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El dinero y los partidos políticos


Un amigo decía en charla de café, que el pueblo panameño cada vez le da más importancia al candidato que al partido político. Lamenté no estar de acuerdo con él. He dicho varias veces que los dos elementos más importantes en una campaña electoral son el partido y el dinero; el candidato casi no tiene importancia. Exagerando, agregaba, que en Panamá, hoy, si fueran candidatos sin una fuerte cantidad de dinero ni un partido multitudinario no elegirían ni a Justo Arosemena ni a Ricardo J. Alfaro, que pasan por ser, tal vez, los dos panameños más grandes que ha tenido el país.
Lo anterior lo corroboro con lo que expresó recientemente el ex presidente del partido MOLIRENA, Jorge Rubén Rosas. Él dijo que, como están las cosas, en 1999 el PRD ganó el 45 % de los escaños de la Asamblea Legislativa con el 32 % de los votos emitidos; y que " la más drástica deformación a la ley electoral y a la representación popular ocurrió en las elecciones de 1994, cuando el PRD logró los tres escaños legislativos del circuito 4-1 (David), aportando tan sólo el 28.6 de los votos emitidos ".
222 Como están las cosas, los perdedores de siempre serán los partidos pequeños y las grandes mayorías independientes...
¿Y por qué ocurren estos exabruptos electorales? Porque son los mismos legisladores de los dos partidos mayoritarios los que hacen estas leyes. Y ellos, lógicamente, nunca legislarán sobre otros intereses que no sean los suyos. ¿Por qué no han querido incluir en las diversas reformas que le han hecho al Código Electoral la segunda vuelta, que daría el triunfo al candidato que tiene más votos, porque los del PRD saben que nunca obtendrán esa mayoría absoluta.
Si los dos partidos mayoritarios, con los amplios apoyos financieros que tienen y que les da el Gobierno, siguen redactando las leyes que los beneficia, se me ocurre que se parecen a los lobos discutiendo cómo se debe hacer justicia entre las ovejas. Como están las cosas, los perdedores de siempre serán los partidos pequeños y las grandes mayorías independientes, que no se han convertido en partidos políticos.
Volviendo a la falta de un partido poderoso y de un gran caudal dinerario, insisto en que quien se aventure en una campaña electoral, sin estas fuerzas determinantes del triunfo, va a perder irremediablemente, confiado en el peso específico de su personalidad o del aparente apoyo popular que tenga.
Yo no pertenezco a ningún partido, pero he dicho públicamente que, por convicción y patriotismo, votaré por Guillermo Endara para Presidente de la República. Estoy convencido de que una cantidad enorme de panameños, de todos los partidos y de todas las corrientes independientes, votarían por él. Su candidatura envolverá, cuando llegue el momento, a la mayoría del arnulfismo, el MOLIRENA y hasta del PRD se irán con él. Pero una cosa deben tener muy en cuenta el propio Endara y el Partido Solidaridad, que lo respalda: que es prácticamente imposible ganar unas elecciones sin dinero. Solidaridad no debe olvidar esto. ¡Y menos Endara!
Se ha dicho y se repite, que el Dr. Arnulfo Arias ganaba las elecciones sin dinero. No es cierto. Un tesorero de su partido me dijo que era verdad que el Dr. Arias no gastaba su dinero en las elecciones, pero sí lo gastaban, y bastante, los ricos que lo apoyaban.
La organización de una campaña presidencial va a requerir esfuerzos muy grandes de sus simpatizantes; y esta organización se logra, casi siempre, con mucho dinero. Jorge Rubén Rosas agregó: "Endara es una excelente persona, es un hombre íntegro, que goza del respaldo nacional; pero ahora está representando a un sector político escaso de representación y carente de la estructura político-electoral suficiente". Y yo insisto en que tanto Endara como el Partido Solidaridad, están todavía a tiempo de resolver estos problemas y triunfar. Uribe en Colombia estaba en circunstancias similares, y triunfó. Endara y Solidaridad también triunfarán.

101 años de Panamá América

 
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