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El derecho a la protesta


Se dice y con razón, que los derechos de unos terminan donde comienzan los derechos de los otros. Esta manida frase es oportuna recordarla cada vez que grupos de distinta índole salen a las calles a cerrarlas, violando el derecho a la libre circulación del resto de los ciudadanos.

En democracia y en los Estados de derecho existen reglas básicas mínimas que todos los asociados deben cumplir. Las autoridades deben velar porque esas reglas sean acatadas, y sancionar a quienes no las cumplan.

Para repartir volantes no es necesario cerrar calles, al contrario, el flujo libre de vehículos favorece que una mayor cantidad de volantes sea distribuida entre los conductores o pasajeros.

Nadie tiene el derecho de obstruir el libre tránsito so pretexto del derecho a la protesta. Ningún país civilizado permite que manifestantes cierren las vías públicas. En eso no puede haber concesiones.

101 años de Panamá América

 
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