default

El destino de los fondos del Canal


El proyecto de construir un segundo puente sobre el mar o un túnel submarino es plausible en sí mismo y recoge el consenso ciudadano. Pero la propuesta de construirlo con fondos del peaje de las naves que cruzan el canal requiere meditada discusión. Hace poco tiempo, el Presidente de la República planteó que los fondos del canal sean usados en impulsar la educación estatal. Por este camino de sugerencias, la economía canalera podría convertirse en el sacrificio de la gallina de los huevos de oro.
Antes de pensar en invertir los fondos canaleros en obras públicas ajenas a su función, quizás es conveniente tomar conciencia de las necesidades de inversión que demanda el canal para su modernización tecnológica. Por ejemplo, el sistema de compuertas que permite el movimiento de los volúmenes de agua en diversos niveles de altitud es una obra de ingeniería que data de principios del siglo veinte.
Empezó como un sistema manual y ahora es un sistema hidráulico. Las compuertas con sus movimientos de apertura y cierre son el eje de la tecnología y requieren un permanente y costoso mantenimiento. ¿Continuará indefinidamente el sistema de compuertas, tal como lo concibió tiempo atrás la ingeniería norteamericana? ¿Se está estudiando la innovación tecnológica de las compuertas, de acuerdo a nuevos avances científicos? ¿Se ha calculado qué cuantía de inversión se necesita para ese y otros cambios tecnológicos en un canal que debe ponerse a tono con los adelantos de la industria de la construcción de naves?
Mientras persistan estas necesidades tecnológicas, indispensables para la modernización de los servicios canaleros, no es sensato pensar en recurrir a los fondos del peaje para obras ajenas a la vía interoceánica. Ya vemos que las tentaciones faraónicas rondan sobre los gobernantes que quieren ver escrito su nombre en las placas de las primeras piedras del Siglo XXI.
El artículo XII de los tratados señala la importancia de un canal al nivel del mar para la navegación internacional. Pero a pesar de que Estados Unidos y Panamá se comprometieron en 1977 a estudiar la viabilidad del proyecto, éste sólo ha quedado estampado en papel. Tengamos en cuenta que el 31 de diciembre, Estados Unidos quedará en libertad para la construcción de un canal interoceánico por otra ruta.
El manejo responsable de los fondos canaleros plantea que leyes ad hoc autoricen su inversión únicamente en su modernización tecnológica. No es que admitamos que la administración del canal se convierta en una república dentro de otra, con fondos y presupuestos intangibles. El canal es patrimonio de todos los panameños. Pero para que ello sea una realidad hay que actuar para que los fondos no se conviertan en botín político y en fuente de nepotismo para unos cuantos. Mantengamos por tanto el canal lo más lejos posible de la discusión electorera.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América