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El doble discurso de los políticos


La desaparición de las estatuas de metal -nadie sabe a estas alturas si eran de bronce o una aleación de bronce-latón o sólo revestidas de bronce- que hacían parte del conjunto escultórico "Los Juegos de Antaño", ha generado una serie de comentarios, declaraciones y hallazgos que revelan la facilidad que tienen algunos de nuestros políticos criollos para acomodar su discurso de acuerdo con sus conveniencias.

Cuando el Contralor General de la época trató, durante la administración de Mireya Moscoso, de intervenir en la fiscalización de los dineros donados por la República de China Taiwán, el argumento de los directivos de todas las personas jurídicas creadas para manejar esos fondos, fue que se trataba de fundaciones de interés privado, y siendo ello así, la Contraloría no tenía ingerencia alguna.

Ahora que las estatuas de niños, palomas y artefactos desaparecieron misteriosamente del depósito donde estaban confinadas en el Parque Omar, los mismos que alegaban que las fundaciones eran privadas, exigen una investigación de la pérdida de los bienes por haber sido su costo sufragado con dineros públicos. Y viceversa. Aquellos a quienes ahora afecta la desaparición de las estatuas de marras, han intentado esgrimir el argumento de que pertenecían a una fundación privada para salvar la responsabilidad de los que tenían bajo su custodia esos bienes y de los que dieron la orden de moverlos del museo de Curundú, edificado en terrenos propiedad del Estado.

El doble discurso de nuestros politiqueros del patio, es muy lamentable.

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