El delgado hilo de la paz
De acuerdo con el comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, Fredy Padilla, el venidero fin de semana estará lista la negociación que le permitirá a Estados Unidos movilizar tropas en unas siete bases militares colombianas, en el contexto de la lucha contra el narcotráfico. "Si Dios quiere, este fin de semana va a estar todo cerrado", declaró el jefe militar sobre un tema que, concluida la reunión de UNASUR el lunes último en Quito, parece convertirse en causa de conflicto con varias naciones suramericanas.
Por lo menos en esa posición aparecen los regímenes de Venezuela, Bolivia y Ecuador, en tanto que el resto de países exhiben una posición moderada. Pero… ¿qué se mueve en el trasfondo de esta contradicción? Hace ya varias décadas el narcotráfico se convirtió en el principal proveedor de recursos de la guerrilla colombiana, por lo que derrotarlo es una manera de derrotar a la guerrilla misma.
En esa empresa, Estados Unidos y Colombia han consolidado un frente que parece tener entre su decisión la cancelación definitiva de cualquier tipo de insurgencia en Colombia. Regímenes como Ecuador, Colombia y Bolivia lo saben, por lo que no sería incorrecto entender sus protestas como una manera de darle oxígeno a la guerrilla. El problema que tienen es ¿hasta dónde sus pueblos comparten esa posición, y hasta dónde arriesgarían el delgado hilo de la paz para auxiliar a la narcoguerrilla? Parece asomarse una situación incierta en la región.