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El engaño


Un reducido grupo de radicales de izquierda, cobijados en FRENADESO y con el disfraz engañoso de sindicalistas, se han quitado la careta -declarándose políticos, cosa que antes negaban- y tomado una decisión antidemocrática que no admite la menor duda cual es, la de tomarse el poder por métodos de fuerza.
Según sus propias declaraciones, ellos buscan acabar con el sistema democrático que desde 1903, con sus aciertos y errores, ha venido regulando la vida en nuestro país. A diferencia de los radicales de otros países, el pequeño grupo panameño no busca llegar al poder por medios democráticos; es decir, rechazan de plano el sistema que les dio a otros el poder para desde allí implantar entonces sus políticas totalitarias. Los ejemplos sobran.
La única forma en que ellos puedan, como dicen aspirar, a asumir la jefatura del Estado, apartándose de las reglas democráticas sería, entonces, a través de métodos violentos. Todo parece indicar, por sus antecedentes, que ese será el camino que ellos seguirán. Nunca en el pasado han apelado a la dialéctica o a la discusión objetiva de sus puntos de vista. Han utilizado siempre la violencia y las confrontaciones. Ese es su estilo. Esas actitudes de fuerza son las que poco a poco les han restado algunas simpatías que en un momento podían haber tenido. El panameño, y este grupito parece desconocerlo, es por naturaleza pacífico. Ha buscado siempre la solución a los muchos problemas que confronta a través de entendimientos y discusiones amplias.
¿Qué pasaría en Panamá si ese pequeño grupo de individuos llegase a gobernar el país? La pobreza sería, por supuesto, generalizada al decaer nuestra economía a niveles nunca antes vividos. No habría riqueza, sino una miseria colectiva. Sin embargo, en sus sueños autocráticos, ellos mantendrán o mejor dicho aumentarán, los privilegios y a las canonjías que hoy disfrutan a costillas de los ingenuos.
Las inversiones -extranjeras y locales- se están dando con gran incremento en Panamá. Sus efectos positivos, lamentablemente, muchas veces tardan, pero llegarán, aunque se dilaten, para mejorar las condiciones de vida de los panameños, en especial de los marginados.
Los dirigentes políticos, para evitar que los radicales de izquierda tengan un argumento válido para incautar a los que se sienten hoy día alejados de la solución de sus necesidades, deben buscar más equidad en nuestra sociedad y que las desigualdades sociales existentes hoy día disminuyan.
El sistema democrático puede ser como procesión de Viernes Santos: dos pasos hacia delante y uno hacia atrás, pero ésta siempre llega a la iglesia. A veces la demora en resolver los problemas críticos que tiene el país agota la paciencia de muchos.
Los sistemas autocráticos han demostrado a través de la historia que tarde o temprano fracasan. Los extremistas de derecha o izquierda han ido, paso a paso, reduciendo las diferencias que los separan. Casos concretos reafirman lo anterior: Chile y Brasil y, porqué no, también China con sus dos sistemas y un país. La desilusión de muchos que no ven la solución de sus problemas a corto plazo no debe achacarse al sistema. Culpemos a los actores y no a la democracia.
La base de la democracia es el individuo y es él, solamente él, en su libre albedrío quien define su destino. Los otros sistemas le niegan ese derecho al hombre. Unos pocos deciden la suerte del conglomerado.
Este medio no pudo ubicar a los dirigentes de la piquera; sin embargo, algunos conductores de la ruta reconocieron que en la "hora pico", la cantidad de usuarios es impresionante.
Y hay más. En la 24 de Diciembre hay 62 buses y una población de 40 mil 520 personas.
Lidia Atencio, una señora de 57 años que viaja literalmente "guindando en el estribo" de los buses de La 24, se pregunta cuándo se resolverá el problema, ya que hace unos días casi se quiebra una pierna.
Según la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), en Felipillo hay 45 buses; en Pacora, 31 unidades; Don Bosco, 103 y Pedregal, 131.
La Ley No. 14 de 26 de mayo de 1993 rige el transporte público y el Artículo 2 dice que en aquellas rutas en las que las personas presten un servicio deficiente, el Estado asignará otros concesionarios.

101 años de Panamá América

 
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