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El efecto del retrato


Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
El ser humano es pensante y comunicativo por naturaleza. Especie con características especiales: vulnerable, susceptible, penetrable, influible y moldeable. Existen personas especializadas en influir en otras, sea positiva o negativamente. Al final son aquellas que procuran que las cosas se hagan diferentes al raciocinio del individuo normal. Aquellos que equivocados o no, son algunas veces incomprendidos por unos y muy bien comprendidos por otros, pero que ese pensamiento es lesivo a quienes lideran ese colectivo. Surge así una concepción filosófica diferente, el "efecto corruptivo de la sociedad", donde el honrado, serio y honesto, es dilapidado por quienes hacen o encubren a quienes realizan actos incorrectos o deshonestos, bajo la concepción del compadrazgo, parentesco, amiguismo o afiliación político-religiosa.
El conocido efecto del retrato es una prueba de una realidad cada vez más seria de la degeneración corruptiva de nuestra sociedad. Es una combinación de valores (individuales o colectivos) que surgen producto del dominio de personas que, de una u otra forma, tienen relación con el quehacer de uno o varios individuos. Ejemplos sobran:
  • ¡Cómo recuerda la policía el rostro del "Hijo de Juana", porque lo detuvo conduciendo sin licencia o porque lo sorprendió de noche sin su cédula; sin embargo qué tan rápido olvida (nuestra sociedad) la fotografía y el nombre de quien utilizó los recursos del Estado para beneficio personal.

  • Criticamos con severidad la expresión vulgar de un joven, pero sintonizamos y reímos con programas televisivos vulgares, de supuesto entretenimiento, en compañía de nuestros hijos y nietos.

  • Mientras en algunas instituciones se impide la entrada en pantalones cortos o sandalias, se permiten propagandas televisivas de personas semidesnudas o en escenas cuasi pornográficas de carácter sexual, a cualquier hora del día.


Cuando se quiere perjudicar a un individuo se analiza en su edad madura o vejez el comportamiento que tuvo de joven. ¡Nada más absurdo! Ese es el efecto del retrato; el cual funciona de acuerdo a la faceta en medición. De esta forma se crean imágenes distorsionadas y rumores tendenciosos que limitan el real crecer del individuo, porque estamos llegando al punto donde la verdad no importa, porque el juzgador mentaliza el evento y vende la idea a su interés particular, la cual se reproduce en cascada. El efecto contrario funciona con los amigos, parientes, políticos, religiosos, etc., a esos no se les exigen capacidad, aptitudes ni actitudes, sólo el afecto de quien recomienda.
222 El conocido efecto del retrato es una prueba de una realidad cada vez más seria de la degeneración corruptiva de nuestra sociedad.
De hogares humildes, al igual de los ilustres, también surgen moralistas. Las iglesias, al igual que otros grupos sociales, procuran encausarnos por los caminos del bien, la honestidad y el amor al prójimo; pero: ¿Quién puede sostener o afirmar que el participar a estos grupos nos hace propietarios de la moralidad, honradez y la verdad? Muchas veces jugamos a ser dioses, juzgamos a nuestros semejantes por su vestimenta, comportamiento o "el efecto del retrato". Qué daño le hacemos a nuestras organizaciones cuando procuramos crear de nuestros colaboradores personas incondicionales; aquellos capaces de vender su alma para obtener un beneficio propio; aquellos que defenderán las posiciones equivocadas o no de quién lo nombró o ascendió; y cuando ese árbol caiga, buscará otro que le cobije.
Esta es nuestra sociedad, retratada bajo prismas de raros colores, en la solemnidad de un cuarto oscuro donde, por un pequeño orificio entra la moral, con mucha dificultad, y un dedo administrador lo cubre indicando lo que quiere y no quiere.
Ahí, es ahí donde surge la mística propia del individuo moral, quien con vergüenza y dolor se percata que la honradez no le hace mérito y tendrá que cargar su cruz contra una sociedad de política decadente. Ahí surges tú. Tú y tu propio tú. Tú y tu propio yo. Solo contra el mundo y la parte corrupta de la sociedad que pretende envolverte. Sé valiente, rompe el síndrome del efecto del retrato. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)

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