El drama del productor nacional
Desde todos los puntos de la geografía nacional surge, combativa, la voz de protesta de los productores de la campiña, de los hombres que trabajan la tierra y que, desafiando adversidades, se entregan a la tarea de producir para el sustento familiar y para todos los que habitamos este suelo; de ese agricultor que aún le faltan caminos de penetración para sacar sus productos al mercado, subsidios que le ayuden a sobrevivir durante las malas cosechas; que de sol a sol, y con mucha dignidad, aporta una cuota invaluable de sacrificios en aras de una patria más próspera.
Ese hombre por quien sentimos admiración y respeto está en todos los puntos del país, gritando NO al Tratado de Libre Comercio (TLC) que, actualmente, se negocia con Estados Unidos por considerar que no es el mejor momento para llevar adelante tal negociación.
Son tantas las razones que han presentado ante la faz de la nación para evitar la firma de este convenio, pero las autoridades gubernamentales insisten en continuar sin considerar los grandes perjuicios que ocasionarán a la vida económica de Panamá.
Tal como lo expresan los productores de Veraguas, Herrera, Coclé, Chiriquí y otros sectores de la República, rubros sensitivos del campo agropecuario sufrirán y por ningún motivo deben incluirse en el mencionado documento.
Dichas protestas han sido enfrentadas por los antimotines y, de acuerdo con informaciones obtenidas del "El Panamá América", del martes 13 de julio de este año, "aproximadamente a las 12:30 mediodía en Divisa, los productores se lanzaron a la calle derramando sacos de arroz sin pilar. Pedían a gritos la exclusión de productos sensitivos como las carnes (res, pollo, cerdo), arroz, maíz y la leche entre otros. Además los manifestantes en Divisa denunciaron que hubo un intento fallido de sabotear el movimiento", porque durante el recorrido hasta el área de la manifestación fueron retenidos en las principales garitas del interior.
Este es el drama que viven los productores nacionales frente a la terquedad de un gobierno que está decidido a firmar un tratado tan perjudicial para el futuro de la nación.
Un Tratado de Libre Comercio demanda que nuestros hombres del agro estén debidamente atendidos por el gobierno en cuanto a ayuda económica (subsidios), asistencia técnica, caminos de penetración a fin de que puedan competir en un intercambio comercial de productos.
Dolorosamente, esa no es la realidad existente, ya que las faenas del agro se encuentran abandonadas por las agencias gubernamentales. Tal como está nuestro sector agropecuario, jamás podría competir con agricultores norteamericanos que reciben, a manos llenas, toda clase de respaldo del gobierno central.
Esta triste realidad es motivo para que el gobierno que se inicia el 1 de septiembre del 2004, tome el mayor interés por el aspecto agropecuario de la república; que se planifiquen programas de trabajo que permitan promover e incentivar tan importante renglón de la vida del país a través de una asistencia permanente en cuanto ayuda económica, técnica y educativa.... el drama que viven los productores nacionales frente a la terquedad de un gobierno que está decidido a firmar un tratado tan perjudicial para el futuro de la nación.
Ese hombre por quien sentimos admiración y respeto está en todos los puntos del país, gritando NO al Tratado de Libre Comercio (TLC) que, actualmente, se negocia con Estados Unidos por considerar que no es el mejor momento para llevar adelante tal negociación.
Son tantas las razones que han presentado ante la faz de la nación para evitar la firma de este convenio, pero las autoridades gubernamentales insisten en continuar sin considerar los grandes perjuicios que ocasionarán a la vida económica de Panamá.
Tal como lo expresan los productores de Veraguas, Herrera, Coclé, Chiriquí y otros sectores de la República, rubros sensitivos del campo agropecuario sufrirán y por ningún motivo deben incluirse en el mencionado documento.
Dichas protestas han sido enfrentadas por los antimotines y, de acuerdo con informaciones obtenidas del "El Panamá América", del martes 13 de julio de este año, "aproximadamente a las 12:30 mediodía en Divisa, los productores se lanzaron a la calle derramando sacos de arroz sin pilar. Pedían a gritos la exclusión de productos sensitivos como las carnes (res, pollo, cerdo), arroz, maíz y la leche entre otros. Además los manifestantes en Divisa denunciaron que hubo un intento fallido de sabotear el movimiento", porque durante el recorrido hasta el área de la manifestación fueron retenidos en las principales garitas del interior.
Este es el drama que viven los productores nacionales frente a la terquedad de un gobierno que está decidido a firmar un tratado tan perjudicial para el futuro de la nación.
Un Tratado de Libre Comercio demanda que nuestros hombres del agro estén debidamente atendidos por el gobierno en cuanto a ayuda económica (subsidios), asistencia técnica, caminos de penetración a fin de que puedan competir en un intercambio comercial de productos.
Dolorosamente, esa no es la realidad existente, ya que las faenas del agro se encuentran abandonadas por las agencias gubernamentales. Tal como está nuestro sector agropecuario, jamás podría competir con agricultores norteamericanos que reciben, a manos llenas, toda clase de respaldo del gobierno central.
Esta triste realidad es motivo para que el gobierno que se inicia el 1 de septiembre del 2004, tome el mayor interés por el aspecto agropecuario de la república; que se planifiquen programas de trabajo que permitan promover e incentivar tan importante renglón de la vida del país a través de una asistencia permanente en cuanto ayuda económica, técnica y educativa.... el drama que viven los productores nacionales frente a la terquedad de un gobierno que está decidido a firmar un tratado tan perjudicial para el futuro de la nación.