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El día del ciudadano


El 2 de mayo es el día del ciudadano. Y es que en esa fecha se celebran las elecciones nacionales y cada uno de los que tenemos la calidad legal de ciudadanos recuperamos nuestra función preeminente en una sociedad democrática tal cual como establece, cabalmente, el artículo segundo de nuestra Constitución Nacional: "El Poder Público sólo emana del pueblo...."
Ese día, el dos de mayo, los que mandamos somos todos los ciudadanos panameños y ojalá lo hagamos bien, responsablemente en beneficio exclusivo del país, ya que no tendremos otra oportunidad sino hasta dentro cinco años y muchos de los problemas nacionales que hoy agobian a las grandes mayorías de los panameños no pueden esperar tanto tiempo para ser resueltos.
Mientras el resto del tiempo somos gobernados, es decir, dirigidos por la voluntad de otros, de los electos, el dos de mayo volvemos los ciudadanos de este país a ser mandantes, porque ordenamos que sea una persona escogida entre varias la que en el futuro deberá dirigirnos. Por supuesto, para que nuestra voluntad tenga eficacia debe coincidir con la expresada por la mayoría de un conjunto de ciudadanos jurídicamente iguales a nosotros y ojalá esa mayoría coincida en escoger al mejor, según las cualidades personales de cada candidato y los antecedentes de quienes los rodean.
Debemos todos concurrir a votar el dos de mayo sin temor, con dignidad y responsabilidad, pero sobre todo muy conscientes de lo que hacemos porque está en juego la dignidad y futuro nacional, la vida, la justicia, la paz y el bienestar de todos los panameños. Todos debemos emitir nuestro voto anteponiendo la capacidad y honestidad del candidato, su programa o propuesta, por lo que es preciso que analicemos y revisemos sus plataformas electorales a favor de los ciudadanos. Al votar debemos pensar en nuestra patria, en su dignidad y unidad, en el necesario clima de justicia y respeto que debe imperar, así como en el progreso integral y la paz.
Debemos ver las elecciones como la oportunidad para que desaparezcan de nuestra vida social los vicios de la corrupción, el ocultamiento de la verdad, el interés individualista y todo género de violencias, opresiones, prepotencia y amenazas. Debemos votar por el candidato que ofrezca proporcionar el bien común, el respeto a la dignidad de los más pobres como son los indígenas, campesinos y obreros. Los electores deben elegir con conciencia para que haya un cambio, porque son urgentes los cambios sociales.
Honradez, justicia, moralidad, verdad, trayectoria en el pasado, amor al pueblo, capacidad, experiencia y estructuras ideológicas son parte de esos criterios que la sociedad deberá considerar para emitir un voto. Debemos despreciar a los demagogos, improvisados y aquellos que con lágrimas pretenden conmovernos porque nada podrán hacer por el país.
Las campañas de algunos candidatos no han logrado atrapar la atención de los ciudadanos pues sólo han mostrado un listado de propósitos que no constituyen proyectos articulados y que no se han atrevido a debatir públicamente de modo que a los votantes no les ha resultado claro cuáles van a ser los caminos que esos candidatos habrán de adoptar en la solución de los problemas nacionales. Lamentablemente sólo uno de los candidatos, el Ing. Alberto Vallarino, nos ofreció la oportunidad de conocer proyectos más acabados que le dan la oportunidad al electorado de razonar y con base a los mismos pronunciarse en las urnas.
Si los candidatos Mireya y Martín se negaron a debatir frente al pueblo sus programas de gobierno, cada uno escondiéndose detrás del otro, y no permitieron que fueran cabalmente conocidos por el pueblo sus propuestas, ¿qué podemos esperar de ellos si llegan a ser gobierno? Mayor desprecio denotarán hacia la ciudadanía pues una vez en el poder a nadie considerarán; deben rendir cuentas.
Todos debemos concurrir a votar. Nadie debe quedarse sin votar porque todos somos ciudadanos y debemos hacernos responsables de la patria que queremos construir. Si alguien no vota, es como si no fuera panameño, no le importa el rumbo que debe llevar el país.
Esta elección va a influir mucho en el avance de la democracia en Panamá. Por primera vez hay la posibilidad real de que haya un mayor equilibrio entre las diferentes fuerzas del país, de que cesen las doctrinas neoliberales que subyugan a los panameños.
El que no vota, no colabora en la construcción de una patria mejor sino que se deja manipular por quien sea. El 2 de mayo todos tenemos la oportunidad de decidir si queremos que Panamá siga el camino que actualmente lleva o si dejamos que cambien las políticas económicas, sociales y educativas.
Quien no vota, no tiene interés en sí mismo ni en los demás, es un egoísta e irresponsable. Dios nos ilumine a todos en tan trascendental decisión.

101 años de Panamá América

 
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