El debate como una técnica de enseñanza
En los últimos días se han publicado -en los diferentes medios de prensa- algunas opiniones, acerca del debate y su importancia en las relaciones políticas y socio-culturales de los hombres y mujeres. Desafortunadamente sus autores han distorsionado la esencia del concepto, a tal punto, que lo han acuñado, única y exclusivamente a las ya acostumbradas discusiones o controversias de candidatos políticos, en aras de mercadear su oferta electoral, craso error.
"Debate político es mucho decir, y no sólo en lo que se refiere a la cuestión de la forma de Estado. En España hoy, entre la partidocracia y el oligopolio de los medios de comunicación, no puede hablarse seriamente de debate, es decir, de encuentro de opiniones con libertad de criterio y profundidad de análisis. Hay, desde luego, una sobredosis de opiniones, pero todas dicen más o menos lo mismo. Innumerables tertulias mediáticas nos aburren continuamente con su cri-cri de jaula de grillos que nunca cambian de partitura".
"Declaraciones de políticos suceden a declaraciones de políticos, opiniones sin cuento que nada tienen que contar, como puede apreciar en el grado de degeneración al que llevan el lenguaje, exprimido y torturado hasta el absurdo por el prurito de hablar lo más diciendo lo menos. Este oligo-debate, amplificado ruidosamente, sólo llega a animarse de vez en cuanto con bonitas peleas de corral: los gallos mediáticos cada cuando se disputan el gallinero". (Mitología de la comunicación correo electrónico).
El debate es una técnica del proceso de enseñanza aprendizaje, que al revés de lo que ocurre con la discusión, se lleva a cabo cuando se presentan posiciones contrarias alrededor de un tema específico. Aquí se defienden puntos de vista, y no el mercado de una propuesta y menos si es de carácter político-partidista, ya que de ser así, tendría todas las posibilidades de ser un mensaje demagógico y pasajero. El debate es un recurso lógico de lucha y equivale únicamente a la competición intelectual de criterios definidos.
Lo que se pretende hacer con los candidatos a la Presidencia de la República y demás puestos de elección popular, no es más que un show de televisión bien pagado en materia de audiencia; pero que carece de todo contenido intelectual, ya que no existen reglas que prohíban leer documentos y decir mentiras. Sólo se tendría en cuenta que "el que tiene más saliva tragará más harina", es decir, el que hable más o tenga mayor facilidad de expresión, se le considera el o la mejor.
Como quiera que los puntos a tratar en la agenda televisada, son los mismos, generalmente sus resultados serán exactos o experimentales, por tanto menos margen ofrecerán para un "debate" de astucia intelectual, dando con ello paso a una vulgar discusión de quién lo dijo primero, o la acreditación del derecho de autor.
El debate en la rama de la Educación (Proceso enseñanza-aprendizaje) -no así en la política, como fórmula de mercadear los votos -es un excelente ejercicio de libertad y de tolerancia, ya que todos tienen derecho a opinar y él debe de respetar la posición de los opositores, pudiéndolas refutar únicamente con las armas de la lógica, de la reflexión y de la argumentación correcta. En la política televisada "Debates Políticos" existe un solo objetivo: ridiculizar al adversario y dispararse a la opinión pública como el o la mejor de los panelistas.
Algunos estudiosos del tema coindicen en comparar el debate político como una modalidad de estrategia proselitista, que en nada conjuga con el accionar del candidato una vez haya sido electo o electa, toda vez, que en este escenario (debate), no se debate sino más bien se prometen cosas.
En lo personal considero el debate político como un concurso de modelaje, en donde los candidatos lucirán sus mejores prendas de vestir con colores alusivos a sus toldas políticas. Aquí se destacarán algunos modales de la fina escuela de Carreño, como lo son: la forma de sentarse correctamente, la de agarrar los cubiertos, masticar los alimentos, la posición de la servilleta y demás piruetas que hay que observar, cuando se está frente a las cámaras de televisión.
Me agradaría seguir utilizando este concepto, en el ámbito del proceso de enseñanza -aprendizaje, ya que es aquí, donde más podría encajar con relación a su naturaleza de técnica de comunicación, en beneficio de la transmisión de información y conocimiento a los demás.
"Debate político es mucho decir, y no sólo en lo que se refiere a la cuestión de la forma de Estado. En España hoy, entre la partidocracia y el oligopolio de los medios de comunicación, no puede hablarse seriamente de debate, es decir, de encuentro de opiniones con libertad de criterio y profundidad de análisis. Hay, desde luego, una sobredosis de opiniones, pero todas dicen más o menos lo mismo. Innumerables tertulias mediáticas nos aburren continuamente con su cri-cri de jaula de grillos que nunca cambian de partitura".
"Declaraciones de políticos suceden a declaraciones de políticos, opiniones sin cuento que nada tienen que contar, como puede apreciar en el grado de degeneración al que llevan el lenguaje, exprimido y torturado hasta el absurdo por el prurito de hablar lo más diciendo lo menos. Este oligo-debate, amplificado ruidosamente, sólo llega a animarse de vez en cuanto con bonitas peleas de corral: los gallos mediáticos cada cuando se disputan el gallinero". (Mitología de la comunicación correo electrónico).
El debate es una técnica del proceso de enseñanza aprendizaje, que al revés de lo que ocurre con la discusión, se lleva a cabo cuando se presentan posiciones contrarias alrededor de un tema específico. Aquí se defienden puntos de vista, y no el mercado de una propuesta y menos si es de carácter político-partidista, ya que de ser así, tendría todas las posibilidades de ser un mensaje demagógico y pasajero. El debate es un recurso lógico de lucha y equivale únicamente a la competición intelectual de criterios definidos.
Lo que se pretende hacer con los candidatos a la Presidencia de la República y demás puestos de elección popular, no es más que un show de televisión bien pagado en materia de audiencia; pero que carece de todo contenido intelectual, ya que no existen reglas que prohíban leer documentos y decir mentiras. Sólo se tendría en cuenta que "el que tiene más saliva tragará más harina", es decir, el que hable más o tenga mayor facilidad de expresión, se le considera el o la mejor.
Como quiera que los puntos a tratar en la agenda televisada, son los mismos, generalmente sus resultados serán exactos o experimentales, por tanto menos margen ofrecerán para un "debate" de astucia intelectual, dando con ello paso a una vulgar discusión de quién lo dijo primero, o la acreditación del derecho de autor.
El debate en la rama de la Educación (Proceso enseñanza-aprendizaje) -no así en la política, como fórmula de mercadear los votos -es un excelente ejercicio de libertad y de tolerancia, ya que todos tienen derecho a opinar y él debe de respetar la posición de los opositores, pudiéndolas refutar únicamente con las armas de la lógica, de la reflexión y de la argumentación correcta. En la política televisada "Debates Políticos" existe un solo objetivo: ridiculizar al adversario y dispararse a la opinión pública como el o la mejor de los panelistas.
Algunos estudiosos del tema coindicen en comparar el debate político como una modalidad de estrategia proselitista, que en nada conjuga con el accionar del candidato una vez haya sido electo o electa, toda vez, que en este escenario (debate), no se debate sino más bien se prometen cosas.
En lo personal considero el debate político como un concurso de modelaje, en donde los candidatos lucirán sus mejores prendas de vestir con colores alusivos a sus toldas políticas. Aquí se destacarán algunos modales de la fina escuela de Carreño, como lo son: la forma de sentarse correctamente, la de agarrar los cubiertos, masticar los alimentos, la posición de la servilleta y demás piruetas que hay que observar, cuando se está frente a las cámaras de televisión.
Me agradaría seguir utilizando este concepto, en el ámbito del proceso de enseñanza -aprendizaje, ya que es aquí, donde más podría encajar con relación a su naturaleza de técnica de comunicación, en beneficio de la transmisión de información y conocimiento a los demás.