El ejemplo de un partido popular
La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, el más importante partido social cristiano del mundo, ha hecho de Alemania una nación democrática, europea y reunificada, a la vez que una potencia económica de primer orden en virtud de su economía social y ecológica de mercado. En febrero de 1994, la CDU aprobó la nueva formulación de sus principios y programa, bajo el título "Libertad basada en la Responsabilidad".
Desde el comienzo plantea: "Nuestra política se basa en la concepción cristiana del hombre y en su responsabilidad ante Dios" (art.1). Y añade: "...de la fe cristiana no puede derivarse un programa político específico. Pero la concepción cristiana del hombre nos proporciona una base ética para una política responsable... no significa que pretendamos que solamente en el seno de la Unión Demócrata Cristiana se pueda implementar una política con responsabilidad cristiana. La CDU está abierta a todo aquél que ratifique la libertad y la dignidad de todos los hombres y las convicciones fundamentales de nuestra política que de aquí se derivan. Esta es la base para el accionar conjunto de cristianos y no cristianos en la CDU".
La CDU alemana se identifica con la ética del humanismo cristiano, más de una manera amplia e incluyente, lejos de todo fundamentalismo ideológico. Por eso, después de mencionar el fracaso de la República de Weimar, los crímenes del nacionalsocialismo y las demandas de supremacía del comunismo a partir de 1945, resume los componentes iniciales del partido en estos términos: "Así surgió un nuevo partido popular, en el cual se congregaron cristianos, católicos y protestantes, conservadores, liberales, socialcristianos, mujeres y hombres de diferentes regiones, de todos los estratos sociales y tradiciones democráticas. De esta manera la CDU ha marcado un nuevo comienzo en la historia de los partidos políticos de Alemania. Sus raíces espirituales y políticas están arraigadas en la motivación cristiana de su resistencia al régimen de terror del nacionalsocialismo, en la ética social de las Iglesias cristianas y en la tradición liberal de la Ilustración europea" (art.3).
Su sentido integrador no es sólo un legado histórico, sino un compromiso vigente: "La concepción cristiana del hombre es nuestro fundamento espiritual, dice, y el punto de partida histórico de nuestro partido. Forman parte de ello tanto las ideas sobre valores conservadores, como las convicciones socialcristianas y liberales. Deseamos continuar con esta tradición partidaria y mantener lo bueno comprobado y desarrollar lo nuevo. La CDU desea unir puntos de vista diferentes a través de valores y objetivos comunes. Las diferencias en las opiniones y los intereses deben ser resueltas en un clima de mutuo respeto y tolerancia" (art.6).
En su nueva formulación el principal Partido Demócrata Cristiano del mundo refuerza, al actualizarse después de la caída del muro de Berlín, su amplitud popular. Durante la Guerra Fría, la Democracia Cristiana, por la confrontación con el comunismo, se hizo ideológicamente rígida y sectaria. Como le sucedió también a las otras corrientes democráticas, adoptó un formato ideológico y un modelo organizativo que eran más bien propios del marxismo leninismo, a saber el formato englobante de una ideología que pretendía ser científicamente verdadera y única, y el modelo de un partido que aspiraba a ser dominante y a regirse por el llamado "centralismo democrático".
Pruebas de flexibilidad y capacidad integradora también las han dado el Partido Popular de España, que abarca a conservadores, liberales y socialcristianos, el Partido Popular Europeo, que reúne en el Parlamento Europeo a los Partidos Demócratas Cristianos y a partidos convergentes, y la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), de la que ya son titulares el PAN de Méjico, el Conservador de Colombia y el Justicialista de la Argentina.
Ello nos puede servir de estímulo a los participantes en el proyecto alternativo que encabezó el Ing. Alberto Vallarino, de cara al continuismo del PRD y al tradicionalismo del Partido Arnulfista bajo su dirección actual.
Ahora hemos comenzado a considerar la posibilidad de que por la interacción de la mayoría de los integrantes de la Alianza de Acción Opositora conformemos un nuevo partido, que marque el comienzo de una nueva etapa en nuestra historia política. No se trata de que algunos se sumen a la identidad propia de otros. Se trata de forjar conjuntamente, a partir de las identidades convergentes de los participantes, una nueva identidad que encarne la orientación social cristiana de manera inédita en Panamá.
Si se llegara a acordar la creación del nuevo partido (cuyo nombre no prejuzgo), partiendo del PDC, me atrevería a pensar en una declaración de intenciones que comenzara en los siguientes términos:
"Se establecerá el Partido Popular Panameño como un partido que integra a panameñistas, demócratas cristianos, liberales, civilistas, populares e independientes, sobre la base de una concepción cristiana de la persona humana y de los principios éticos que derivan de este humanismo integral. Esta visión y estos principios pueden abarcar y orientar lo mejor de las corrientes democráticas panameñas: el sentido de identidad nacional y el entusiasmo popular del panameñismo, la militancia democrática y la convicción de justicia social de la Democracia Cristiana, la exigencia de libertad y de igualdad de oportunidades del Liberalismo, el compromiso civilista y de derechos humanos de Renovación Civilista, la reivindicación de soberanía del Nacionalismo Popular, el propósito de descentralización estatal y de participación cívica que propuso el Papa Egoró como camino de reconciliación y consenso, la voluntad de humanizar la globalización por la salud de la democracia de quienes provenientes de otros partidos compartieron la lucha contra la reelección presidencial inmediata, y la capacidad crítica y creativa de quienes hasta ahora han actuado como independientes. Todos compartiremos el conjunto de estos valores, sobre la base de la dignidad de la persona humana, la preeminencia del bien común de la sociedad y la corresponsabilidad por el rumbo de nuestra historia como pueblo y nación.
El nuevo Partido Popular Panameño contará a su haber con la personería nacional y la proyección internacional del PDC. Asumirá plenamente la democracia que alcanzamos al superar la dictadura y la plena panameñización del Canal que logramos al superar el enclave colonial. Se esforzará, desde una posición de centro reformista, por reintegrar la unidad del pueblo panameño, por encima de las divisiones que marcaron el primer siglo de nuestra historia republicana. Ofrecerá una nueva alternativa al comienzo de nuestro segundo siglo. Su propósito será perfeccionar una democracia consolidada e incluyente, con un desarrollo humano sostenible y creciente, dentro de un Estado nacional que se haga valer responsablemente, en una América Latina integrada de cara a las nuevas realidades del mundo. Y se propondrá contribuir a una cultura del respeto a la naturaleza y de la fraternidad humana, abierta a la transcendencia, tal que la comprenden las diversas creencias religiosas que profesamos los panameños y panameñas".
Tras una declaración como ésta, que expresaría el alma del nuevo partido, tendríamos que especificar nuestros planteamientos políticos y socioeconómicos en la línea de un humanismo cristiano, panameño y actualizado. ¿Será esto soñar o será realizar un sueño por amor a Panamá?
Desde el comienzo plantea: "Nuestra política se basa en la concepción cristiana del hombre y en su responsabilidad ante Dios" (art.1). Y añade: "...de la fe cristiana no puede derivarse un programa político específico. Pero la concepción cristiana del hombre nos proporciona una base ética para una política responsable... no significa que pretendamos que solamente en el seno de la Unión Demócrata Cristiana se pueda implementar una política con responsabilidad cristiana. La CDU está abierta a todo aquél que ratifique la libertad y la dignidad de todos los hombres y las convicciones fundamentales de nuestra política que de aquí se derivan. Esta es la base para el accionar conjunto de cristianos y no cristianos en la CDU".
La CDU alemana se identifica con la ética del humanismo cristiano, más de una manera amplia e incluyente, lejos de todo fundamentalismo ideológico. Por eso, después de mencionar el fracaso de la República de Weimar, los crímenes del nacionalsocialismo y las demandas de supremacía del comunismo a partir de 1945, resume los componentes iniciales del partido en estos términos: "Así surgió un nuevo partido popular, en el cual se congregaron cristianos, católicos y protestantes, conservadores, liberales, socialcristianos, mujeres y hombres de diferentes regiones, de todos los estratos sociales y tradiciones democráticas. De esta manera la CDU ha marcado un nuevo comienzo en la historia de los partidos políticos de Alemania. Sus raíces espirituales y políticas están arraigadas en la motivación cristiana de su resistencia al régimen de terror del nacionalsocialismo, en la ética social de las Iglesias cristianas y en la tradición liberal de la Ilustración europea" (art.3).
Su sentido integrador no es sólo un legado histórico, sino un compromiso vigente: "La concepción cristiana del hombre es nuestro fundamento espiritual, dice, y el punto de partida histórico de nuestro partido. Forman parte de ello tanto las ideas sobre valores conservadores, como las convicciones socialcristianas y liberales. Deseamos continuar con esta tradición partidaria y mantener lo bueno comprobado y desarrollar lo nuevo. La CDU desea unir puntos de vista diferentes a través de valores y objetivos comunes. Las diferencias en las opiniones y los intereses deben ser resueltas en un clima de mutuo respeto y tolerancia" (art.6).
En su nueva formulación el principal Partido Demócrata Cristiano del mundo refuerza, al actualizarse después de la caída del muro de Berlín, su amplitud popular. Durante la Guerra Fría, la Democracia Cristiana, por la confrontación con el comunismo, se hizo ideológicamente rígida y sectaria. Como le sucedió también a las otras corrientes democráticas, adoptó un formato ideológico y un modelo organizativo que eran más bien propios del marxismo leninismo, a saber el formato englobante de una ideología que pretendía ser científicamente verdadera y única, y el modelo de un partido que aspiraba a ser dominante y a regirse por el llamado "centralismo democrático".
Pruebas de flexibilidad y capacidad integradora también las han dado el Partido Popular de España, que abarca a conservadores, liberales y socialcristianos, el Partido Popular Europeo, que reúne en el Parlamento Europeo a los Partidos Demócratas Cristianos y a partidos convergentes, y la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), de la que ya son titulares el PAN de Méjico, el Conservador de Colombia y el Justicialista de la Argentina.
Ello nos puede servir de estímulo a los participantes en el proyecto alternativo que encabezó el Ing. Alberto Vallarino, de cara al continuismo del PRD y al tradicionalismo del Partido Arnulfista bajo su dirección actual.
Ahora hemos comenzado a considerar la posibilidad de que por la interacción de la mayoría de los integrantes de la Alianza de Acción Opositora conformemos un nuevo partido, que marque el comienzo de una nueva etapa en nuestra historia política. No se trata de que algunos se sumen a la identidad propia de otros. Se trata de forjar conjuntamente, a partir de las identidades convergentes de los participantes, una nueva identidad que encarne la orientación social cristiana de manera inédita en Panamá.
Si se llegara a acordar la creación del nuevo partido (cuyo nombre no prejuzgo), partiendo del PDC, me atrevería a pensar en una declaración de intenciones que comenzara en los siguientes términos:
"Se establecerá el Partido Popular Panameño como un partido que integra a panameñistas, demócratas cristianos, liberales, civilistas, populares e independientes, sobre la base de una concepción cristiana de la persona humana y de los principios éticos que derivan de este humanismo integral. Esta visión y estos principios pueden abarcar y orientar lo mejor de las corrientes democráticas panameñas: el sentido de identidad nacional y el entusiasmo popular del panameñismo, la militancia democrática y la convicción de justicia social de la Democracia Cristiana, la exigencia de libertad y de igualdad de oportunidades del Liberalismo, el compromiso civilista y de derechos humanos de Renovación Civilista, la reivindicación de soberanía del Nacionalismo Popular, el propósito de descentralización estatal y de participación cívica que propuso el Papa Egoró como camino de reconciliación y consenso, la voluntad de humanizar la globalización por la salud de la democracia de quienes provenientes de otros partidos compartieron la lucha contra la reelección presidencial inmediata, y la capacidad crítica y creativa de quienes hasta ahora han actuado como independientes. Todos compartiremos el conjunto de estos valores, sobre la base de la dignidad de la persona humana, la preeminencia del bien común de la sociedad y la corresponsabilidad por el rumbo de nuestra historia como pueblo y nación.
El nuevo Partido Popular Panameño contará a su haber con la personería nacional y la proyección internacional del PDC. Asumirá plenamente la democracia que alcanzamos al superar la dictadura y la plena panameñización del Canal que logramos al superar el enclave colonial. Se esforzará, desde una posición de centro reformista, por reintegrar la unidad del pueblo panameño, por encima de las divisiones que marcaron el primer siglo de nuestra historia republicana. Ofrecerá una nueva alternativa al comienzo de nuestro segundo siglo. Su propósito será perfeccionar una democracia consolidada e incluyente, con un desarrollo humano sostenible y creciente, dentro de un Estado nacional que se haga valer responsablemente, en una América Latina integrada de cara a las nuevas realidades del mundo. Y se propondrá contribuir a una cultura del respeto a la naturaleza y de la fraternidad humana, abierta a la transcendencia, tal que la comprenden las diversas creencias religiosas que profesamos los panameños y panameñas".
Tras una declaración como ésta, que expresaría el alma del nuevo partido, tendríamos que especificar nuestros planteamientos políticos y socioeconómicos en la línea de un humanismo cristiano, panameño y actualizado. ¿Será esto soñar o será realizar un sueño por amor a Panamá?