El drama de los niños
Este espacio de hoy es para los niños de la ciudad y del campo; para aquellos que perdidos en las montañas, en los riscos y en los valles de la patria, mueren cada día minados por las enfermedades y por la hambruna, sin que hasta ellos llegue la justicia social; para aquellos niños de las clases más humildes que están en las calles de la ciudad mendingando y realizando actividades que le procuren algo para subsistir, expuestos a los peligros de los vicios y a la influencia de "gavillas" que se dedican al robo y a la corrupción; para aquellos niños con hogares que no cumplen su función moralizadora y se encuentran golpeados por la irresponsabilidad de padres y madres que no han llegado a comprender la elevada misión que tienen en sus manos y terminan en el rompimiento tan funesto para la buena orientación y formación de la niñez.
Creemos que es un imperativo del momento que vive Panamá, entregarse sin distingos de credo, raza, color e intereses políticos y económicos a una cruzada en favor de niños panameños que se encuentran en las esquinas y semáforos para pedir algo que alivie su hambre, llenos de dolor y de amargura por el abandono en que se encuentran, acorralados en una esquina de miseria, porque, en ningún momento, se les ha dado oportunidad para convertirse en futuros ciudadanos dignos del respeto y de la consideración que todo ser humano se merece; sin una familia, sin escuelas que lo ayuden a encauzar su vida por senderos de rectitud y disciplina; sin leyes sociales que procuren la existencia de una sociedad más justa a fin de que la extrema pobreza y el hambre que son caldos de cultivo para la promoción de la violencia, el robo, la droga y el crimen, desaparezcan del suelo patrio y haya más solidaridad humana, comprensión, amor y paz entre los panameños.
Por ningún motivo el Ministerio del Niño, La Mujer, la Juventud y la Familia, creado por el régimen perredista, debe ser para la burocracia y para la política partidista y menos cuando la Alianza "Unión por Panamá" hizo las mejores promesas de ayuda y protección a los niños panameños.
La mencionada institución debe recoger todo el drama del Niño, la Mujer, la Juventud y la Familia y convertirlo en programas de trabajo que tiendan a dignificar y a fortalecer los valores éticos y morales de una sociedad en crisis.
Los recursos que tanto el Estado como las asociaciones cívicas y religiosas dedican a la protección y buena orientación de la niñez y de la juventud como es el caso de Caritas, Hogares Crea y otras, se traducirán en una patria más grande, más próspera y más humana.
Creemos que es un imperativo del momento que vive Panamá, entregarse sin distingos de credo, raza, color e intereses políticos y económicos a una cruzada en favor de niños panameños que se encuentran en las esquinas y semáforos para pedir algo que alivie su hambre, llenos de dolor y de amargura por el abandono en que se encuentran, acorralados en una esquina de miseria, porque, en ningún momento, se les ha dado oportunidad para convertirse en futuros ciudadanos dignos del respeto y de la consideración que todo ser humano se merece; sin una familia, sin escuelas que lo ayuden a encauzar su vida por senderos de rectitud y disciplina; sin leyes sociales que procuren la existencia de una sociedad más justa a fin de que la extrema pobreza y el hambre que son caldos de cultivo para la promoción de la violencia, el robo, la droga y el crimen, desaparezcan del suelo patrio y haya más solidaridad humana, comprensión, amor y paz entre los panameños.
Por ningún motivo el Ministerio del Niño, La Mujer, la Juventud y la Familia, creado por el régimen perredista, debe ser para la burocracia y para la política partidista y menos cuando la Alianza "Unión por Panamá" hizo las mejores promesas de ayuda y protección a los niños panameños.
La mencionada institución debe recoger todo el drama del Niño, la Mujer, la Juventud y la Familia y convertirlo en programas de trabajo que tiendan a dignificar y a fortalecer los valores éticos y morales de una sociedad en crisis.
Los recursos que tanto el Estado como las asociaciones cívicas y religiosas dedican a la protección y buena orientación de la niñez y de la juventud como es el caso de Caritas, Hogares Crea y otras, se traducirán en una patria más grande, más próspera y más humana.