"El demonio somos nosotros..."
Sr. Xavier Caño Tamayo: He leído en la pasada edición dominical de El Panamá América, su ensayo con el título: Enterrar el "Consenso de Washington". Como panameño y latinoamericano preocupado por el creciente retraso de nuestras naciones frente a los países avanzados, me causó lástima leer una vez más otra opinión sesgada que fomenta la mediocridad en detrimento de una mentalidad vanguardista y una posición madura sobre nuestra realidad. En resumidas cuentas, su artículo presenta una serie de hechos lamentables de deterioro social, y argumenta que los culpables están en el llamado "Consenso de Washington", un grupo de prestigiosos economistas que, según su retórica, maquiavélicamente han diseñado programas de fomento socioeconómico para arruinar a los países menos desarrollados. En ninguna parte de su artículo hace referencia a la evidente corrupción de los gobiernos, a la incompetencia e insensibilidad social de la clase política que ha hecho del manejo de los fondos del gobierno, mucho de los cuales provienen del BID, el Banco Mundial (BM), la AID y otros programas similares, y a la inmadurez de nuestros pueblos de seguir eligiendo a los políticos tradicionales, como una de las razones o la principal razón del retraso que indican las estadísticas.
Demonizar al neoliberalismo y al BM, el BID y similares por el retroceso general de los países menos desarrollados es una posición lamentablemente mediocre. El "demonio" somos nosotros mismos. Su artículo indirectamente lo indica cuando menciona que el nuevo presidente de Brasil ha "cambiado el destino de millones de dólares para comprar aviones de combate y los ha dedicado a combatir el hambre de millones de brasileños, al tiempo que apuesta a la intervención intensa del Estado en educación, sanidad, protección del medio ambiente y salvaguardar los recursos naturales." Justamente, las decisiones que tiene que tomar y, luego, ejecutar (es decir, pasar del discurso a la acción, la enorme brecha que caracteriza a nuestros políticos). Le faltó recalcar en su artículo que son los dirigentes de nuestros países los que toman las decisiones, los que asignan recursos y los que deben rendir cuentas a sus pueblos. No son los organismos internacionales de fomento y el llamado consenso de Washington. Si hay algo que culpar a esto organismos es de la tolerancia a la corrupción e ineptitud de nuestros gobiernos, quizás justificada al pensar que "algo" de lo que están dando llegará finalmente a los más necesitados.
222 Demonizar al neoliberalismo y al BM, el BID y similares por el retroceso general de los países menos desarrollados es una posición lamentablemente mediocre.
Quisiera compartir con usted mi forma de ver las cosas. Parto del principio de que los programas de fomento socioeconómico fueron diseñador para acelerar el desarrollo de los países menos desarrollados. Estos programas fueron diseñados en base a los paradigmas de personas con una mentalidad diferente a la que puede predominar en nuestros medios. De allí que la principal falla en diseño de estos programas, es, posiblemente, que las premisas de diseño en cuanto a la ejecución sean erradas. Una de estas premisas es, sin duda, que los gobiernos van a tomar las mejores las decisiones en la ejecución de tales programas, lo cual, a su vez, asume honestidad, compromiso con la búsqueda del desarrollo del país y competencia ejecutiva. ¿Es este el estilo de liderazgo político que caracteriza a nuestros países? Es posibles que haya algo de injusticia en el tema de los aranceles y barreras comerciales, aunque he oído argumentos contrapuestos al respecto, pero ¿tienen nuestros políticos la fuerza que da una sólida base de compromiso con el desarrollo del país para negociar?
Poco o nada ganamos culpando a "otros" por los pobres resultados de los países menos desarrollados. Debemos adoptar una mentalidad más analítica y creativa para identificar los motores del desarrollo social, tecnológico y económico, compartir con los organismos internacionales nuestras ideas y conjuntamente con ellos diseñar los mejores planes. Pero esto sólo se logrará con un verdadero compromiso con el país por parte de nuestros dirigentes gubernamentales, pues son ellos, a final de cuentas, nuestros interlocutores oficiales ante la comunidad internacional. Cada uno, desde nuestras diferentes actividades, debe tratar de promover una nueva mentalidad y actitud progresista hacia el avance de la sociedad. Hay enormes necesidades que solventar para asegurar una mejor calidad de vida. Los periodistas juegan un papel medular en la difusión de esta nueva mentalidad y actitud.
No ignoramos que algunos sectores, fundamentalmente externos, pretenden liquidar la "democracia" ponderada y sustituirlo por un sistema de a dedo en el que, la llamada "sociedad civil", es decir el gobierno y los empresarios, designen al Rector sin contar con la opinión de los universitarios. Eso sería el fin de la autonomía y el cogobierno, por eso lo rechazamos.
Una mayoría de docentes y estudiantes está cada vez más convencida de que la única manera de asegurar la transparencia administrativa es con mayor democracia, no con menos. Por ello, exigimos que también en la Universidad de Panamá impere el principio universal y constitucional de la igualdad del voto, es decir, una persona un voto. Es la única forma de acabar con este "apartheid" universitario.
*El autor es subsecretario general de APUDEP.
Demonizar al neoliberalismo y al BM, el BID y similares por el retroceso general de los países menos desarrollados es una posición lamentablemente mediocre. El "demonio" somos nosotros mismos. Su artículo indirectamente lo indica cuando menciona que el nuevo presidente de Brasil ha "cambiado el destino de millones de dólares para comprar aviones de combate y los ha dedicado a combatir el hambre de millones de brasileños, al tiempo que apuesta a la intervención intensa del Estado en educación, sanidad, protección del medio ambiente y salvaguardar los recursos naturales." Justamente, las decisiones que tiene que tomar y, luego, ejecutar (es decir, pasar del discurso a la acción, la enorme brecha que caracteriza a nuestros políticos). Le faltó recalcar en su artículo que son los dirigentes de nuestros países los que toman las decisiones, los que asignan recursos y los que deben rendir cuentas a sus pueblos. No son los organismos internacionales de fomento y el llamado consenso de Washington. Si hay algo que culpar a esto organismos es de la tolerancia a la corrupción e ineptitud de nuestros gobiernos, quizás justificada al pensar que "algo" de lo que están dando llegará finalmente a los más necesitados.
222 Demonizar al neoliberalismo y al BM, el BID y similares por el retroceso general de los países menos desarrollados es una posición lamentablemente mediocre.
Quisiera compartir con usted mi forma de ver las cosas. Parto del principio de que los programas de fomento socioeconómico fueron diseñador para acelerar el desarrollo de los países menos desarrollados. Estos programas fueron diseñados en base a los paradigmas de personas con una mentalidad diferente a la que puede predominar en nuestros medios. De allí que la principal falla en diseño de estos programas, es, posiblemente, que las premisas de diseño en cuanto a la ejecución sean erradas. Una de estas premisas es, sin duda, que los gobiernos van a tomar las mejores las decisiones en la ejecución de tales programas, lo cual, a su vez, asume honestidad, compromiso con la búsqueda del desarrollo del país y competencia ejecutiva. ¿Es este el estilo de liderazgo político que caracteriza a nuestros países? Es posibles que haya algo de injusticia en el tema de los aranceles y barreras comerciales, aunque he oído argumentos contrapuestos al respecto, pero ¿tienen nuestros políticos la fuerza que da una sólida base de compromiso con el desarrollo del país para negociar?
Poco o nada ganamos culpando a "otros" por los pobres resultados de los países menos desarrollados. Debemos adoptar una mentalidad más analítica y creativa para identificar los motores del desarrollo social, tecnológico y económico, compartir con los organismos internacionales nuestras ideas y conjuntamente con ellos diseñar los mejores planes. Pero esto sólo se logrará con un verdadero compromiso con el país por parte de nuestros dirigentes gubernamentales, pues son ellos, a final de cuentas, nuestros interlocutores oficiales ante la comunidad internacional. Cada uno, desde nuestras diferentes actividades, debe tratar de promover una nueva mentalidad y actitud progresista hacia el avance de la sociedad. Hay enormes necesidades que solventar para asegurar una mejor calidad de vida. Los periodistas juegan un papel medular en la difusión de esta nueva mentalidad y actitud.
No ignoramos que algunos sectores, fundamentalmente externos, pretenden liquidar la "democracia" ponderada y sustituirlo por un sistema de a dedo en el que, la llamada "sociedad civil", es decir el gobierno y los empresarios, designen al Rector sin contar con la opinión de los universitarios. Eso sería el fin de la autonomía y el cogobierno, por eso lo rechazamos.
Una mayoría de docentes y estudiantes está cada vez más convencida de que la única manera de asegurar la transparencia administrativa es con mayor democracia, no con menos. Por ello, exigimos que también en la Universidad de Panamá impere el principio universal y constitucional de la igualdad del voto, es decir, una persona un voto. Es la única forma de acabar con este "apartheid" universitario.
*El autor es subsecretario general de APUDEP.