El derecho a la vida en Kosovo
Lamentablemente deben ocurrir hechos como los que están sucediendo en los Balcanes para que el resto del mundo conozca donde se encuentra ubicado un país o un pueblo del planeta. He visto con horror, sin creer que cosas como éstas ocurran a finales del siglo XX, cómo son ignorados todos los derechos naturales del hombre, y en especial la vida.
El avance tecnológico en los medios de comunicación que vivimos después de la Segunda Guerra Mundial, abrió los ojos al hombre que vivía limitado a su pueblo, a su vecindario. Nos dio a conocer un mundo abundante de personas, de las cuales sólo habíamos escuchado en nuestras clases de historia y geografía, pero en el momento no era nuestro interés el saber de ellos, por la edad en que nos encontrábamos llenos de ilusiones y dispuestos a graduarnos, para estudiar una carrera que nos pudiera proporcionar los ingresos necesarios y vivir cómodamente el resto de nuestras vidas; esa misma vida que más tarde nos enseñaría, con duros golpes, que no sólo de ilusiones e ideas debemos vivir. Las ideas hay que ponerlas en práctica y más aún las buenas.
La Declaración Universal de Los Derechos Humanos no es sólo una idea, es una verdad. Desgraciadamente hubo que ver morir a muchas personas, para que otras se reunieran y declararan lo que la naturaleza ya nos había otorgado: "Todo hombre, mujer, niño o niña, tiene el derecho intrínseco a la Vida". El presidente yugoslavo está vociferando que se comete una masacre contra su país, y que las fuerzas de la OTAN no tienen derecho a intervenir en un asunto interno del país del cual, él, y sólo él, con el gobierno que él escogió, pueden resolver los asuntos en Kosovo; ¡já! ¿ qué es lo que le pasa a este señor, piensa que el resto del mundo aún vive en la primera mitad del siglo? Aquí no se trata sólo de los habitantes de Kosovo, se trata de todos, de todos los que deseamos individualizarnos o independizarnos o ser diferentes, en fin de poder hacer lo que nos venga en gana, siempre y cuando no afecte a otro ser vivo. Parece que a finales del siglo ha surgido una epidemia de dictadores que por tener más pistolas que el vecino, les da el derecho a intimidarlo, someterlo y hasta eliminarlo, porque desea su terreno; ¡no, no y no!
A principios de la década fue Saddam Hussein, ahora a finales es Slobodan Milosevic; definitivamente y no es porque esté muy complacido, le debo dar, en esta ocasión, la razón al Gobierno de Estados Unidos; como dijo Mr. William Jefferson Clinton: "Esto hay que pararlo ya...". Me parece que la eliminación directa del dictador sería lo más indicado, cortar de raíz el cerebro maligno que se encuentra comandando una horda de asesinos, puesto que para mí no son ejercito, los militares tienen un código de honor, y las masacres que estamos observando de honor no tienen nada; violaciones, mutilaciones, genocidio, infanticidio, etc.; ¿por qué no piensan los soldados de Milosevic, antes de cometer un homicidio, en el suicidio?, les quedaría mejor y salvarían un tanto el honor que se dicen tener.
Tal vez mi posición en este punto contradice el derecho que tiene Milosevic a la vida, como diría la declaración, pero un comando de los Rambo que hemos visto durante los últimos 20 años en las películas de Hollywood, pudiera capturar con vida al dictador y someterlo a un juicio internacional por los crímenes que están ocurriendo en Kosovo.
Por último debo hacer una crítica y que abarque a todos: hemos permitido que el problema llegue hasta aquí por nuestra indiferencia, cuando se dieron las señales pocos fueron los que lanzaron la alerta y a nadie le importó; ahora, cuando hay otras naciones involucradas (EE.UU., Inglaterra, España, etc.) es que los ciudadanos de esos y otros pueblos se preocupan por lo que sucede, ya que sus hijos en el ejército pudieran morir en una guerra sin razón. Los lazos amarillos que se están colocando en todos los Estados Unidos de América, para que los tres soldados norteamericanos capturados regresen sanos y salvos, deberían ampliarse a todo el mundo, para que se suspenda el genocidio que ocurre en Kosovo. Comencemos a promover el lazo amarillo por la vida en Kosovo.
El avance tecnológico en los medios de comunicación que vivimos después de la Segunda Guerra Mundial, abrió los ojos al hombre que vivía limitado a su pueblo, a su vecindario. Nos dio a conocer un mundo abundante de personas, de las cuales sólo habíamos escuchado en nuestras clases de historia y geografía, pero en el momento no era nuestro interés el saber de ellos, por la edad en que nos encontrábamos llenos de ilusiones y dispuestos a graduarnos, para estudiar una carrera que nos pudiera proporcionar los ingresos necesarios y vivir cómodamente el resto de nuestras vidas; esa misma vida que más tarde nos enseñaría, con duros golpes, que no sólo de ilusiones e ideas debemos vivir. Las ideas hay que ponerlas en práctica y más aún las buenas.
La Declaración Universal de Los Derechos Humanos no es sólo una idea, es una verdad. Desgraciadamente hubo que ver morir a muchas personas, para que otras se reunieran y declararan lo que la naturaleza ya nos había otorgado: "Todo hombre, mujer, niño o niña, tiene el derecho intrínseco a la Vida". El presidente yugoslavo está vociferando que se comete una masacre contra su país, y que las fuerzas de la OTAN no tienen derecho a intervenir en un asunto interno del país del cual, él, y sólo él, con el gobierno que él escogió, pueden resolver los asuntos en Kosovo; ¡já! ¿ qué es lo que le pasa a este señor, piensa que el resto del mundo aún vive en la primera mitad del siglo? Aquí no se trata sólo de los habitantes de Kosovo, se trata de todos, de todos los que deseamos individualizarnos o independizarnos o ser diferentes, en fin de poder hacer lo que nos venga en gana, siempre y cuando no afecte a otro ser vivo. Parece que a finales del siglo ha surgido una epidemia de dictadores que por tener más pistolas que el vecino, les da el derecho a intimidarlo, someterlo y hasta eliminarlo, porque desea su terreno; ¡no, no y no!
A principios de la década fue Saddam Hussein, ahora a finales es Slobodan Milosevic; definitivamente y no es porque esté muy complacido, le debo dar, en esta ocasión, la razón al Gobierno de Estados Unidos; como dijo Mr. William Jefferson Clinton: "Esto hay que pararlo ya...". Me parece que la eliminación directa del dictador sería lo más indicado, cortar de raíz el cerebro maligno que se encuentra comandando una horda de asesinos, puesto que para mí no son ejercito, los militares tienen un código de honor, y las masacres que estamos observando de honor no tienen nada; violaciones, mutilaciones, genocidio, infanticidio, etc.; ¿por qué no piensan los soldados de Milosevic, antes de cometer un homicidio, en el suicidio?, les quedaría mejor y salvarían un tanto el honor que se dicen tener.
Tal vez mi posición en este punto contradice el derecho que tiene Milosevic a la vida, como diría la declaración, pero un comando de los Rambo que hemos visto durante los últimos 20 años en las películas de Hollywood, pudiera capturar con vida al dictador y someterlo a un juicio internacional por los crímenes que están ocurriendo en Kosovo.
Por último debo hacer una crítica y que abarque a todos: hemos permitido que el problema llegue hasta aquí por nuestra indiferencia, cuando se dieron las señales pocos fueron los que lanzaron la alerta y a nadie le importó; ahora, cuando hay otras naciones involucradas (EE.UU., Inglaterra, España, etc.) es que los ciudadanos de esos y otros pueblos se preocupan por lo que sucede, ya que sus hijos en el ejército pudieran morir en una guerra sin razón. Los lazos amarillos que se están colocando en todos los Estados Unidos de América, para que los tres soldados norteamericanos capturados regresen sanos y salvos, deberían ampliarse a todo el mundo, para que se suspenda el genocidio que ocurre en Kosovo. Comencemos a promover el lazo amarillo por la vida en Kosovo.