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El docente y sus proyecciones


"Conocer las cosas es tener Erudición; conocer a los demás es tener Sabiduría; conocer el propio ego es tener Iluminación". (Reflexión personal) En términos generales, la sociedad debe reconocer que el educador, específicamente el docente, constituye uno de los más abnegados servidores públicos, no obstante, subsistir en el impartidor de conocimientos algunas diferencias individuales como: el carácter o temperamento, personalidad, intereses particulares, ideologías propias, creencias, metodologías y evaluaciones intraescolares. Estas variedades son como factores ingénitos del ego instructor.
Con toda su oblación educacional, el maestro o profesor se ve, muchas veces, acosado por una rigurosa presión por parte del educando, de los padres de familia, acudientes, colegas, directivos, administrativos, la comunidad y por el engranaje burocrático ministerial; se convierte como en una especie de "Homocus" (hombre-objeto) de las circunstancias socio-culturales y psicosociales.
La ciudadanía debe reconocer a algunos educadores consagrados a su profesión, que poseen relaciones humanas positivas, un conspicuo "criterio objetivo", un sentido de libertad responsable y de justicia para con todo el ámbito educativo; un delineamiento democrático genuino, un auténtico espíritu culturizante para forjar futuras generaciones en el país o en la red internacional. Así, con una eficaz voluntad psico-pedagógica, el docente va edificando variados tipo de inteligencia, según el devenir didáctico, como: la creativa, emocional, espacial, verbal, lógica y práctica.
Por otra parte, observamos con profunda melancolía, piedad o repugnancia a profesionales de la Educación que se expresan en las escuelas, o en la comunidad donde laboran, con chocarrerías e indirectas negativas e inadecuadas y de baja ralea; otros se manifiestan como cizañeros, chismógrafos y hasta calumniadores; estas tendencias antiprofesionales se vislumbran en la mayoría de los casos, hacia algunos colegas, manifestando el "odio al mérito" (envidia simulada con celos profesionales) ¡Esto demuestra poco altura! Según José Aranguren "La presunción amargada va a la par con la envidia reprimida".
Los docentes decentes y populares, que poseen tacto eficaz, inteligencia y cultura de gran ejemplaridad se ven acosados por colegas poseedores de una pobre mentalidad liliputiense, que son carentes de madurez personal o profesional. Esta nefasta alimaña debe reeducarse, conocerse cabalmente a sí mismo, para enmendar sus faltas o errores.
A todos mis colegas del país un mensaje de amplitud en las relaciones intrapersonales e interpersonales: "La inteligencia es nada; es tacto lo es todo" (adagio popular).

101 años de Panamá América

 
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