El deber y el derecho del periodista
Las enfermeras panameñas, hace 50 años, lucharon en la Asamblea Nacional de Diputados (Asamblea Legislativa) para que se reconociera su profesión mediante una ley. Hoy las enfermeras tienen una carrera universitaria, organizada, respetada y protegida por once leyes. Los abogados y los maestros pasaron su calvario mucho antes que las enfermeras, para lograr la idoneidad y el respeto a su profesión. Poco a poco se fueron extinguiendo los "tinterillos", nombre que se les daba a los abogados empíricos hace varia décadas. Los médicos también con sus huelgas y paros lograron acuerdos, estabilidad y categorías.
En el año de 1963 y en 1997, los bomberos y policías respectivamente, lograron la reglamentación de sus carreras. Actualmente los graduados de Diplomacia también quieren su espacio.
Extraigo y plasmo una síntesis del concepto de La Opinión Pública que dice así: "es la expresión amplia de todos los sectores, el sentimiento popular de los acontecimientos sociales, la tradición, la crítica en varias direcciones, la influencia sobre niveles de decisión, la comunicación de los ciudadanos con el gobierno, la comunicación entre los ciudadanos, es un fenómeno que se percibe por los sentidos y la razón, es un conjunto de efectos y actitudes".
La Constitución Nacional de la República de Panamá en su artículo 37 dice: "Toda persona puede emitir libremente su pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio, sin sujeción a censura previa; pero existen las responsabilidades legales cuando por alguno de estos medios se atente contra la reputación o la honra de las personas o contra la seguridad o el orden público".
Si todos los ciudadanos tienen el derecho constitucional de opinar y la opinión pública es de todos, ¿por qué algunas personas expresan que: "reglamentar la carrera de periodista atenta contra la libertad de expresión?" Esta premisa no tiene asidero, es tendenciosa y manipuladora, cuyo propósito es crear inquietud social para lograr su fin que es: obstaculizar el logro de la Ley de Prensa.
Los géneros periodísticos, reportaje, crónica y artículo, tienen sus características específicas que son muy largas de enumerar. En estos géneros existe tácito y sobrentendido, la "opinión" ciudadana que todos pueden ejercer. Dentro del reportaje periodístico están la entrevista, la noticia, los informes sobre los problemas, temas y sucesos que atañen al conglomerado político social del diario vivir, con informaciones frescas que el periodista busca en el momento para desarrollar el qué, el cómo, el quién, el cuándo y el por qué. Es un trabajo específico, continuo, diurno y nocturno y le pertenece al comunicador social que fue a una universidad a estudiar estilos y lenguajes de periodismo, de radiodifusión, de televisión, de cine, de publicidad y de Relaciones Públicas. No es como se dice por allí que "cualquiera lo puede hacer" ¡qué alejado de la realidad!
Es cierto que en Panamá hay personas muy cultas, que pueden opinar casi de todo. Pienso que, es más fácil y seguro en cuanto a la información confiable, hacerlo de lo que se sabe bien, por ejemplo, un médico que opine de los problemas sociales del ejercicio de la medicina y la salud, un sacerdote de la injusticia social, un economista de economía, los obreros de las violaciones al Código de Trabajo, un legislador debe saber mucho de la Asamblea Legislativa, un abogado puede investigar sobre la mora judicial en las cárceles... y los políticos pueden investigar de la corrupción, en fin, hay tema para todos. El problema se dará cuando las empresas privadas, de medios comunicación de masas decidan quién publica en su medio y quién no.
Hablar de apostolado implica verdad y objetividad que van de la mano con la ética y la moral que todo periodista ha estudiado. En nuestro país hay profesionales del periodismo con mucha capacidad intelectual que aplican los conocimientos adquiridos y hacen un trabajo de altura en todos los medios de comunicación de masas, mientras que hay empíricos que no lo hacen bien.
Un medio de comunicación tiene la obligación de informar, influir, educar, entretener y correlacionar. En esto hay mucha técnica y responsabilidad aunque parezca que no. Basta con leer, escuchar y ver, gracias a la tecnología, el trabajo profesional periodístico que se desarrolla en otras latitudes, para darnos cuenta que ya es hora de que se reglamente la carrera periodística en nuestro país para brindar a los lectores, radioescuchas y televidentes un panorama de altura.
El periodista panameño se lo merece. Una vez llegado el incentivo, tendrá motivaciones para estudiar más, perfeccionar las técnicas y desarrollar un trabajo investigativo y noticioso de primera categoría.
En el año de 1963 y en 1997, los bomberos y policías respectivamente, lograron la reglamentación de sus carreras. Actualmente los graduados de Diplomacia también quieren su espacio.
Extraigo y plasmo una síntesis del concepto de La Opinión Pública que dice así: "es la expresión amplia de todos los sectores, el sentimiento popular de los acontecimientos sociales, la tradición, la crítica en varias direcciones, la influencia sobre niveles de decisión, la comunicación de los ciudadanos con el gobierno, la comunicación entre los ciudadanos, es un fenómeno que se percibe por los sentidos y la razón, es un conjunto de efectos y actitudes".
La Constitución Nacional de la República de Panamá en su artículo 37 dice: "Toda persona puede emitir libremente su pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio, sin sujeción a censura previa; pero existen las responsabilidades legales cuando por alguno de estos medios se atente contra la reputación o la honra de las personas o contra la seguridad o el orden público".
Si todos los ciudadanos tienen el derecho constitucional de opinar y la opinión pública es de todos, ¿por qué algunas personas expresan que: "reglamentar la carrera de periodista atenta contra la libertad de expresión?" Esta premisa no tiene asidero, es tendenciosa y manipuladora, cuyo propósito es crear inquietud social para lograr su fin que es: obstaculizar el logro de la Ley de Prensa.
Los géneros periodísticos, reportaje, crónica y artículo, tienen sus características específicas que son muy largas de enumerar. En estos géneros existe tácito y sobrentendido, la "opinión" ciudadana que todos pueden ejercer. Dentro del reportaje periodístico están la entrevista, la noticia, los informes sobre los problemas, temas y sucesos que atañen al conglomerado político social del diario vivir, con informaciones frescas que el periodista busca en el momento para desarrollar el qué, el cómo, el quién, el cuándo y el por qué. Es un trabajo específico, continuo, diurno y nocturno y le pertenece al comunicador social que fue a una universidad a estudiar estilos y lenguajes de periodismo, de radiodifusión, de televisión, de cine, de publicidad y de Relaciones Públicas. No es como se dice por allí que "cualquiera lo puede hacer" ¡qué alejado de la realidad!
Es cierto que en Panamá hay personas muy cultas, que pueden opinar casi de todo. Pienso que, es más fácil y seguro en cuanto a la información confiable, hacerlo de lo que se sabe bien, por ejemplo, un médico que opine de los problemas sociales del ejercicio de la medicina y la salud, un sacerdote de la injusticia social, un economista de economía, los obreros de las violaciones al Código de Trabajo, un legislador debe saber mucho de la Asamblea Legislativa, un abogado puede investigar sobre la mora judicial en las cárceles... y los políticos pueden investigar de la corrupción, en fin, hay tema para todos. El problema se dará cuando las empresas privadas, de medios comunicación de masas decidan quién publica en su medio y quién no.
Hablar de apostolado implica verdad y objetividad que van de la mano con la ética y la moral que todo periodista ha estudiado. En nuestro país hay profesionales del periodismo con mucha capacidad intelectual que aplican los conocimientos adquiridos y hacen un trabajo de altura en todos los medios de comunicación de masas, mientras que hay empíricos que no lo hacen bien.
Un medio de comunicación tiene la obligación de informar, influir, educar, entretener y correlacionar. En esto hay mucha técnica y responsabilidad aunque parezca que no. Basta con leer, escuchar y ver, gracias a la tecnología, el trabajo profesional periodístico que se desarrolla en otras latitudes, para darnos cuenta que ya es hora de que se reglamente la carrera periodística en nuestro país para brindar a los lectores, radioescuchas y televidentes un panorama de altura.
El periodista panameño se lo merece. Una vez llegado el incentivo, tendrá motivaciones para estudiar más, perfeccionar las técnicas y desarrollar un trabajo investigativo y noticioso de primera categoría.