El déficit fiscal y los impuestos
La situación fiscal que enfrenta el actual gobierno no parece ser tan grave como la pintan algunos economistas. Sabemos que ya durante los últimos meses del período anterior, hubo la necesidad de implantar una política de austeridad para evitar un déficit que pudiera dar al traste con los presupuestos acordados con las instituciones financieras internacionales. Sin embargo, es bueno recordar que en materia de déficit Panamá se comprometió a cifras mucho más bajas que las acostumbradas en otros países de la región, y que mediante una buena negociación es posible aumentar esta cifra sin provocar reacciones contrarias de parte de nuestros acreedores.
No cabe duda que habrá que tomar medidas orientadas a racionalizar los gastos, especialmente porque a mediados del próximo año se vencen periodos de gracia en una buena cantidad de préstamos otorgados, y será necesario llenar un hueco de aproximadamente 600 millones de dólares para cumplir estas obligaciones. La estricta asignación de prioridades en el uso de los fondos públicos no solamente constituye una sana política económica, sino que en este momento se convierte en una fórmula necesaria para evitar seguir endeudando al país con préstamos que cubran el déficit fiscal.
Otro ahorro importante puede lograrse mediante una política implacable contra la corrupción que encarece las compras del sector público así como mediante un manejo ordenado de la cartera de cuentas por pagar, evitando los sobrecostos que muchas veces los suplidores del gobierno tienen que agregar a su precio, para compensar los elevados gastos de financiamiento.
En lo relacionado a los ingresos, será necesario mejorar los sistemas de cobro para que todos los contribuyentes paguen lo que adeudan.
Ya ha sido recomendado por asesores en materia fiscal que deben utilizarse modernos sistemas de cómputo en catastro, de manera que se puedan recaudar cerca de treinta millones de balboas al año que hoy en día se pierden por no tener una comunicación expedita entre el registro de la propiedad y el cobro del impuesto correspondiente.
Lo que sin duda alguna no parece una medida apropiada en este momento, para resolver la situación fiscal, es aumentar la carga impositiva debido a que al hacerlo, estaríamos ahuyentando las inversiones necesarias para generar empleo y provocando con ello un efecto más negativo que la causa.
Los gobernantes tienen que aplicar medidas que logren un servicio público más eficiente en lugar de tratar de cubrir el déficit fiscal con la fácil pero perjudicial medida de aumentar impuestos.
No cabe duda que habrá que tomar medidas orientadas a racionalizar los gastos, especialmente porque a mediados del próximo año se vencen periodos de gracia en una buena cantidad de préstamos otorgados, y será necesario llenar un hueco de aproximadamente 600 millones de dólares para cumplir estas obligaciones. La estricta asignación de prioridades en el uso de los fondos públicos no solamente constituye una sana política económica, sino que en este momento se convierte en una fórmula necesaria para evitar seguir endeudando al país con préstamos que cubran el déficit fiscal.
Otro ahorro importante puede lograrse mediante una política implacable contra la corrupción que encarece las compras del sector público así como mediante un manejo ordenado de la cartera de cuentas por pagar, evitando los sobrecostos que muchas veces los suplidores del gobierno tienen que agregar a su precio, para compensar los elevados gastos de financiamiento.
En lo relacionado a los ingresos, será necesario mejorar los sistemas de cobro para que todos los contribuyentes paguen lo que adeudan.
Ya ha sido recomendado por asesores en materia fiscal que deben utilizarse modernos sistemas de cómputo en catastro, de manera que se puedan recaudar cerca de treinta millones de balboas al año que hoy en día se pierden por no tener una comunicación expedita entre el registro de la propiedad y el cobro del impuesto correspondiente.
Lo que sin duda alguna no parece una medida apropiada en este momento, para resolver la situación fiscal, es aumentar la carga impositiva debido a que al hacerlo, estaríamos ahuyentando las inversiones necesarias para generar empleo y provocando con ello un efecto más negativo que la causa.
Los gobernantes tienen que aplicar medidas que logren un servicio público más eficiente en lugar de tratar de cubrir el déficit fiscal con la fácil pero perjudicial medida de aumentar impuestos.