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El Derecho a la Música




Ingeniero Eléctrico

Dice el viejo adagio que la música es un sentimiento del alma, y creo firmemente que esto es así, razón por la cual estoy de acuerdo conque se respeten los derechos de los autores y se les pague por el esfuerzo y empeño que ponen en su trabajo, pero considero que con la nueva Ley de Derecho de Autor se están excediendo en este objetivo. Una cosa es defender y hacer respetar el Derecho de Autor y otra es abusar de los cobros.
Para tratar de explicar mejor mi punto de vista, quiero empezar por aclarar que veo con buenos ojos el que se les cobre Derecho de Autor a los bares, discotecas, bailes, en fin lugares donde se lucra, debido a la utilización pública de la música y donde ésta es un elemento vital para el negocio.
A pesar de lo anterior, por otro lado, no creo que se le deba cobrar el Derecho de Autor a empresas donde la música no es relevante para el negocio, y para explicarme mejor quiero dar algunos ejemplos:
Me gustaría saber cuántos clientes perderá un banco porque no tenga música ambiental para el público que asista, o quizás hagamos la misma pregunta de otra forma, ¿cuántas personas o empresas seleccionan el banco con quien trabajan por la música ambiental que tienen? Francamente no sé si el banco del cual soy usuario tiene este tipo de música.
De igual forma me pregunto, ¿quién selecciona el hotel donde se hospeda por la música ambiental de los pasillos o en el lobby?
Es más, la mayoría, probablemente, ni nos damos cuenta si tienen o no esta música; lo mismo ocurre con las aerolíneas. Pienso que uno selecciona una de ellas por la conveniencia del horario y conexiones más que por la música del avión; y así podemos continuar con una infinidad de ejemplos, desde oficinas de consultoría, como la mía (donde no creo que los clientes lleguen por la música que allí se escucha, es más puedo eliminar la música y les aseguro que no pierdo ni un solo cliente), hasta salones de belleza, restaurantes y taxis.
Esto de los taxis es interesante tocarlo por sí sólo. Como todos sabemos, tomar un taxi en Panamá es una plegaria, porque deben coincidir el taxista y el cliente en ir al mismo lugar, de lo contrario ni pienses que él te llevará a tu destino. Esta hazaña te puede demorar todo el día, y si le sumas que este transporte tiene que tener la música que tú quieres, podrás pasar días esperando que te lleven.
Aquí sí vale la pena preguntarnos cuántas personas toman un taxi por la música que se escucha. Yo pienso que cuando finalmente un taxista acepta llevarte a tu destino, lo último que te interesa saber es qué música tiene o si tiene música de todo, lo que quieres es darle las gracias por llevarte.
No voy a discutir que es agradable oír música mientras se trabaja, o en un restaurante, o en el salón de belleza y no me hace ninguna diferencia el que sea música de actualidad o música de Mozart, y quizás los autores no vean el costo que puede tener el que la misma no se difunda con la amplitud que se ha venido difundiendo hasta ahora.
Reitero mi opinión de que se deben respetar los derechos de los autores y pagarles por su talento; la verdad es que el mundo sería muy triste si no existiese música y se debe evitar el negocio de copias clandestinas, pero la nueva ley que se está introduciendo es algo exagerada, pues nos está cortando el derecho a escuchar música y a educarnos.

101 años de Panamá América

 
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