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El desafío de la política actual 


La política nos concierne a todos. Nadie puede ni debe vivir sin interesarse por la suerte de su país. A través de múltiples acciones, sea el trabajo, la organización barrial o sindical, la formación de adultos, la reflexión grupal o la expresión de nuestras críticas e ideas constructivas, podemos influir y participar en la organización de la sociedad. "La meta de la política es el bien común y su desarrollo pleno e integral".

La responsabilidad del Estado es crear las condiciones para que todas las personas y grupos tengan la oportunidad para desarrollarse lo mejor posible. Esto se da al conciliar la libertad y solidaridad en una visión integral de los ciudadanos dentro de una recta comprensión de su vida en sociedad. La libertad humana no se puede confundir con libertinaje. Al perder la verdadera misión política y la grandeza de esa vocación, se empequeñece la mirada, se pierde el aliento para las grandes tareas y sólo es posible mantenerse en las pequeñas máquinas de poder, en las influencias que tienen su precio, en el dinero fácil y la corrupción.

Todo eso es "politiquería" que provoca un daño moral personal, también un daño a la sociedad entera y a las posibilidades del bien común. La "politiquería" sucede cuando se olvida que la política es un servicio a la sociedad en su conjunto, y se pasa a servirse de ella para fines individuales o grupales.

Los gobernantes no son dueños del Estado; son administradores y servidores de la cosa pública. El uso de los fondos públicos se debe manejar transparentemente. Los gobernantes deben gobernar para el pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Dejando la politiquería, defendiendo la dignidad del ciudadano. Aspectos que el Gobierno actual no ha hecho; ha defraudado y desprestigiado la imagen de lo significa la política. Prueba de ello es que el 65% de los menores de 30 años no muestra interés por la actividad política. Y este es uno de los grandes problemas actuales de América Latina. Panamá no escapa a éste. Bien dice Mario Vargas Llosas sobre este tema, que la política se ha petrificado, y el gran desafío para las democracias actuales es la renovación.

Hay que devolver la ilusión por la política a los jóvenes. Es muy difícil que una democracia se regenere sin la participación de los mejores en la vida política; y desgraciadamente, cada vez hay un desafecto mayor por la política, que es considerada despreciable. Hay que devolver la dignidad y la decencia a la política. Ese será el desafío en esta campaña política; el que la juventud participe y que, a su vez, ellos aporten sus ideas para renovar y evolucionar. Los partidos de oposición liderados por Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela deben darle importancia a este aspecto en su propuesta. Puede ser una gran oportunidad para limpiar y cambiar la imagen política de nuestro país. Como joven estoy dispuesto a aportar en este tema para que la política reciba el verdadero cambio que necesita urgentemente.

[rgonzalezchan@yahoo.es]

101 años de Panamá América

 
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