El discurso de la Presidenta
La intervención de la señora Presidenta de la República, Mireya Moscoso, al asumir el cargo, es importante porque es constancia de promesas y proyectos que oportunamente serán objeto de evaluación. Allí abordó los principales temas de su programa de gobierno, aunque, libre ya de la presión electoral, ha de estimarse más realista y actualizado.
Inició con el tema canalero, reiterando su intención de mantener la administración de la vía libre de política partidista, enviando a sus trabajadores un positivo mensaje de respeto del sistema de méritos y remuneraciones. Añadió asimismo que se complementará la operación del canal con negocios conexos tales como el centro intermodal, reparación de naves y el centro de adiestramiento marítimo.
Sobre las áreas revertidas reiteró que fomentaría la conservación de la cuenca hidrográfica y el desarrollo del turismo. Dijo también que negociaría con Estados Unidos la limpieza de sitios contaminados, en lo que se advierte un giro radical respecto a la confrontación que sobre el asunto siguió su predecesor en los últimos meses.
Preconizó una noción de "gobierno facilitador " en vez del paternalismo que se suponía inherente en su propuesta. Para tal efecto, prometió acabar con la burocracia estatal, profundizar la carrera administrativa, implementar un sistema general de salarios y descentralizar la función pública.
Sobre la Administración de Justicia fue muy general, limitándose a expresar que lo haría "confiable, moderno, eficiente y equitativo".
Como instrumentos para combatir la pobreza, mencionó la participación de organizaciones no gubernamentales en una "Red de Solidaridad Social" cuya tarea se complementaría con el accionar de la empresa privada, generadora de empleos, cuya capacidad se incrementaría con la incursión en alta tecnología, turismo y transporte marítimo, entre otros.
Dedicó largos párrafos al problema de la corrupción, la inmoralidad y carencia de valores, los cuales combatiría empezando por su gobierno, al mismo tiempo que promovería los valores éticos a nivel escolar, familiar, y "del propio esquema formativo y cultural del país".
En materia educativa, criticó la importación de esquemas foráneos y planteó reforzar el conocimiento tecnológico, incluyendo el otorgamiento de becas al exterior como motor de desarrollo. Aquí nos hizo recordar la presencia de la líder mundial de microprocesadores INTEL en Costa Rica, motor del Producto Nacional Bruto de ese país.
No dejó dudas de que revisaría los aranceles para facilitar la reconversión gradual del agro; fortalecería el turismo, la agro industria y la reforestación; la distribución y titulación de tierras, el crédito, la asistencia técnica y el apoyo en la comercialización de productos agrícolas.
Al final, dijo que mejoraría los hospitales, resolvería la crisis del Seguro Social, multiplicaría los proyectos habitacionales de bajo y mediano costo, promovería una mejor balanza comercial, estimularía la inversión privada y la seguridad jurídica, revisaría los convenios de libre comercio pendientes, garantizaría los derechos de las minorías y el ejercicio de la libertad de expresión, rubros todos dejados pendientes por la pasada administración.
Inició con el tema canalero, reiterando su intención de mantener la administración de la vía libre de política partidista, enviando a sus trabajadores un positivo mensaje de respeto del sistema de méritos y remuneraciones. Añadió asimismo que se complementará la operación del canal con negocios conexos tales como el centro intermodal, reparación de naves y el centro de adiestramiento marítimo.
Sobre las áreas revertidas reiteró que fomentaría la conservación de la cuenca hidrográfica y el desarrollo del turismo. Dijo también que negociaría con Estados Unidos la limpieza de sitios contaminados, en lo que se advierte un giro radical respecto a la confrontación que sobre el asunto siguió su predecesor en los últimos meses.
Preconizó una noción de "gobierno facilitador " en vez del paternalismo que se suponía inherente en su propuesta. Para tal efecto, prometió acabar con la burocracia estatal, profundizar la carrera administrativa, implementar un sistema general de salarios y descentralizar la función pública.
Sobre la Administración de Justicia fue muy general, limitándose a expresar que lo haría "confiable, moderno, eficiente y equitativo".
Como instrumentos para combatir la pobreza, mencionó la participación de organizaciones no gubernamentales en una "Red de Solidaridad Social" cuya tarea se complementaría con el accionar de la empresa privada, generadora de empleos, cuya capacidad se incrementaría con la incursión en alta tecnología, turismo y transporte marítimo, entre otros.
Dedicó largos párrafos al problema de la corrupción, la inmoralidad y carencia de valores, los cuales combatiría empezando por su gobierno, al mismo tiempo que promovería los valores éticos a nivel escolar, familiar, y "del propio esquema formativo y cultural del país".
En materia educativa, criticó la importación de esquemas foráneos y planteó reforzar el conocimiento tecnológico, incluyendo el otorgamiento de becas al exterior como motor de desarrollo. Aquí nos hizo recordar la presencia de la líder mundial de microprocesadores INTEL en Costa Rica, motor del Producto Nacional Bruto de ese país.
No dejó dudas de que revisaría los aranceles para facilitar la reconversión gradual del agro; fortalecería el turismo, la agro industria y la reforestación; la distribución y titulación de tierras, el crédito, la asistencia técnica y el apoyo en la comercialización de productos agrícolas.
Al final, dijo que mejoraría los hospitales, resolvería la crisis del Seguro Social, multiplicaría los proyectos habitacionales de bajo y mediano costo, promovería una mejor balanza comercial, estimularía la inversión privada y la seguridad jurídica, revisaría los convenios de libre comercio pendientes, garantizaría los derechos de las minorías y el ejercicio de la libertad de expresión, rubros todos dejados pendientes por la pasada administración.