El desastre en Prados del Este
Yo no culpo ni a la crecida del río, ni al desborde de la quebrada ni a los fuertes aguaceros de la tragedia de la urbanización Prados del Este. Todos estos estragos de la naturaleza pudieron haberse evitado si el factor humano hubiera actuado con honestidad; con sensatez y capacidad en la construcción de esas viviendas.
Los componentes causantes de este desastre son la empresa promotora del proyecto "Hogar Ideal", los constructores y el Banco Nacional de Panamá (BNP) que financió el 90% de la misma. Los primeros fueron deshonestos porque sabían que no estaban cumpliendo con lo estipulado en los planos aprobados; los segundos fueron ineptos porque no estaban cumpliendo con los requisitos mínimos, y al BNP, con semejante cartera de hipotecas, lo califico como extremadamente negligente porque no aplicó las reglas elementales crediticias al aprobar semejante proyecto, por 30 años (entre 7 y 8 millones de dólares). Más adelante expongo los requisitos, que a mi entender, no se llevaron a cabo.
Este proyecto consta de unas 700 viviendas, entre 12 mil y 14 mil dólares cada una. Las mensualidades van entre 37 y 41 dólares. El vicepresidente ejecutivo de la Internacional de Seguros informó que luego de concluida la inspección y los avalúos correspondientes, la empresa hará efectivo el pago de la indemnización, cumpliendo con el seguro de contenido (lo que había dentro de las residencias). Agregó que las casas estaban intactas (no fue así por lo que se mostró por televisión), por lo que no anticipaba reclamos contra la cobertura estructural. Siguiendo esa línea despiadada, los promotores manifestaron haber cumplido con todo el ordenamiento legal exigido a este tipo de proyectos habitacionales de carácter popular, como si este grupo no mereciera mejores condiciones de vida sin sobresaltos, muerte y dolor.
Los geógrafos certifican que los constructores no respetan las áreas inundadas (Prado del Este, Bajo de Nueva Esperanza, área de Tocumen y Pacora). La Universidad de Panamá responsabiliza a la ANAM, al MIVI y al SINAPROC porque los estudios se aprueban sin prever los desahogos de los afluentes.
El ex administrador de la ANAM, Ricarido Anguizola, informa que ellos aprobaron un estudio de impacto ambiental que obligaba al promotor a construir, a dragar el río y canalizarlo previo al desarrollo de las residencias; retirarse a más de 50 metros del cauce del afluente y hacer los niveles de terracería necesarios para nivelaciones, cosa que manifiesta, no se cumplió. Agregó que los funcionarios del MIVI y municipales debieron fiscalizar su cumplimiento.
Sigo con los requisitos, que a mi entender, el BNP no cumplió. Debió asegurarse que la promotora cumpliera con los requerimientos que implicaban el estudio de impacto ambiental de la ANAM. Debió exigir un avalúo de entidad responsable. Estoy casi segura que ello hubiera destacado como paso importante por hacer antes de la construcción, lo que indica la ANAM. Debió tener inspectores idóneos en todo el transcurso de la construcción para asegurarse que se estaba cumpliendo con las exigencias de los planos aprobados. Debió exigir seguros de estructura parcial o completa, de contenido y contra incendio, vendaval e irregularidades de la naturaleza. Seguro de vida de todos los miembros de la comunidad. Debió exigir que la estructura fuera a nivel o más alto que la calle; no lo contrario, como en efecto se hizo.
Debería sentirme orgullosa del BNP, pero la administración pasada hizo leña de ese orgullo por su manejo incompetente, incluyendo la operación Prados del Este, una comunidad de personas de bajos recursos con aspiraciones a una casita propia; no de cartón comprimido sino de bloques; con agua potable, no un líquido mezclado con tierra; poder ver en el horizonte una puesta de sol sin temor a perderlo todo.
¡Pobre Panamá!
Los componentes causantes de este desastre son la empresa promotora del proyecto "Hogar Ideal", los constructores y el Banco Nacional de Panamá (BNP) que financió el 90% de la misma. Los primeros fueron deshonestos porque sabían que no estaban cumpliendo con lo estipulado en los planos aprobados; los segundos fueron ineptos porque no estaban cumpliendo con los requisitos mínimos, y al BNP, con semejante cartera de hipotecas, lo califico como extremadamente negligente porque no aplicó las reglas elementales crediticias al aprobar semejante proyecto, por 30 años (entre 7 y 8 millones de dólares). Más adelante expongo los requisitos, que a mi entender, no se llevaron a cabo.
Este proyecto consta de unas 700 viviendas, entre 12 mil y 14 mil dólares cada una. Las mensualidades van entre 37 y 41 dólares. El vicepresidente ejecutivo de la Internacional de Seguros informó que luego de concluida la inspección y los avalúos correspondientes, la empresa hará efectivo el pago de la indemnización, cumpliendo con el seguro de contenido (lo que había dentro de las residencias). Agregó que las casas estaban intactas (no fue así por lo que se mostró por televisión), por lo que no anticipaba reclamos contra la cobertura estructural. Siguiendo esa línea despiadada, los promotores manifestaron haber cumplido con todo el ordenamiento legal exigido a este tipo de proyectos habitacionales de carácter popular, como si este grupo no mereciera mejores condiciones de vida sin sobresaltos, muerte y dolor.
Los geógrafos certifican que los constructores no respetan las áreas inundadas (Prado del Este, Bajo de Nueva Esperanza, área de Tocumen y Pacora). La Universidad de Panamá responsabiliza a la ANAM, al MIVI y al SINAPROC porque los estudios se aprueban sin prever los desahogos de los afluentes.
El ex administrador de la ANAM, Ricarido Anguizola, informa que ellos aprobaron un estudio de impacto ambiental que obligaba al promotor a construir, a dragar el río y canalizarlo previo al desarrollo de las residencias; retirarse a más de 50 metros del cauce del afluente y hacer los niveles de terracería necesarios para nivelaciones, cosa que manifiesta, no se cumplió. Agregó que los funcionarios del MIVI y municipales debieron fiscalizar su cumplimiento.
Sigo con los requisitos, que a mi entender, el BNP no cumplió. Debió asegurarse que la promotora cumpliera con los requerimientos que implicaban el estudio de impacto ambiental de la ANAM. Debió exigir un avalúo de entidad responsable. Estoy casi segura que ello hubiera destacado como paso importante por hacer antes de la construcción, lo que indica la ANAM. Debió tener inspectores idóneos en todo el transcurso de la construcción para asegurarse que se estaba cumpliendo con las exigencias de los planos aprobados. Debió exigir seguros de estructura parcial o completa, de contenido y contra incendio, vendaval e irregularidades de la naturaleza. Seguro de vida de todos los miembros de la comunidad. Debió exigir que la estructura fuera a nivel o más alto que la calle; no lo contrario, como en efecto se hizo.
Debería sentirme orgullosa del BNP, pero la administración pasada hizo leña de ese orgullo por su manejo incompetente, incluyendo la operación Prados del Este, una comunidad de personas de bajos recursos con aspiraciones a una casita propia; no de cartón comprimido sino de bloques; con agua potable, no un líquido mezclado con tierra; poder ver en el horizonte una puesta de sol sin temor a perderlo todo.
¡Pobre Panamá!