El Efecto Invernadero
De acuerdo a estudios realizados en ambos polos, así como en los océanos y casi todos los continentes, durante los últimos 400,000 años la temperatura en la Tierra se ha mantenido constante, salvo por cuatro períodos en los cuales se calentó hasta 40 grados Fahrenheit causando graves estragos a los ecosistemas. Además, la data recabada confirma que durante los últimos 100 años la temperatura terráquea ha estado aumentando, principalmente por la destrucción de bosques y la emisión de ciertos gases que dañan la atmósfera.
El principal logro en 1997 en Kyoto, Japón, fue que los países industrializados reconocieran la existencia del problema: la Tierra se está calentando. En ese momento, se convino reducir 5% antes del 2010 las emisiones de ciertos gases, tanto por procesos industriales como por prácticas agrícolas. Aunque el porcentaje parece nominal, el costo de lograrlo es significativo. Es más, dicha reducción se ha hecho muy difícil y costosa con el desarrollo económico reciente. Por ejemplo, países como Portugal, Noruega y España, que han tenido un crecimiento importante durante los últimos años, están entre 35% y 55% por encima de los límites acordados.
Se esperaba que las reuniones que tuvieron lugar en La Haya en noviembre del año pasado, produjeran nuevos acuerdos en la materia. Antes de los encuentros, ya se conocían las posiciones de los diferentes países. Aunque las diferencias entre todos disminuyeron a través de contactos bilaterales con anterioridad a la reunión en La Haya, al final éstos no produjeron acuerdos concretos. Por lo tanto, los ministros abandonaron el lugar con posiciones más reconciliadas y el acuerdo de reunirse nuevamente en la ciudad de Bonn, en seis meses.
Desde 1997 el mundo ha avanzado bastante en cuanto al "Efecto Invernadero". La data disponible es más confiable, los científicos - siempre con justificadas diferencias - al menos ya estudian sobre bases comunes y, aún más importante, las máximas autoridades de los países han reconocido la existencia del problema y trabajan hacia acuerdos para controlar los elementos producidos por el hombre que podrían estar afectando el balance de la naturaleza. Sigamos trabajando, ya que estamos en la dirección correcta.
El principal logro en 1997 en Kyoto, Japón, fue que los países industrializados reconocieran la existencia del problema: la Tierra se está calentando. En ese momento, se convino reducir 5% antes del 2010 las emisiones de ciertos gases, tanto por procesos industriales como por prácticas agrícolas. Aunque el porcentaje parece nominal, el costo de lograrlo es significativo. Es más, dicha reducción se ha hecho muy difícil y costosa con el desarrollo económico reciente. Por ejemplo, países como Portugal, Noruega y España, que han tenido un crecimiento importante durante los últimos años, están entre 35% y 55% por encima de los límites acordados.
Se esperaba que las reuniones que tuvieron lugar en La Haya en noviembre del año pasado, produjeran nuevos acuerdos en la materia. Antes de los encuentros, ya se conocían las posiciones de los diferentes países. Aunque las diferencias entre todos disminuyeron a través de contactos bilaterales con anterioridad a la reunión en La Haya, al final éstos no produjeron acuerdos concretos. Por lo tanto, los ministros abandonaron el lugar con posiciones más reconciliadas y el acuerdo de reunirse nuevamente en la ciudad de Bonn, en seis meses.
Desde 1997 el mundo ha avanzado bastante en cuanto al "Efecto Invernadero". La data disponible es más confiable, los científicos - siempre con justificadas diferencias - al menos ya estudian sobre bases comunes y, aún más importante, las máximas autoridades de los países han reconocido la existencia del problema y trabajan hacia acuerdos para controlar los elementos producidos por el hombre que podrían estar afectando el balance de la naturaleza. Sigamos trabajando, ya que estamos en la dirección correcta.