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El difícil pan de cada día


Según el informe Estado de la Región 2008, el costo de la canasta básica alimentaria aumentó en toda Centroamérica. El incremento osciló entre 21% en Costa Rica y 8% Panamá, donde el costo de la canasta básica fue de 205 dólares, el máximo en la región. El costo de la canasta básica alimentaria representa cifras al 60% del salario mínimo agrícola, lo que demuestra la enorme brecha existente para los alimentos necesarios por parte de la población en especial rural e indígena.

Aunque es cierto que la disponibilidad de alimentos en Centroamérica aumentó, estos son mayoritariamente importados. Aunque la región posee grandes extensiones de tierras fértiles y una larga tradición agrícola, en las dos últimas décadas su sector agropecuario se ha transformado y reducido profundamente. "El cultivo de granos básicos destinados al mercado interno fue sustituido por el de productos no tradicionales de alta rentabilidad y destinados al mercado externo (piña, flores, etc.). Ello ha generado resultados económicos y sociales insuficientes para garantizar el acceso oportuno a los alimentos por parte de toda la población", señala Alberto Mora.

Esa realidad se convierte en el telón de fondo para la actual crisis alimentaria, pues, según la FAO, el índice de precios de los alimentos creció el año pasado en un 25% en el en comparación con el 9% del año anterior, y sigue en aumento, lo que expresa la vigencia de una crisis alimentaria que se junta con la crisis financiera y energética mundial. Según el INCAP, un incremento adicional del 15% en los precios de los alimentos eleva en dos y medio millones la cantidad de personas en pobreza extrema en la región, y agregamos, en 26 millones adicionales en América Latina.

El resultado es visible, pues, el mayor porcentaje de desnutrición global se presenta en los hogares con pobreza relativa, particularmente en Honduras y Panamá, y afecta más a los niños indígenas que a los no indígenas.

La desnutrición crónica (retardo en talla) es considerablemente mayor en las zonas rurales y las comunidades indígenas. La prevalencia es cercana al 50% en Guatemala y en cuatro países: Honduras, El Salvador, Nicaragua y Panamá, afecta a entre el 14% y el 29% de los menores de 5 años. En general, la desnutrición crónica duplica a la global (bajo peso).

La desnutrición, sobre todo en la infancia, genera un déficit en el desarrollo físico, cognitivo y psicomotor que tiene efectos negativos, múltiples e, incluso, irreversibles. Haciendo de la desnutrición uno de los principales mecanismos de transmisión intergeneracional de la pobreza y la desigualdad, concluye Estado de la Región.

Es evidente el fracaso de un modelo de crecimiento económico que se centró en el mercado y desconfiguró el papel del Estado adelgazando su rol redistributivo y social. El tema de seguridad alimentaria, todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos innocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias, es una de las prioridades de una estrategia de desarrollo, y debe fundamentarse en políticas públicas construidas participativamente y blindadas contra la corrupción.

raulleisr@hotmail.com

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