El Día Mundial de la Psoriasis
La psoriasis no es contagiosa; sin embargo, es considerada como una enfermedad escondida. Escondida y silenciosa porque las personas que no la padecen, por lo general, no la conocen y la mayoría que la tiene, la esconde.
La psoriasis no amenaza de muerte a quien la padece, pero puede tener efectos emocionales devastadores e inimaginables. Alrededor del 5.5% de pacientes han contemplado el suicidio, mientras que en otras enfermedades la tasa es de 3.3%, según estudios realizados en Estados Unidos donde hay más de siete millones de personas que sufren este mal.
La psoriasis es una enfermedad crónica, no contagiosa, de la piel que produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas. Se cree que es causada por un estímulo que activa el sistema inmunológico haciendo que las células de la piel en la persona se reproduzcan anormalmente más rápido que otra que no la padece. Una piel normal se muda en un período aproximado de 28 y 30 días, razón por la cual las células muertas se desprenden sin que la persona lo note. Sin embargo, en una piel con psoriasis este proceso se da tan sólo entre 3 y 4 días, lo que provoca que las células muertas se acumulen y se desprendan en forma de escamas.
Como estas células de la piel no llegan a madurar, no logran proteger adecuadamente la piel, perdiéndose humedad en las lesiones. En este proceso acelerado de sobreproducción de células del sistema inmune, la sangre fluye en más cantidad, por lo que las lesiones de psoriasis aparecen enrojecidas.
Se estima que la psoriasis afecta alrededor del 2% de la población mundial, lo que significa que unas 125 millones de personas la padecen. Esta causa lesiones en la piel que se inflaman, son dolorosas y pueden tener un efecto negativo en la autoestima de las personas, puede ocasionar depresión e inclusive, muchos desarrollan fobia social. A veces esta fobia es imaginaria, pues las personas sienten que el mundo las está mirando cuando probablemente no es así, pero el problema está cuando es real.
Producto de la ignorancia, a algunas personas con psoriasis se les ha prohibido la entrada a piscinas, sitios públicos, viven situaciones humillantes, de desprecio y burla, incluso de amigos o conocidos, y otros han sido despedidos de su trabajo por considerar su enfermedad como una amenaza para los clientes de la empresa. Y cuando pierden sus empleos, les es muy difícil encontrar uno nuevo por su incomprendida apariencia física.
En el caso de la psoriasis en niños, es aún peor porque los afecta gravemente en las escuelas, donde los demás infantes pueden ser muy crueles, pudiendo afectar su autoestima severamente. Es por esto que los pacientes tienden a esconder su enfermedad, porque se sienten incomprendidos y rechazados por la sociedad.
Por todo lo anterior, decidí, con el apoyo incondicional de mi esposo, fundar una organización que brinde apoyo a las personas en Panamá que padecen de psoriasis. Decisión que tomamos a mediados de agosto y lo primero que hicimos fue acudir a los medios de comunicación participando en programas de televisión y radio, con el apoyo de periódicos como El Panamá América y la Crítica que nos hicieron entrevistas a mí y a mi esposo, y publicando en los artículos una dirección de correo electrónico.
En tan sólo dos meses nos escribieron alrededor de unas 100 personas deseosas de participar en esta fundación.
Aprovecho la celebración del Día Mundial de la Psoriasis para promocionar en Panamá la adopción de valores de una sociedad moderna, donde haya empatía y tolerancia ante las diferencias. ¿Considera que es justo que una persona con una enfermedad que quisiera no tener se sienta avergonzada de sí mismo y que no tiene el derecho de nadar en una piscina o ir a una playa porque va a incomodar a otras personas? ¿Es justo que habiendo leyes que protegen al panameño contra la discriminación, existan personas con psoriasis que pierden sus trabajos? ¿Es justo que un niño con psoriasis se sienta deprimido y rechazado teniendo tan sólo 7 años de edad? Les exhorto a que me acompañen en esta campaña social para ayudar a las personas con psoriasis a mejorar su calidad de vida tan solo siendo tolerantes y abiertos a las diferencias que existen entre los humanos.
(*) Presidenta de la Fundación Psoriasis de Panamá. (psoriasispanama@yahoo.com)
La psoriasis no amenaza de muerte a quien la padece, pero puede tener efectos emocionales devastadores e inimaginables. Alrededor del 5.5% de pacientes han contemplado el suicidio, mientras que en otras enfermedades la tasa es de 3.3%, según estudios realizados en Estados Unidos donde hay más de siete millones de personas que sufren este mal.
La psoriasis es una enfermedad crónica, no contagiosa, de la piel que produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas. Se cree que es causada por un estímulo que activa el sistema inmunológico haciendo que las células de la piel en la persona se reproduzcan anormalmente más rápido que otra que no la padece. Una piel normal se muda en un período aproximado de 28 y 30 días, razón por la cual las células muertas se desprenden sin que la persona lo note. Sin embargo, en una piel con psoriasis este proceso se da tan sólo entre 3 y 4 días, lo que provoca que las células muertas se acumulen y se desprendan en forma de escamas.
Como estas células de la piel no llegan a madurar, no logran proteger adecuadamente la piel, perdiéndose humedad en las lesiones. En este proceso acelerado de sobreproducción de células del sistema inmune, la sangre fluye en más cantidad, por lo que las lesiones de psoriasis aparecen enrojecidas.
Se estima que la psoriasis afecta alrededor del 2% de la población mundial, lo que significa que unas 125 millones de personas la padecen. Esta causa lesiones en la piel que se inflaman, son dolorosas y pueden tener un efecto negativo en la autoestima de las personas, puede ocasionar depresión e inclusive, muchos desarrollan fobia social. A veces esta fobia es imaginaria, pues las personas sienten que el mundo las está mirando cuando probablemente no es así, pero el problema está cuando es real.
Producto de la ignorancia, a algunas personas con psoriasis se les ha prohibido la entrada a piscinas, sitios públicos, viven situaciones humillantes, de desprecio y burla, incluso de amigos o conocidos, y otros han sido despedidos de su trabajo por considerar su enfermedad como una amenaza para los clientes de la empresa. Y cuando pierden sus empleos, les es muy difícil encontrar uno nuevo por su incomprendida apariencia física.
En el caso de la psoriasis en niños, es aún peor porque los afecta gravemente en las escuelas, donde los demás infantes pueden ser muy crueles, pudiendo afectar su autoestima severamente. Es por esto que los pacientes tienden a esconder su enfermedad, porque se sienten incomprendidos y rechazados por la sociedad.
Por todo lo anterior, decidí, con el apoyo incondicional de mi esposo, fundar una organización que brinde apoyo a las personas en Panamá que padecen de psoriasis. Decisión que tomamos a mediados de agosto y lo primero que hicimos fue acudir a los medios de comunicación participando en programas de televisión y radio, con el apoyo de periódicos como El Panamá América y la Crítica que nos hicieron entrevistas a mí y a mi esposo, y publicando en los artículos una dirección de correo electrónico.
En tan sólo dos meses nos escribieron alrededor de unas 100 personas deseosas de participar en esta fundación.
Aprovecho la celebración del Día Mundial de la Psoriasis para promocionar en Panamá la adopción de valores de una sociedad moderna, donde haya empatía y tolerancia ante las diferencias. ¿Considera que es justo que una persona con una enfermedad que quisiera no tener se sienta avergonzada de sí mismo y que no tiene el derecho de nadar en una piscina o ir a una playa porque va a incomodar a otras personas? ¿Es justo que habiendo leyes que protegen al panameño contra la discriminación, existan personas con psoriasis que pierden sus trabajos? ¿Es justo que un niño con psoriasis se sienta deprimido y rechazado teniendo tan sólo 7 años de edad? Les exhorto a que me acompañen en esta campaña social para ayudar a las personas con psoriasis a mejorar su calidad de vida tan solo siendo tolerantes y abiertos a las diferencias que existen entre los humanos.
(*) Presidenta de la Fundación Psoriasis de Panamá. (psoriasispanama@yahoo.com)