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El entreguismo en Panamá


Me he estado preguntando por qué la clase dominante panameña ofreció tan poca resistencia al golpe militar de 1968 y por qué, en el transcurso de dos dictaduras, la dirigencia de los partidos de oposición ha sido débil.
Esta mañana desperté con lo que parecía ser una respuesta a esta pregunta tan compleja. Pero venía en clave. Aunque sonaban en mi mente las palabras, "Bernal, Mezquita, Bin Bin", no entendía qué relación tendrían una con la otra y qué relación tendrían las tres con el entreguismo en Panamá.
En cuanto a Miguel Antonio Bernal, sabía que el PRD y ciertos dirigentes de la oposición hacen todo lo posible para cerrar las puertas a su candidatura para Alcalde de la capital.
En cuanto a Rafael Mezquita, sabía que en "El libro de la invasión" éste reveló que, poco después de la invasión, estando encarcelado en el Fuerte Clayton, un "mayor White" le dijo que en 1994, sus aliados ganarían las elecciones y con ello garantizarían la continuación de las bases militares en Panamá después del año 2000 (p.274).
En cuanto a Bin Bin Navarro, varias personas me informaron que el Presidente Pérez Balladares tuvo el tupé de llamar a Mireya Moscoso para pedirle que postulara a Bin Bin como candidato para la Alcaldía de Panamá y que ella rechazó de plano esa solicitud tan fuera de lugar.
Para mi sorpresa, lo que escribí seguidamente parecía tener poco que ver con la clave: "Las raíces del entreguismo y el pragmatismo que caracterizan a la clase dominante panameña son profundas. Es un error mirar a 1968 como si ese fuera el punto de partida".
Efectivamente, la presencia de Estados Unidos en Panamá es responsable de que la clase dominante, de generación en generación, no haya visto más remedio que acceder a sus exigencias. La colaboración de la oligarquía criolla con este poder obedece también al hecho de que sus intereses económicos han estado estrechamente ligados a empresas capitalistas de Estados Unidos.
El entreguismo y oportunismo de la clase dominante tuvieron como resultado que surgieran figuras de oposición en las clases media y popular, notablemente la de Arnulfo Arias Madrid, en rechazo al dominio de Estados Unidos y la oligarquía criolla. No obstante, el Coloso del Norte y la clase dominante panameña evitaron que alteraran la correlación de poder existente.
La dictadura de Omar Torrijos incorporó algunos elementos militares y civiles, provenientes de sectores de la clase media y popular, a la clase dominante. Sin embargo, ello no alteró la correlación de poder existente hasta 1968.
Muerto Arnulfo Arias Madrid, no hay otro dirigente en Panamá que mejor represente el reto de las clases media y popular que Miguel Antonio Bernal.
Además de ser incorruptible, es valiente, muy bien preparado, y difícil de engañar. Su presencia en la Alcaldía sería una garantía para todos, menos el PRD, los corruptos y los vagabundos.
Sin embargo, representantes de la clase dominante en la oposición cierran las puertas a su candidatura a la vez que Pérez Balladares promueve en esa misma posición, la candidatura de un Bin Bin Navarro dócil a sus designios.
¿Qué papel desempeña en esto el Gobierno de Estados Unidos?
La revelación de Rafael Mezquita nos da la clave. El Gobierno de Estados Unidos ha dicho que invadió a Panamá para sacar del paso a Noriega por estar dedicado al tráfico de drogas. Desde entonces, el Gobierno de Estados Unidos ha mostrado parcialidad hacia el PRD porque con ese partido puede conseguir lo que con otros no.
El expresidente Guillermo Endara podrá decir si el embajador de Estados Unidos Deane Hinton tuvo algo que ver con el hecho de que el PRD mantuviera su vigencia como partido después de la invasión. Con seguridad, Hinton no le hizo daño al PRD con su comportamiento autoritario, despectivo e injusto hacia el Gobierno de Endara.
Es probable que la negativa del canciller Julio E. Linares a negociar un acuerdo con Estados Unidos para mantener las bases militares norteamericanas en Panamá más allá del 31 de diciembre de 1999, influyera en la política del Gobierno que Hinton representaba. Después de que el ministro de Planificación Billy Ford aseguró que Panamá no aceptaría imposiciones que afectaran su desarrollo, es probable que el Gobierno de Estados Unidos determinó que solamente con el PRD podía imponer la globalización económica en Panamá. Además, según Mezquita, desde 1989 hubo quienes en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos esperaban la victoria del PRD en las elecciones de 1994 que aseguraría la continuación de las bases militares en Panamá.
Hinton partió de Panamá en febrero de 1994, ya iniciada la campaña electoral que culminó con la victoria del PRD. En junio del mismo año, siendo Pérez Balladares presidente electo, Bill Clinton nombró a Robert A. Pastor como embajador en Panamá. Autor de la poesía "Oda a Omar", Pastor conoció al dictador a raíz de las negociaciones canaleras, en las que estuvo involucrado desde antes de la toma de posesión del Presidente Jimmy Carter. Sin duda, Pastor es de los norteamericanos que creen en la democracia, pero para su país. Para nosotros, un dictador fotogénico está muy bien. Afortunadamente, el nombramiento de Pastor no fue confirmado por el Senado.
William Hughes, el reemplazo de Hinton, fue tan conocido por su parcialidad hacia el PRD que en Estados Unidos se le tildó como el mejor cabildero que tenía el PRD en Washington. Casi desde el momento en que llegó a Panamá en noviembre de 1995, Hughes se dedicó a renegociar las bases militares. En julio de 1997, emitió una declaración en que se manifestaba veladamente a favor de la reelección inmediata.
Durante la gestión de Hughes, el Gobierno que representaba fue muy deferente hacia Pérez Balladares. Informa el reportero Douglas Farah que en la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado, se hizo caso omiso a los informes de que el narcotraficante José Castrillón Henao donó una fuerte suma a la campaña de Pérez Balladares en 1994. Esto fue para no poner obstáculos a las negociaciones para conservar 2,000 soldados de Estados Unidos en Panamá después de la transferencia del Canal (Washington Post 19 de noviembre de 1998).
Me aventuro a predecir que si el Gobierno de Estados Unidos piensa que, en los ocho meses que restan del Gobierno de Pérez Balladares, puede lograr un acuerdo que permita que fuerzas militares de Estados Unidos continúen en Panamá, se movilizará para ello. De otra forma, apoyará a trastiendas al PRD en las elecciones de mayo a fin de lograr ese objetivo con Martín Torrijos.
Aunque el Gobierno de Estados Unidos conoce perfectamente la injerencia que las mafias de armas, drogas y lavado de dólares han tenido en los gobiernos de este país desde 1968, no le importa lo que esto cuesta el pueblo panameño. Cierra los ojos a esta injerencia puesto que le sirve a sus propios objetivos. Por ejemplo, en conversaciones confidenciales con congresistas de Estados Unidos y personas de influencia en el ámbito mundial, los voceros de distintos departamentos del Gobierno de Estados Unidos pueden argüir que la influencia de mafias en el Gobierno panameño requieren una entidad como el CMA en Panamá.
Entretanto, la candidatura de Bin Bin no sólo es promovida por Pérez Balladares. Según parece, también es respaldada por el notorio Robert Pastor y por quienes, para un documental sobre la contaminación de las bases, tuvieron la singular idea de escoger exclusivamente a Bin Bin como vocero de panameños que con mayor autoridad moral que Bin Bin, rechazan la forma en que el Gobierno de Estados Unidos pretende dejar el territorio ocupado por sus fuerzas militares.
Hoy, el entreguismo en Panamá no es cultural ni es producto de la historia. Aquí, el PRD entrega lo que sea y a quien sea, por el poder y por el dinero. Si en esa entrega colaboran sectores de la clase dominante y de la oposición, cerrándole las puertas a dirigentes independientes como Miguel Antonio Bernal, ¿cómo no van a ser débiles los partidos de oposición?

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