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El desafío de las exportaciones


Casi nadie discute las bondades de la expansión del comercio, de la necesidad de incorporar valor agregado, ni del compromiso del Estado y de los empresarios. Exportar permite importar, mejora el riesgo país, expande la demanda interna y es una fuente de crecimiento y bienestar. Todos reconocen que el sector externo es relevante y la exportación es prioritaria; el problema se plantea a la hora de armar y gestionar la estrategia requerida.
Para hacer lo que hacen los exitosos, la gestión eficiente de un Estado solvente, redistribuidor y procompetitivo, es vital. La plena competencia en los mercados y la participación de la sociedad civil en los acuerdos básicos son centrales. Debemos instrumentar las políticas que utilizan los países exportadores, más allá de nuestras particularidades locales; es una tarea tanto del Estado como de los empresarios: recrear una cultura productiva y exportadora.
Mejorar la competitividad, defender el trabajo panameño y ganar equidad requieren de un tratamiento sistémico. No hay una medida que permita, por sí sola, mejorar la competitividad al ritmo necesario. Resulta vital reformar algunas instituciones básicas: Justicia creíble; reforma impositiva procompetitiva; gastos y recaudación eficientes; mayor capacidad de gestión del Estado; buenas regulaciones; más competencia; mejor educación universitaria y reformas en el sistema científico-tecnológico.
En el último año y medio el gobierno ha enfocado una visión que ha acarreado grandes costos en materia de equidad y competitividad, ya que no ha podido fortalecer las pequeñas y medianas empresas, ha desincentivado la actividad exportadora, y ha creado un déficit de buenas regulaciones y competencia.
Para promover una política que nos permita desarrollar la difícil ingeniería de salir del estancamiento económico y comenzar a resolver los problemas estructurales, es fundamental armar una estrategia para aumentar las exportaciones. Para ello debemos lograr el fortalecimiento institucional, unificando la promoción del comercio, de las inversiones, de la tecnología, del turismo y la negociación internacional, dentro de un solo ministerio que trabaje arduamente con eficacia y eficiencia. Pero si, como todos dicen, las exportaciones son estratégicas, entonces debe haber más apoyo presupuestario y sostenible en el tiempo. Caso contrario, caeremos en la hipocresía de seguir diciendo, en el vacío, que las exportaciones son estratégicas.
En resumen, sí la exportación es - en verdad- una cuestión estratégica, hay que poner "todos los cañones" para su expansión y diversificación, con mayor valor agregado. Es clave aprender de los países exitosos, diseñar una estrategia y gestionarla con firmeza.

101 años de Panamá América

 
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