El endeudamiento como estrategia
Los gobiernos entrante y saliente acordaron modificar la ley de responsabilidad fiscal, con la intención de flexibilizar sus límites. Esto permitirá a la administración del Estado gastar mucho más dinero del que puede recaudar. Hoy en día se permite el uno por ciento de déficit; la reforma eleva esa cifra al tres por ciento.
Para lograr este déficit no hay otro camino que el endeudamiento. Con la intención de evitar los desequilibrios que hace más de dos décadas casi quiebran a los países subdesarrollados, en Panamá se intentó regular la capacidad del Gobierno para pedir prestado.
Lo incómodo de esta propuesta de modificación es el condicionante. Según el proyecto, cada vez que la economía estadounidense declare un crecimiento de uno por ciento durante cierto periodo, lo que los proponentes criollos consideran insuficiente, el Gobierno panameño tendrá luz verde para endeudarse hasta el nuevo mínimo legal.
La pregunta obligada es, ¿por qué tenemos que encontrar en la economía de Estados Unidos los motivos para permitir en Panamá un déficit fiscal? Si lo que se buscaba era una excusa, ninguna mejor que la propuesta, pues es harto conocido el mal estado en que se encuentra el coloso estadounidense.
Panamá se comporta en materia económica de manera muy diferente a Estados Unidos. Esos tiempos de dependencia ya pasaron. Aún cuando en las actuales circunstancias globales nadie puede hablar de total desconexión, tenemos que aceptar que nuestro crecimiento es bastante autónomo. La deuda como estrategia no es mala en sí misma; lo que molesta es la chapuza.