El despilfarro en la UP
Como parte de una auténtica rendición de cuentas, la Universidad de Panamá tendrá que justificar lo que nos cuesta graduar un profesional en cada una de sus facultades, comparado con los resultados de otras universidades. Las cifras son alarmantes. Cuando se divide el presupuesto dedicado a docencia en el campus central, y se le aplica la proporción correspondiente del gasto administrativo, cada graduado universitario en algunas facultades cuesta a los panameños más de cien mil balboas del tesoro público. Tal es el caso de la Facultad de Ciencias Agropecuarias que ha graduado un promedio de 32 estudiantes durante los últimos cinco años. El análisis anterior ni siquiera considera la inversión en infraestructura y equipamiento. Solamente este caso indica hasta donde llega el despilfarro cuando se trata de fondos públicos dedicados a educación universitaria, que como hemos visto sirven más para comprar los votos de los amigos de modo que se puedan perpetuar en sus posiciones, que para mejorar las condiciones de su enseñanza. Evidentemente, en las estadísticas publicadas por la Universidad de Panamá en su nodo de transparencia no aparece ninguna referencia a costos, como si no tuvieran que responder por el uso de nuestro dinero. Es una lástima que esta situación oculte los verdaderos valores de estudiantes y profesores que luchan por subsistir dentro de este ambiente contaminado por la insensatez. Mientras tanto, inescrupulosos funcionarios desvían fondos para satisfacer intereses personales, convirtiendo el centro de estudios en fuente de frustración, en lugar de ser instrumento de progreso. Corresponde a los estudiantes y educadores responsables hacer valer en la Universidad de Panamá, los principios que devuelvan a la sociedad la esperanza de un futuro mejor a través de la educación.