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El debate de los burgomaestres


El esperado debate entre los candidatos al puesto de Alcalde del distrito capital, que nos brindó uno de los novelescos canales de televisión del país, cosa que agradecemos los espectadores, fue una desigual lucha entre el candidato independiente Don Miguel Antonio Bernal, su digna contraparte representando a Vanguardia Moral de la Patria, Don Miguel Batista Guerra, que sería un extraordinario Vicealcalde del primero; y los otros dos, de cuyo nombre no quiero acordarme.

La palabra candidato viene del latín "Candidus", que significa blanco o puro. El color blanco simboliza las cualidades morales de los pretendientes, sus virtudes y lo intachable de sus actos. En nuestro medio, muchos desconocen este hecho y, por ende, la mayoría de los postulantes a cargos de elección deberían de someterse a una autoevaluación para convencerse de que cumplen con los requisitos de integridad y rectitud que requiere la majestad del cargo al que aspiran. Aunque muchos se convencen ellos mismos de su probidad hasta el punto de que al someterlos a un somero escrutinio, quedan a la vista sus impurezas, como un banano mal pelado.

El debate del viernes fue todo un espectáculo, que quedará en los anales de la televisión nacional como un digno coloquio, en el que salieron a relucir dimes y diretes, algunos conocidos y otros no; pero que dejó claro quiénes son los que están realmente preparados para ocupar la difícil posición a la que aspiran. Por un lado, el Lic. Batista, que nos dio una solemne lección de dignidad, decoro, inteligencia y conocimiento de las leyes; unida a una envidiable humildad, digna de imitarse. Por el otro, como candidato independiente, el profesor Miguel Antonio Bernal Villalaz, que jugó a su antojo con sus oponentes, pero con hidalguía y respeto, demostrando un equilibrio perfecto entre madurez y talento, que, sin lugar a dudas, le hacen el candidato más idóneo para el cargo, a pesar de las imperfecciones que él mismo admite poder tener como ser humano que es. La forma en que respondió al zarpazo del promotor de boxeo fue de antología y me encantaría ver un diálogo televisado entre ambos. Los resultados son previsibles.

Del bonachón y obeso Boy Scout, como el mismo se denomina, cabe resaltar su recurso a nombrar al famoso -por sus polémicas- periodista Tomás Cabal, como artífice de sus acusaciones y diretes, sin recordar que uno siempre debe ser consecuente de lo que afirma y estar preparado para confrontar a cualquiera al hacerlo, no recurriendo a terceras personas.

Y por último está Mr. SINAPROC, joven galeno que bien haría en seguir practicando la medicina, porque el cargo de Alcalde le quedaría muy grande, y se expone a ser objeto de una "pelonera" pública, término jocoso e infantil con el que graciosamente nos prodigó a los asombrados televidentes.

Ojalá que el pueblo sepa realmente escoger, porque es mucho lo que está en juego, como muchas las desigualdades entre los candidatos.

101 años de Panamá América

 
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