El entusiasmo
EL ENTUSIASMO es de vital importancia para que las personas logren realizarse y triunfar en cualquier campo de su existencia. Permite vivir en un nivel pleno de satisfacción interior, funcionando como Dios lo dispuso al traernos a este mundo. Ralph Waldo Emerson dijo: "Nunca se ha logrado nada grandioso sin entusiasmo".
Nadie ha realizado una gesta importante sin haberse mostrado entusiasmado por la misma. Pueden lograrse algunas cosas buenas o satisfactorias, pero no lo que se alcanzaría con el verdadero entusiasmo.
Los grandes constructores, los grandes vendedores, los estudiosos, los artistas y demás personas que se han realizado, lo han logrado gracias al entusiasmo. Por supuesto que no me refiero solamente a grandes logros impactantes en la historia, ya que todos estamos capacitados para realizar grandes obras en el ambiente en que nos desenvolvemos. Formar bien a los hijos, llevarnos felizmente con el cónyuge, desempeñarnos adecuadamente en el trabajo sin importar la clase que sea, arrodillarnos para orar profundamente alcanzando un nivel de comunicación casi mística con el Señor; en fin, cualquier realización que se experimente es una gran gesta. Lo importante es la actitud con que se realice cualquier tipo de tarea. Cada vez que usted actúe con entusiasmo, ya está hecha la mitad del camino. El entusiasmo viene cuando se aprecia lo positivo y se descubre la trascendencia de las cosas que se van a emprender. Henry Lorein dice que es necesario mostrar un interés entusiasta en las metas que deseamos lograr.
Los objetivos que nos fijamos están muy ligados con el entusiasmo, son un incentivo que nos imprimen un deseo enorme de realizar aquello para lo cual Dios nos dio la vida.
Muchas personas no tienen metas u objetivos. Otros se han fijado objetivos fuera de sus capacidades reales. Sin embargo, hay personas que sí se han fijado sus metas y que están luchando para conseguirlas; pero dentro de este grupo hay algunos conformes que piensan que están haciendo las cosas lo mejor que pueden.
Quizá esta última sea su situación y se ha fijado una barrera mental de limitación. Usted puede superar esta situación fijándose objetivos que estén un poco más allá de los que usted cree poder conseguir.
Olvide los "no puedo" y probablemente logrará algunas de las metas que se ha propuesto. Muchas personas se han visto apartadas del éxito por el corto alcance de sus metas y por el miedo a enfrentar mayores retos. ¿Sabía usted que es posible dominar cualquier situación o problema si se convence de su capacidad para enfrentarlos y superarlos? John Liccono dijo: La experiencia nos enseña que cuando se nos exigen grandes empresas con tal de que aceptemos sin temer el desafío y empleemos nuestras fuerzas con confianza, cada peligro o dificultad nos comunica su propia fuerza.
Cada problema u obstáculo trae dentro su solución, es cuestión de estudiarlo y analizarlo utilizando la capacidad que nos dio el Señor para enfrentarlo. Hay muchos relatos de personas que han realizado acciones increíbles en circunstancias difíciles, simplemente porque tenían que hacerlo.
Es necesario romper esas barreras mentales negativas que nos mantienen como auto hipnotizados, sugestionados, creyendo que no podemos realizar nuestras metas. Esto se logra cuando se adquieren tres cosas: entusiasmo, incentivo e iniciativa. El entusiasmo nace cuando sus incentivos u objetivos son buenos y maravillosos y la iniciativa nace en la medida en que usted es una persona entusiasta y creativa. Entonces es posible realizar el proceso inverso y practicar una auto hipnosis positiva proponiéndonos lograr objetivos más altos convenciéndonos de que Dios nos ha dado la capacidad para alcanzarlos y lanzarnos a la consecución de los mismos. Esto nos permitirá adquirir un mayor entusiasmo. La falta de entusiasmo es peligrosa para el ser humano, pues limita su creatividad, promueve un estado de apatía emocional y le hace andar a la deriva en situaciones de mediocridad.
Debemos estar convencidos de que triunfaremos. No pensemos en las alternativas posibles si fracasamos, ya que aún cuando siempre se abre una puerta cuando otra se cierra, sólo el pensar en esto nos llevará a no poner todo el entusiasmo y la fe necesaria en el logro de las metas.
Dios nos dio la administración de nuestra propia vida. Debemos preocuparnos por alcanzar esas grandes y maravillosas metas que Dios quiere que conquistemos.
Si falta el entusiasmo, estamos lejos del Señor, ya que en el lenguaje griego entusiasmo significa "Vivir en Dios". Dios es vida. Si le falta entusiasmo, pídale al Señor que le ayude; con Él vencerá su tristeza y desánimo. Él le dará vida en abundancia, lo llenará de entusiasmo; porque ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!
Nadie ha realizado una gesta importante sin haberse mostrado entusiasmado por la misma. Pueden lograrse algunas cosas buenas o satisfactorias, pero no lo que se alcanzaría con el verdadero entusiasmo.
Los grandes constructores, los grandes vendedores, los estudiosos, los artistas y demás personas que se han realizado, lo han logrado gracias al entusiasmo. Por supuesto que no me refiero solamente a grandes logros impactantes en la historia, ya que todos estamos capacitados para realizar grandes obras en el ambiente en que nos desenvolvemos. Formar bien a los hijos, llevarnos felizmente con el cónyuge, desempeñarnos adecuadamente en el trabajo sin importar la clase que sea, arrodillarnos para orar profundamente alcanzando un nivel de comunicación casi mística con el Señor; en fin, cualquier realización que se experimente es una gran gesta. Lo importante es la actitud con que se realice cualquier tipo de tarea. Cada vez que usted actúe con entusiasmo, ya está hecha la mitad del camino. El entusiasmo viene cuando se aprecia lo positivo y se descubre la trascendencia de las cosas que se van a emprender. Henry Lorein dice que es necesario mostrar un interés entusiasta en las metas que deseamos lograr.
Los objetivos que nos fijamos están muy ligados con el entusiasmo, son un incentivo que nos imprimen un deseo enorme de realizar aquello para lo cual Dios nos dio la vida.
Muchas personas no tienen metas u objetivos. Otros se han fijado objetivos fuera de sus capacidades reales. Sin embargo, hay personas que sí se han fijado sus metas y que están luchando para conseguirlas; pero dentro de este grupo hay algunos conformes que piensan que están haciendo las cosas lo mejor que pueden.
Quizá esta última sea su situación y se ha fijado una barrera mental de limitación. Usted puede superar esta situación fijándose objetivos que estén un poco más allá de los que usted cree poder conseguir.
Olvide los "no puedo" y probablemente logrará algunas de las metas que se ha propuesto. Muchas personas se han visto apartadas del éxito por el corto alcance de sus metas y por el miedo a enfrentar mayores retos. ¿Sabía usted que es posible dominar cualquier situación o problema si se convence de su capacidad para enfrentarlos y superarlos? John Liccono dijo: La experiencia nos enseña que cuando se nos exigen grandes empresas con tal de que aceptemos sin temer el desafío y empleemos nuestras fuerzas con confianza, cada peligro o dificultad nos comunica su propia fuerza.
Cada problema u obstáculo trae dentro su solución, es cuestión de estudiarlo y analizarlo utilizando la capacidad que nos dio el Señor para enfrentarlo. Hay muchos relatos de personas que han realizado acciones increíbles en circunstancias difíciles, simplemente porque tenían que hacerlo.
Es necesario romper esas barreras mentales negativas que nos mantienen como auto hipnotizados, sugestionados, creyendo que no podemos realizar nuestras metas. Esto se logra cuando se adquieren tres cosas: entusiasmo, incentivo e iniciativa. El entusiasmo nace cuando sus incentivos u objetivos son buenos y maravillosos y la iniciativa nace en la medida en que usted es una persona entusiasta y creativa. Entonces es posible realizar el proceso inverso y practicar una auto hipnosis positiva proponiéndonos lograr objetivos más altos convenciéndonos de que Dios nos ha dado la capacidad para alcanzarlos y lanzarnos a la consecución de los mismos. Esto nos permitirá adquirir un mayor entusiasmo. La falta de entusiasmo es peligrosa para el ser humano, pues limita su creatividad, promueve un estado de apatía emocional y le hace andar a la deriva en situaciones de mediocridad.
Debemos estar convencidos de que triunfaremos. No pensemos en las alternativas posibles si fracasamos, ya que aún cuando siempre se abre una puerta cuando otra se cierra, sólo el pensar en esto nos llevará a no poner todo el entusiasmo y la fe necesaria en el logro de las metas.
Dios nos dio la administración de nuestra propia vida. Debemos preocuparnos por alcanzar esas grandes y maravillosas metas que Dios quiere que conquistemos.
Si falta el entusiasmo, estamos lejos del Señor, ya que en el lenguaje griego entusiasmo significa "Vivir en Dios". Dios es vida. Si le falta entusiasmo, pídale al Señor que le ayude; con Él vencerá su tristeza y desánimo. Él le dará vida en abundancia, lo llenará de entusiasmo; porque ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!