El diablo vendiendo escapularios
Desde que ganó las elecciones presidenciales en 1994, el "Toro" concibe el proyecto de su reelección con el conocimiento y aprobación del CEN del PRD.
Por esa razón, durante su administración, no se hacen planes para preparar otra figura presidencial. No sé si sería justo echarle la culpa a tío Mitchel o a tío Pachi, porque, como me dijo una vez un ministro de Estado, al " Toro" no se le tenía miedo, sino pánico.
Al fracasar el proyecto de reelección, el PRD cae en un gran vacío electoral por la irresponsabilidad política de carecer del plan B. No teníamos una reconocida figura de nivel presidencial. Entonces, se echa mano a la improvisación. Comienza la "quemazón" de copartidarios.
El Palacio de las Garzas es la plataforma de los lanzamientos de pre-candidatos. Recuerdo los nombres de Fito Duque, Hugo Torrijos y Pachi Cárdenas. Uno a uno son incinerados.
Fuera de palacio, y ante las circunstancias, Alfredo Oranges también se lanza a la contienda contra la voluntad del "Toro".
Sin embargo, ninguna precandidatura logra remontarse. Aquella situación es semejante a la que hoy presenta el triunvirato arnulfista que, a pesar de haber salpicado de vallas el país, ninguno alza vuelo, y permanecen estáticos, como tres aeroplanos de panza sobre la pista encenegada.
En medio de aquella improvisación, no sé a quién se le prendió el bombillo y deciden echar a la "candelá" a Martín Torrijos, para atajar a Alfredo Oranges, enemigo del "Toro".
La idea fundamental era que Martín venciera en las primarias a Oranges; la idea secundaria era presentar un candidato que no hiciera el ridículo en las elecciones. Martín pierde las elecciones, pero se cumplen los objetivos.
Posteriormente, Martín inicia un nuevo recorrido por el país; visita a los copartidarios y les levanta el ánimo; plantea una nueva manera de hacer política con humildad y sin prepotencia, y abre un horizonte de esperanzas a la membresía del PRD; comienza a perfilarse ahora como el nuevo líder. Martín empieza a salírsele de las manos a tíos Mitchel y Pachi. Ellos se dan cuenta que la jugada no les ha salido bien. El "chiquillo", el "muchacho", el "pelao" había empezado a crecer y a independizarse de los viejos dirigentes, de los teóricos, estrategas y experimentados ministros y presidentes.
Cuando trataron de pararlo, de cortarle la carrera, era tarde. Ya Martín mostraba sus garras y barbas políticas y los retó a todos a participar en las elecciones del nuevo CEN. Al principio, el "Toro" abanicó la idea, aceptar el reto y competir para la Secretaría General. Pero inteligente siempre, buscó los resultados de la encuesta interna y se convenció: si corría para la Secretaría General, Martín lo humillaría, y entonces se abstienen de participar en aquellas elecciones internas con alguna de sus dialécticas excusas. Estábamos frente al relevo generacional.
Pero aquí principia la "guerra fría" contra Martín Torrijos. No es época de la guerra sucia todavía; no hay golpes francos, sino a bajamano. El nuevo líder se ha posesionado del partido, tiene la gente y gana simpatías fuera del partido. No se deja manipular. ¿Cómo hacer para detenerlo?
Económicamente. Martín no tiene recursos económicos, y el contacto con los millonarios que han colaborado con las finanzas del partido lo tiene el "Toro". Sin plata no se puede mover el colectivo político. No se pueden hacer giras, no se pueden hacer reuniones, no se pueden hacer congresos.
Pero esas teorías chocan con otra realidad. Hay otra gente que colabora. Amigos de Martín cooperan, otros discrepan con la actitud del "Toro" y ayudan bajo cuerda, y además como la necesidad es la madre de la creatividad, surgen iniciativas para recaudar fondos. Y contra los peores pronósticos de los tíos, se realizan dos congresos exitosos.
Martín muestra madurez política y continúa su avance dentro y fuera del partido. Conquista más simpatías. El PRD sobrepasa los 450 mil inscritos. 15. No lo creo, pero algunos sostienen que llegaron a confabularse con Alberto Vallarino. Pero, ¡todo se les derrumbó! Ahora algunos piensan que se aproximan a Guillermo Endara.
Lo cierto es que ya hemos entrado en otra etapa. A pesar de que tienen conciencia muy clara de que no pueden ganarle a Martín en las primarias, no les queda más remedio que dar la cara. Ambos se presentan como precandidatos. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
El objetivo es que Martín Torrijos sea derrotado en las elecciones de mayo de 2004, con el propósito final de asumir ellos la conducción del partido. Martín debe perder y hay que hacer cualquier cosa, lo que sea, para que pierda. No importa quién gane. Es su derecho a conspirar, dicen.
Pero la cosa está caliente. Se inicia la guerra sucia. Le quieren aplicar a Martín la medicina que una vez los militares le aplicaron al "Toro": inventaron que éste no podía ser presidente porque se había apropiado de la fortuna del general Omar Torrijos, recién fallecido. Y el candidato, fue"Niky" Barletta.
El plan ahora es descalificar a Martín por deshonesto. Inicialmente sugieren que Martín está implicado en el soborno del CEMIS. Desesperados, apuestan a la calumnia. Dentro de poco, Mitchel no lo va a sugerir, lo afirmará sin asco. Verán ustedes al diablo vendiendo escapularios.
Pero, pase lo que pase, ellos no tienen posibilidad de triunfo. Si eso llegara a funcionar, ni ellos ni nadie podrán quitarle a las bases un derecho humano aprobado en la Convención de Viena: el derecho a pasar la factura grande. ¡Y con propina, compañeros!