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El enredo del voto selectivo


¿Cómo fue que en 1994 la alianza oficialista que apenas sacó un tercio de los votos se alzó no obstante con más de la mitad de las curules de la Asamblea Legislativa? Nadie a ciencia cierta puede explicarlo, al menos con lógica creíble.
Igual ocurrirá esta vez si la ley electoral y sus reglamentos no son interpretados en debida forma por el Tribunal Electoral.
En teoría, votar es sencillo: Cuatro papeletas nos serán entregadas para que con un gancho seleccionemos los candidatos de nuestra preferencia en cada cargo de elección, recordando no marcar en más de un partido cada vez. Hecha la selección, cada boleta será depositada en su respectiva urna, según el color que a cada una corresponda.
Hasta allí no hay problemas. El lío comienza al momento de contar los votos y que se reconozcan como válidos; lo que es más problemático en el caso del voto selectivo para legislador y representantes, para los cuales cada partido procurará candidatizar a tantos aspirantes como escaños disponibles haya en disputa.
En el último supuesto, se presenta al votante dos opciones: o vota en plancha o lo hace selectivamente por uno o más candidatos de un mismo partido. Precisamente, los grandes partidos están llamando a votar en plancha, para aumentar sus posibilidades de ganar curules no sólo por cuociente entero y cuociente medio de votos, sino también por residuo, originalmente previsto para los partidos minoritarios que no llegaban a las cuotas mayores.
Votar en plancha es fácil: Basta marcar con un gancho en el cuadro que aparece al lado del partido de su preferencia. Pero votar selectivamente no es tan claro. El legislador Ameglio, por ejemplo, llama a los suyos a votar marcando únicamente en el cuadro que aparece al lado de su nombre en la lista de candidatos que aparece bajo la bandera y nombre de su partido.
Pero la propaganda del Tribunal Electoral se ha encargado de hacer confuso lo que debiera ser claro; y sugiere gráficamente que para votar selectivamente, además de marcar con un gancho al candidato, hay que hacer igual con el cuadro que aparece a la derecha de la bandera y el nombre del partido. Y la explicación escrita, televisada y radiada que se brinda, es altamente imprecisa.
El detalle anterior es importante porque no debiera, - tal cual sugiere correctamente Ameglio -, combinarse el gancho al partido (voto en plancha), con el gancho al candidato (voto selectivo). Si se pusieran ambos, como sugiere la propaganda del Tribunal, el mismo organismo ha dicho que "el voto se le sumará al partido seleccionado". Pero, ¿será en este último caso también válido como selectivo para el candidato a quien también se le escogió con un gancho además de haberlo marcado al partido? ¿Cómo se contará el gancho en solitario al lado del candidato y no al lado del partido? El Tribunal Electoral tiene la palabra.


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