El día que los santos perdieron su inocencia
METAMORFOSIS, el cuento de Kafka transcurre en Praga. En él, Gregorio Samsa, su protagonista, se transforma en cucaracha y la entrevista periodística donde BH confesaba no saber quién era, ocurrió en Panamá unos pocos días antes de la visita del doctor Jorge Wólfram Bosque, especialista en traumatología de guerra quien recientemente disertara en el Hotel Mimar ante una muy escasa audiencia -seleccionada tras completar un formulario con copias de la declaración de rentas y del registro de propiedad del vecindario-.
La Cia. Intelligentzia, encargada de la organización del evento, repartió invitaciones muy originales. Una tarjeta con el siguiente texto: "Usted ha sido seleccionado y tiene el privilegio de transitar con permiso por las calles de su país con el fin de acudir puntualmente a la excelsa conferencia del Doctor Bosque. Dicha conferencia versará sobre: "Cómo cerrar heridas que no cicatrizan y sangran todavía". La introducción estará a cargo de B. H., miembro destacado de la Policlínica Reconstructiva Dolorosa (PRD), quien se referirá a un tema de interés público: "El aseo de los polígonos de tiro y su influencia sobre la identidad personal".
Ha llegado a mi poder un resumen de ambas exposiciones. Un doble juramento y una nefasta premonición, me impiden revelar las fuentes, de tal modo que usted, estimado lector, está avisado y sólo tomará de este artículo lo que su buena fe y sentido común le concedan con todo el buen humor disponible para el caso. Hago ruegos porque tal fe y sentido común no sean los que habitualmente inspiran las decisiones del Departamento de Estado, de la Asamblea Nacional o de la Corte Suprema, y mucho menos representen los sinceros deseos cristianos del evangelista predicador Pat Robertson, quien solicitara al altísimo -no recuerdo a cuál de los dos- la eliminación del presidente de Venezuela. Propuesta antigua, divulgada hace años en un programa de CNN en español, por un ex embajador estadounidense en dicho país, de origen cubano y nombre alemán, servidor del "right wing" de su gobierno. Figura aún muy estimada en algunos círculos cuadrados de nuestra ilustrísima "Intelligentzia" neoliberal.
Por deferencia con el prestigioso visitante comentaré primero su exposición. Fue inusualmente corta y extraordinariamente enfática, escrita en inglés con ilustraciones metafóricas del espanglish divulgado generosamente en el sur de Texas y hábilmente matizado con escasas e infaltables incrustaciones vernáculas. En ella se hace una elogiosa introducción sobre el innovador tratamiento realizado al paciente Expedito Sobrecarriles, cuya técnica le ha valido justa fama internacional a cierta doctora oriunda de Pedasí.
A continuación el Dr. Jorge Bosque detalló su nuevo descubrimiento. Si las heridas tardan en cicatrizar es porque la composición tisular del herido no es del todo buena, empezando por su genética, cuanto más pobres e indígenas sean los genes culturales que la componen, más dificultad tendrá en cerrar. Si además, los nutrientes proteicos no son propicios a admitir los priones de las vacas locas, esas heridas jamás se podrán curar. Pero lo realmente innovador es su tratamiento. Para que no sangre se debe detener la circulación y la forma más eficaz de lograrlo es insertándole de súbito, tanto al quejumbroso, como al quejoso, unos veinte o treinta gramos de plomo calibre nueve milímetros. Dicha técnica fue ilustrada elegantemente con el fondo bucólico de los ríos Éufrates y Tigris bajo un humeante celaje gris.
La disertación de la doctora fue -por extraño que parezca a una introducción- un poco más extensa y emotiva que la del huésped. Comenzó citando los famosos versos de García Lorca.. "Yo ya no soy yo
Ni mi casa es ya mi casa". A continuación relató que en su humilde infancia había vivido cerca de los polígonos de tiro de la ex Zona del Canal, a cuyos constantes arrullos atribuyó el carácter belicoso y díscolo de su juventud y que alcanzara su apogeo en su incipiente madurez. Con los años -ya cercanos a una anticipada jubilación por trauma acústico crónico- tales ruidos se han metamorfoseado en una sinfonía altisonante, digna del famoso compositor preferido de Hitler: Gustave Mahler. B.H. dijo haber descubierto que su actual sordera interior, la que no le permite reconocer sus orígenes, era consecuencia directa de otro trauma pero de raíces más oscuras y profundas. Al final de su intervención, remató su vibrante oratoria con otro verso del ya citado Romance Sonámbulo de García Lorca: "Verde.. que te quiero verde..".
Me cuentan las fuentes, que pasados los fastos y al terminar los aplausos alguien del público, un pobre médico rural confundido de apellido pero no de realidades, declamó al estilo cervantino: "Nos visita cierto médico poeta que al pie de la receta escribe Mata.. ¡y es verdad!", acto seguido, su vecino se levantó del asiento para reclamar a viva voz -con otro verso del mismo romancero- al tiempo que se abría la blanca guayabera: ".. ¿No ves la herida que tengo/desde el pecho a la garganta?.." A lo que otro anciano, de palabras tomar, todavía inflamado por las recientes conmemoraciones patrias, creyendo oír la estridencia de una cercana manifestación pública -meros fantasmas de su imaginación- gritando de alegría, avisó a la concurrencia: ¡Llegó Matea!
El concurso era parte de la celebración navideña y estimulaba el ahorro, al utilizar material natural y el reciclable.
La Cia. Intelligentzia, encargada de la organización del evento, repartió invitaciones muy originales. Una tarjeta con el siguiente texto: "Usted ha sido seleccionado y tiene el privilegio de transitar con permiso por las calles de su país con el fin de acudir puntualmente a la excelsa conferencia del Doctor Bosque. Dicha conferencia versará sobre: "Cómo cerrar heridas que no cicatrizan y sangran todavía". La introducción estará a cargo de B. H., miembro destacado de la Policlínica Reconstructiva Dolorosa (PRD), quien se referirá a un tema de interés público: "El aseo de los polígonos de tiro y su influencia sobre la identidad personal".
Ha llegado a mi poder un resumen de ambas exposiciones. Un doble juramento y una nefasta premonición, me impiden revelar las fuentes, de tal modo que usted, estimado lector, está avisado y sólo tomará de este artículo lo que su buena fe y sentido común le concedan con todo el buen humor disponible para el caso. Hago ruegos porque tal fe y sentido común no sean los que habitualmente inspiran las decisiones del Departamento de Estado, de la Asamblea Nacional o de la Corte Suprema, y mucho menos representen los sinceros deseos cristianos del evangelista predicador Pat Robertson, quien solicitara al altísimo -no recuerdo a cuál de los dos- la eliminación del presidente de Venezuela. Propuesta antigua, divulgada hace años en un programa de CNN en español, por un ex embajador estadounidense en dicho país, de origen cubano y nombre alemán, servidor del "right wing" de su gobierno. Figura aún muy estimada en algunos círculos cuadrados de nuestra ilustrísima "Intelligentzia" neoliberal.
Por deferencia con el prestigioso visitante comentaré primero su exposición. Fue inusualmente corta y extraordinariamente enfática, escrita en inglés con ilustraciones metafóricas del espanglish divulgado generosamente en el sur de Texas y hábilmente matizado con escasas e infaltables incrustaciones vernáculas. En ella se hace una elogiosa introducción sobre el innovador tratamiento realizado al paciente Expedito Sobrecarriles, cuya técnica le ha valido justa fama internacional a cierta doctora oriunda de Pedasí.
A continuación el Dr. Jorge Bosque detalló su nuevo descubrimiento. Si las heridas tardan en cicatrizar es porque la composición tisular del herido no es del todo buena, empezando por su genética, cuanto más pobres e indígenas sean los genes culturales que la componen, más dificultad tendrá en cerrar. Si además, los nutrientes proteicos no son propicios a admitir los priones de las vacas locas, esas heridas jamás se podrán curar. Pero lo realmente innovador es su tratamiento. Para que no sangre se debe detener la circulación y la forma más eficaz de lograrlo es insertándole de súbito, tanto al quejumbroso, como al quejoso, unos veinte o treinta gramos de plomo calibre nueve milímetros. Dicha técnica fue ilustrada elegantemente con el fondo bucólico de los ríos Éufrates y Tigris bajo un humeante celaje gris.
La disertación de la doctora fue -por extraño que parezca a una introducción- un poco más extensa y emotiva que la del huésped. Comenzó citando los famosos versos de García Lorca.. "Yo ya no soy yo
Ni mi casa es ya mi casa". A continuación relató que en su humilde infancia había vivido cerca de los polígonos de tiro de la ex Zona del Canal, a cuyos constantes arrullos atribuyó el carácter belicoso y díscolo de su juventud y que alcanzara su apogeo en su incipiente madurez. Con los años -ya cercanos a una anticipada jubilación por trauma acústico crónico- tales ruidos se han metamorfoseado en una sinfonía altisonante, digna del famoso compositor preferido de Hitler: Gustave Mahler. B.H. dijo haber descubierto que su actual sordera interior, la que no le permite reconocer sus orígenes, era consecuencia directa de otro trauma pero de raíces más oscuras y profundas. Al final de su intervención, remató su vibrante oratoria con otro verso del ya citado Romance Sonámbulo de García Lorca: "Verde.. que te quiero verde..".
Me cuentan las fuentes, que pasados los fastos y al terminar los aplausos alguien del público, un pobre médico rural confundido de apellido pero no de realidades, declamó al estilo cervantino: "Nos visita cierto médico poeta que al pie de la receta escribe Mata.. ¡y es verdad!", acto seguido, su vecino se levantó del asiento para reclamar a viva voz -con otro verso del mismo romancero- al tiempo que se abría la blanca guayabera: ".. ¿No ves la herida que tengo/desde el pecho a la garganta?.." A lo que otro anciano, de palabras tomar, todavía inflamado por las recientes conmemoraciones patrias, creyendo oír la estridencia de una cercana manifestación pública -meros fantasmas de su imaginación- gritando de alegría, avisó a la concurrencia: ¡Llegó Matea!
El concurso era parte de la celebración navideña y estimulaba el ahorro, al utilizar material natural y el reciclable.