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El desastre detrás de la tragedia


Hace poco más de una semana el país vivió el trágico accidente del SAN 100 por causas que aún se investigan y ha llenado de luto y dolor a dos naciones hermanas. En esta oportunidad, deseo referirme a la operación realizada por los estamentos de seguridad y rescate de nuestro país. Las imágenes eran elocuentes y certeras al evidenciar la poca o nula organización ejecutada para el manejo de la emergencia.

Desde hace mas de cinco años la Oficina de Asistencia para Desastres del Gobierno de Estados Unidos para América Latina y el Caribe (OFDA/LAC), en conjunto con el SINAPROC, a través del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), han invertido miles de dólares en la preparación para emergencias y sistemas de comando de incidentes (SCI) para todas las entidades públicas y privadas que forman parte de este conclave y hasta la fecha no ha sido posible que las instituciones utilicen esta importante herramienta. Puede sonar tétrico, pero debemos darle gracias a Dios que "sólo" fueron 11 víctimas mortales en este accidente, ¿qué hubiera pasado si el escenario fuera con un avión de pasajeros con más de 150 almas a bordo? Analicemos la situación operacional.

El Cuerpo de Bomberos de Panamá realizó una excelente labor hasta donde sus recursos se lo permitieron. Bomberos en zapatillas, jeans, medio uniformados. Recuerdo una unidad con un camisa aluminizada, pero en jeans y zapatilla; otros sin cascos, claro, ahora me dirán que eran voluntarios... Bueno, con mayor razón el ser voluntario no significa que eres carne de cañón, no hay excusa.

La Cruz Roja se convierte en espectador a dos o tres cuadras, porque la policía se toma el control, acordona el área y saca a propios y extraños del lugar. Esto incluye rescatistas, paramédicos, bomberos y hasta investigadores de accidentes aéreos de Aeronáutica Civil, bajo el pretexto de "órdenes de la fiscalía".

Señores, las situaciones de emergencia se hacen bajo parámetros establecidos con el fin de ahorrar recursos y garantizar la seguridad no sólo física, también la salud de todo el personal que interviene. Por eso se instala un puesto de comando de incidentes para el manejo de la operación. Participé por más de 10 años en emergencias, y siempre, sin excepción, todos hacen lo que les parezca mejor para su "marketing" institucional, arriesgando la vida y gastando recursos del Estado.

Cada instrucción convocada en el COEN conoce sus deberes y responsabilidades ante una emergencia.

Todos no podemos hacer de todo, "zapatero a sus zapatos". Nuevamente debemos darle gracias a Dios porque la estructura (almacén Banana Price) no colapsó.

101 años de Panamá América

 
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