El "Delfín" de Mireya
Con la reconciliación entre la señora Moscoso y el Ing. Alberto Vallarino, así como el inminente reingreso de éste al Partido Arnulfista, el panorama político nacional comienza a tomar forma. La vuelta del banquero y sus seguidores (los denominados "saltamontes") a las toldas panameñistas conlleva un necesario acaloramiento de la actividad política a lo interno de este colectivo.
Muchos de los "leales", aquellos que se mantuvieron militando en el Partido Arnulfista (PA) y defendieron la candidatura de doña Mireya, visualizan al Ing. Vallarino como una persona desleal que sólo busca del partido el caudal de votos cautivos. Recordemos los escritos del Ing. Víctor Juliao, en los cuales advertía a las bases del arnulfismo sobre "el retorno de los traidores".
Por otro lado, Vallarino ha definido algo de forma contundente: No es ni independiente, ni de oposición. El buscará la manera de agradar a la señora Mireya para compensar sus "errores" políticos del pasado. La atracción del voto mireyista, mayoritario dentro del PA, obligará al banquero a defender las actuaciones del gobierno, que la opinión popular percibe como el más incapaz y corrupto de la historia republicana.
Hasta ahora, los "saltamontes" han mantenido una sumisión absoluta a los designios del Organo Ejecutivo en su comportamiento legislativo. Esto ha formado parte de la estrategia de los vallarinistas para negociar el "perdón" de la mandataria. Recientemente, con la crisis desatada entre ambos órganos por la insistencia del Ejecutivo en la magistratura del Dr. Spadafora, el banquero, adelantando su papel de vocero oficialista, declaró que todo esto (la crisis entre los órganos) era culpa del PRD y su función de oposición al gobierno. Esto es, precisamente, lo que Panamá debe esperar de Vallarino y sus seguidores, a partir de su reinscripción en el arnulfismo: buscará convertirse en el "delfín" de Mireya, lo que nos traería más de lo mismo. Una futura administración de Vallarino será idéntica a la de la señora Moscoso. Los altos personeros del arnulfismo, incapaces e indolentes, enriqueciéndose a costillas de un pueblo que se debate en la peor crisis económica de la que se tenga memoria.
Muchos de los "leales", aquellos que se mantuvieron militando en el Partido Arnulfista (PA) y defendieron la candidatura de doña Mireya, visualizan al Ing. Vallarino como una persona desleal que sólo busca del partido el caudal de votos cautivos. Recordemos los escritos del Ing. Víctor Juliao, en los cuales advertía a las bases del arnulfismo sobre "el retorno de los traidores".
Por otro lado, Vallarino ha definido algo de forma contundente: No es ni independiente, ni de oposición. El buscará la manera de agradar a la señora Mireya para compensar sus "errores" políticos del pasado. La atracción del voto mireyista, mayoritario dentro del PA, obligará al banquero a defender las actuaciones del gobierno, que la opinión popular percibe como el más incapaz y corrupto de la historia republicana.
Hasta ahora, los "saltamontes" han mantenido una sumisión absoluta a los designios del Organo Ejecutivo en su comportamiento legislativo. Esto ha formado parte de la estrategia de los vallarinistas para negociar el "perdón" de la mandataria. Recientemente, con la crisis desatada entre ambos órganos por la insistencia del Ejecutivo en la magistratura del Dr. Spadafora, el banquero, adelantando su papel de vocero oficialista, declaró que todo esto (la crisis entre los órganos) era culpa del PRD y su función de oposición al gobierno. Esto es, precisamente, lo que Panamá debe esperar de Vallarino y sus seguidores, a partir de su reinscripción en el arnulfismo: buscará convertirse en el "delfín" de Mireya, lo que nos traería más de lo mismo. Una futura administración de Vallarino será idéntica a la de la señora Moscoso. Los altos personeros del arnulfismo, incapaces e indolentes, enriqueciéndose a costillas de un pueblo que se debate en la peor crisis económica de la que se tenga memoria.