El discurso de Torrijos
Empleando un lenguaje sencillo y franco, el presidente de la República, Martín Torrijos, dio su discurso inaugural, dejando la excelente impresión de un mensaje refrescante, cargado de señales positivas, plenamente sintonizada con el querer de las mayorías. Entre sus primeros anuncios estuvo su decisión de realizar auditorías generales, de castigar a los culpables de "fechorías" y de declarar la guerra a la corrupción.
Luego, fue abordando los principales temas y desafíos del país, incluyendo el anuncio de la inmediata derogación del decreto que hace nugatoria la ley de transparencia y la divulgación de toda información del Estado, empezando por las partidas discrecionales de la Presidencia. Fue atinado su anuncio de que someterá a intensa consulta y referendo nacional la decisión sobre la modernización del Canal, la cual describió como eje del desarrollo del país (Panamá tiene, sin embargo, muchas otras ricas alternativas). Igual comentario nos merece su decisión de enfrentar el problema de la Caja de Seguro Social.
Hasta su óptica sobre la "mano dura" -sin mencionarla- fue más completa, cuando dijo que no basta con la represión si al mismo tiempo no se ataca la raíz del problema que yace arraigada en la pobreza y en el ocio degradante entre los jóvenes.
Su crítica ácida a los indultos decretados por su predecesora, Mireya Moscoso, a favor de los terroristas de Posada Carriles; su promesa de que no abusará de dicha facultad para eludir la responsabilidad de personas por la comisión de crímenes graves; y su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba y normalizar las de Venezuela, acompañado con el giro: "para mí, no hay terrorismo bueno y terrorismo malo, sino terrorismo que hay que combatir", le hizo ganar los mayores aplausos.
Dispensó, por otra parte, a los pobres una parte relevante, dejando claro que les prestará atención. Adelantó que el gasto público se concentraría en obras que generen empleos y tengan un gran impacto económico o social, con lo cual - a nuestro juicio - reveló la fórmula de la eficiencia del gasto, que guiará su administración con un presupuesto exiguo. Dejó claro que trabajará de la mano con el sector privado y procurará la desburocratización para facilitar las inversiones.
Sobre el proceso de la globalización y los tratados de libre comercio fue atinado cuando dijo que "no hay que temerle, pero sí cuidarse", seguido a lo cual mencionó al comercio exterior como uno de los puntales de su gestión.
En fin, el presidente Torrijos dio una magnífica impresión de estilo nuevo, dinámico, joven e inteligente, lo cual permite "soñar" - según dijo - con un mejor país. Cualquier tema que haya omitido o sobre el cual no haya arrojado mayores luces se le dispensa, porque tiene a partir de la reunión de gabinete de la tarde (primera señal que sugiere una administración caracterizada por el intenso trabajo), tiempo de sobra y, en gran medida, de falta de él por la magnitud de los problemas que enfrenta.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)
Luego, fue abordando los principales temas y desafíos del país, incluyendo el anuncio de la inmediata derogación del decreto que hace nugatoria la ley de transparencia y la divulgación de toda información del Estado, empezando por las partidas discrecionales de la Presidencia. Fue atinado su anuncio de que someterá a intensa consulta y referendo nacional la decisión sobre la modernización del Canal, la cual describió como eje del desarrollo del país (Panamá tiene, sin embargo, muchas otras ricas alternativas). Igual comentario nos merece su decisión de enfrentar el problema de la Caja de Seguro Social.
Hasta su óptica sobre la "mano dura" -sin mencionarla- fue más completa, cuando dijo que no basta con la represión si al mismo tiempo no se ataca la raíz del problema que yace arraigada en la pobreza y en el ocio degradante entre los jóvenes.
Su crítica ácida a los indultos decretados por su predecesora, Mireya Moscoso, a favor de los terroristas de Posada Carriles; su promesa de que no abusará de dicha facultad para eludir la responsabilidad de personas por la comisión de crímenes graves; y su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba y normalizar las de Venezuela, acompañado con el giro: "para mí, no hay terrorismo bueno y terrorismo malo, sino terrorismo que hay que combatir", le hizo ganar los mayores aplausos.
Dispensó, por otra parte, a los pobres una parte relevante, dejando claro que les prestará atención. Adelantó que el gasto público se concentraría en obras que generen empleos y tengan un gran impacto económico o social, con lo cual - a nuestro juicio - reveló la fórmula de la eficiencia del gasto, que guiará su administración con un presupuesto exiguo. Dejó claro que trabajará de la mano con el sector privado y procurará la desburocratización para facilitar las inversiones.
Sobre el proceso de la globalización y los tratados de libre comercio fue atinado cuando dijo que "no hay que temerle, pero sí cuidarse", seguido a lo cual mencionó al comercio exterior como uno de los puntales de su gestión.
En fin, el presidente Torrijos dio una magnífica impresión de estilo nuevo, dinámico, joven e inteligente, lo cual permite "soñar" - según dijo - con un mejor país. Cualquier tema que haya omitido o sobre el cual no haya arrojado mayores luces se le dispensa, porque tiene a partir de la reunión de gabinete de la tarde (primera señal que sugiere una administración caracterizada por el intenso trabajo), tiempo de sobra y, en gran medida, de falta de él por la magnitud de los problemas que enfrenta.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)