El diferendo con Colombia
Con ocasión de la entrevista realizada al canciller colombiano Fernando Araújo, que publicara este rotativo el pasado miércoles 8 de agosto, ha resurgido un tema que ha estado en la agenda binacional desde hace al menos una década: la entrada a la vecina Colombia de mercancía desde la Zona Libre de Colón y los controles sobre ese ingreso.
El canciller Araújo ha insistido en la posición colombiana de que es a Panamá a quien toca controlar la salida de mercancía para evitar que la misma entre de contrabando a otros países, incluida Colombia.
Discrepamos de esa posición, que no resiste el menor análisis. Es al Estado de la Nación receptora al que le corresponde velar porque la mercancía que ingrese a su territorio cumpla con todos los requisitos exigidos por ese mismo Estado, para su introducción a lo que se conoce como Territorio Fiscal.
Imaginemos por un momento que los países del planeta le exigieran al resto lo que Colombia pretende lograr de las autoridades panameñas. El comercio global sería un verdadero fracaso. Por eso es que desde hace siglos se constituyeron los controles de aduanas, para servir al legítimo propósito de verificar que toda mercadería ingrese en forma legal a los países.
Confiamos en que el litigio que mantenemos con Colombia ante la OMC, se defina a favor de nuestro país, por lógica, por justicia y por razón.
El canciller Araújo ha insistido en la posición colombiana de que es a Panamá a quien toca controlar la salida de mercancía para evitar que la misma entre de contrabando a otros países, incluida Colombia.
Discrepamos de esa posición, que no resiste el menor análisis. Es al Estado de la Nación receptora al que le corresponde velar porque la mercancía que ingrese a su territorio cumpla con todos los requisitos exigidos por ese mismo Estado, para su introducción a lo que se conoce como Territorio Fiscal.
Imaginemos por un momento que los países del planeta le exigieran al resto lo que Colombia pretende lograr de las autoridades panameñas. El comercio global sería un verdadero fracaso. Por eso es que desde hace siglos se constituyeron los controles de aduanas, para servir al legítimo propósito de verificar que toda mercadería ingrese en forma legal a los países.
Confiamos en que el litigio que mantenemos con Colombia ante la OMC, se defina a favor de nuestro país, por lógica, por justicia y por razón.