panameños en todo el territorio nacional se despiertan a diario con la triste realidad de no contar con agua potable. Los pozos sanitarios, brocales no protegidos y superficiales, carros cisternas, ríos y hasta las lluvias son sus únicos aliados.
La cifra ha sido revelada en un informe del Ente Regulador de los Servicios Públicos, donde se anota que el 13% de los 2.8 millones de habitantes de la República de Panamá no posee acueducto.
Por un poco del "vital líquido" se hace literalmente de todo. A algunos les ha tocado invertir las manecillas del reloj: mientras todos duermen, ellos esperan ansiosos que el agua corra por el grifo y así guardar para el resto del día.
El documento del Ente Regulador cita también que un 44% de la población total cuenta con letrinas, 27% alcantarillado, 21% tanque séptico y un 8% "otras formas de disposición".
Los números dejan constancia de una crisis que se ha venido agudizando con el pasar de los años, lo que según los consultados por El Panamá América, se debe al crecimiento desordenado de los habitantes en centros urbanos.
A lo anterior se añade la falta de estrategias concretas, administración tras administración.
Miles de usuarios sufren a diario las consecuencias de un servicio inseguro e ineficiente que afecta negativamente la calidad de vida de los panameños.
Cualquier usuario de un transporte colectivo en la ciudad se ve obligado a ajustarse a un sistema obsoleto, que no sólo le quita tiempo para trasladarse, sino que además lo expone a una peligrosa carrera en unidades que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad y comodidad.
Como ejemplo, basta con decir que desde el 1 de enero del 2002 hasta el 16 de marzo de 2004 las unidades del transporte público cometieron 4,984 infracciones, según detectó la Autoridad del Tránsito en 449 operativos, los que de ninguna manera llegan a cubrir la cantidad real de faltas ocurridas. Lo más grave es que 282 multas fueron por tener las llantas lisas, lo que da la pauta del estado de deterioro en que se encuentran las unidades. Otras infracciones frecuentes son el exceso de velocidad, las fugas, el descenso de pasajeros en lugares indebidos o el circular por el carril indebido.
Martinelli. Para el candidato presidencial del Partido Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, un arma efectiva en la lucha contra la pobreza es un gasto público bien administrado y enfocado. Además, un plan agresivo de generación de empleo que cree confianza entre los inversionistas locales y extranjeros en Panamá y por ende, reduciendo los índices de pobreza en el país.
Sobre el tema de la inseguridad, Martinelli plantea que es un problema de Estado y de sociedad, que requiere una política de Estado que esté por encima de los intereses particulares o grupales de coyunturas. Por ello, propone la revisión de las funciones policivas. Se solicitará una revisión total de la Policía Nacional para determinar las áreas que necesiten reforzarse. En el tema del desempleo la causa principal es la falta de políticas que se traduzcan en niveles adecuados y sostenibles de crecimiento. Por tal razón propone crear un Código de Más Trabajo para que rija las relaciones laborales de la Micro y Pequeña Empresa, estimular una alianza o concentración entre, Gobierno, trabajadores y empresarios, y promover el mejoramiento de Programas Técnicos de Capacitación Laboral.
Para solucionar el problema del agua ejecutará como primera medida la eliminación de la fuga y robo de agua, lo que incluye una fuerte campaña de instalación de medidores a todos los usuarios y reparación de la infraestructura (tuberías y alcantarillados).
Alemán . El candidato de la alianza Visión de País, José Miguel Alemán opina que ningún programa económico tiene posibilidades de éxito sin una adecuada política social que vaya dirigida a resolver los graves problemas de la pobreza y la pobreza extrema.
Alemán espera lograr un crecimiento económico del 6% y disminuir la tasa de desempleo a razón de 1.5% por año, durante su gobierno.
Mientras que en el tema de la inseguridad propone organizar a la comunidad para que participe en la lucha contra la delincuencia. Y quien dirija a la Policía Nacional sea un civil panameño con los requisitos profesionales y técnicos con necesarios para encargarse de esta institución.
Sobre el tema de salud Alemán señaló que para mejorar el servicio de atención en los hospitales y en la CSS van a extenderse horarios de atención en instalaciones estratégicamente ubicadas para brindar consultas externas por lo menos 16 horas diarias todos los días del año; implementar el Protocolo de Atención de Urgencias en todos los centros hospitalarios del país, haciendo énfasis en la educación sobre lo que es urgencia y lo que es consulta externa, para descongestionar los Cuartos de Urgencias.
Para el sistema de transporte propone introducir un nuevo sistema público, el Metrobus, con autobuses de alta capacidad y baja emisión de gases, carriles exclusivos separados del tránsito vehícular ( lo cual eliminará el desorden de la circulación).
Torrijos. El candidato presidencial de la alianza Patria Nueva, Martín Torrijos, manifestó que combatirá la pobreza utilizando las ganancias que deja el Canal de Panamá.
"Parte de eso es la responsabilidad que tienen los estados con la sociedad en cuanto a la función de brindarle las oportunidades.
Para Torrijos el instrumento fundamental para salir de la pobreza es un cambio en la educación. Sobre el tema de la inseguridad ciudadana, Torrijos señaló que es una consecuencia impactante de la crisis general. La criminalidad supera la capacidad de la Fuerza Pública, a pesar de disponer con personal y presupuestos superiores a los que tenía a fines de los años ochenta. Para solucionar este problema plantea integrar equipos interdisciplinarios y diseñar una estrategia a corto, mediano, y largo plazo, con el fin de enfrentar la inseguridad y la actividad delictiva en forma científica. En el tema de la salud Torrijos indicó que en su plan de gobierno ha reconocido la importancia que para el país tiene garantizar la calidad y eficiencia del sistema sanitario como vía determinante para lograr un desarrollo económico y social, lo que dependerá de la conducta de la gente y la propia eficiencia del sistema de salud.
Torrijos señaló que pretenden un sistema único de servicios públicos de atención de toda la población, y en esa dirección tenemos que actualizar el sistema de regulación sanitaria, impulsar el desarrollo integral de los recursos humanos y devolver el papel protagónico a los comités de salud.
Endara. El candidato presidencial del Partido Solidaridad, Guillermo Endara, no ha contestado a las preguntas que el equipo Usted Decide le ha estado enviando, pero en el caso de la pobreza considera que la falta de empleo y de seguridad son causa y efecto de la pobreza y material "insoportable e imperdonable que golpea a la mitad de nuestros compatriotas".
Para Endara el desempleo, inseguridad y corrupción son los tres jinetes del apocalipsis panameño que tendremos que combatir con "todas las fuerzas de que somos capaces".
Sobre la inseguridad propone que el cargo de la máxima autoridad de la Policía Nacional recaiga siempre sobre un civil. Además, es necesario mantener la seguridad interna del país frente amenazas de cualquier tipo y combatir la delincuencia nacional e internacional en todas sus formas y expresiones.
¿Piensa usted que el próximo gobierno resolverá los problemas sociales de nuestro país?
Jaime Canto . "Para que el próximo gobierno resuelva los problemas sociales debe existir una voluntad política por parte de todos los sectores y además debe cambiarse la Constitución".
Rojas Laurencio. "No creo, porque los políticos prometen hasta lo imposible en campaña, pero a la hora de actuar no hacen nada".
Apolonio Benítez. "No importa quién gane, ninguno podrá resolver los problemas de Panamá, sino no se cambia primero la constitución".
Rubén Hernández. "Yo creo que el futuro gobierno sí puede resolver algunos problemas porque los candidatos han demostrado tener la capacidad para cambiar al país".
Irak Ortega. "Yo considero que hay algunos que pueden resolver los problemas del país, porque han demostrado tener la capacidad. Pero hay otros que no han hecho nada en estos 5 años".
César Vásquez."Quizás, porque algunos candidatos han demostrado tener la capacidad de generar trabajos, otro tiene la experiencia, y lo más importante, la mayoría son jóvenes y con ganas de trabajar".

101 años de Panamá América

 
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