El Estado y el mercado
Durante el reciente enfrentamiento entre los grupos empresariales y el Gobierno en torno a los cambios a la estructura impositiva, John Bennet, Presidente de APEDE, manifestó que la posición de su organización en torno a lo que debía hacerse era reducir los impuestos y reducir el tamaño del Estado. El tema del papel del Estado ha sido parte de un debate desde fines de la década del ‘60. Un fuerte movimiento iniciado desde ese tiempo ha venido restando el papel del Estado mediante la desregulación y la privatización. Se pretende limitar la acción del Estado a la creación de un ambiente necesario para que las personas puedan lograr, en la forma más eficiente posible, sus objetivos económicos y personales sin las trabas burocráticas del Estado. La tesis ha sido que entre menor sea la injerencia directa de la política en la actividad económica, mayor será el nivel de eficiencia de los países y, en consecuencia, el bienestar de sus asociados.
Desde que ocupaba la cartera de Ministro de Comercio e Industria en las décadas del ‘60 y ‘70, las presiones por reducir el tamaño del Estado nos llegaban de los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la propia Organización de Estados Americanos (OEA). El énfasis estaba en el uso eficiente de los recursos del sector privado para impulsar el crecimiento económico.
Sin embargo, los resultados fueron, en muchos casos, decepcionantes.
La decepción resulta al advertir que si el Estado es ineficiente, también lo es la empresa privada. Y la verdad, es que ni el Estado intervencionista ni el mercado libre han garantizado un crecimiento rápido, ni la disminución de la pobreza.
En la actualidad tenemos el problema de las altas tarifas de las empresas de servicios privatizadas. Las condiciones monopólicas de que disfrutan, sumado a un organismo regulador que tiene que ser muy cuidadoso para no lastimar la seguridad jurídica de las empresas, han hecho posible esa excesiva explotación de los consumidores. La libre competencia realmente no ha existido. Han fallado los modelos de un Estado fuerte y de un sector privado liberado.
Lo que aquí se impone es investigar las razones por las cuales ninguno de los dos funciona bien y buscar la manera como podrían funcionar mejor.
Lo primero que hay que aceptar es que la intervención del Estado no ha sido siempre mala. En muchos casos ha sido la apropiada. Muchas veces esto ha sido consecuencia de las circunstancias económicas, sociales y políticas. También tiene que ver con el tamaño de la economía de que se trate. Nuestro país es una economía pequeña donde es muy fácil crear monopolios y carteles.
222La discusión sobre reducir o no el tamaño del Estado no puede darse por cuestiones de percepción ni de emoción...
Una de las políticas que se ha adoptado siguiendo el modelo del mercado fue la de eliminar la protección a la producción nacional; se señalaba que las medidas restrictivas a la importación lo que hacían era abrir las puertas a la corrupción y a disminuir la posibilidad de que se pudiese competir a nivel internacional. La realidad es que eso no es una verdad absoluta y lo que procede es analizar cuánto es el aporte a la economía, cuánto es el sacrificio social, cuánto es el sacrificio fiscal para determinar los niveles de protección que amerita la industria en función a su aporte a la economía y al empleo.
El problema en el pasado fue que la protección no se otorgó en función de los beneficios económicos y sociales para el país, sino de los beneficios personales para los que ejercían el poder y sus amistades.
La discusión sobre reducir o no el tamaño del Estado no puede darse por cuestiones de percepción ni de emoción, sino que requiere de un razonamiento serio.
En mi opinión, lo que hay que lograr es hacer más eficiente al Estado y más eficiente al mercado.
Para la tarde, luego de reaccionar a los sedantes, Kathia se mostró incrédula. Preguntaba descontrolada por Giovanni y repetía: "traíganme a mi hijo, quiero verlo.. tiene hambre, tiene sed".
Según explicó una enfermera consultada, quien prefirió reserva, generalmente cuando una persona pierde a un familiar muy cercano se registran "reacciones de duelo" que forman parte de un proceso que conlleva sentimientos diversos: incredulidad, negación, enojo.
La recuperación es paulatina y se requiere del apoyo de los familiares para que se acepte lo sucedido, porque "el dolor no se elimina".
Pero, ya no había forma de complacer a Kathia. No volverá a ver a su hijo, al menos con vida y por su estado, tampoco logrará despedirlo en la Iglesia Santa María, donde se realizará hoy la misa.
"Cómo explicarle que su niño lo atropellaron. Ojalá que esa persona aparezca porque lo que hizo no tiene nombre", coincidieron todos, en una que otra palabra. Mantienen la esperanza de que se haga justicia en nombre del pequeño Giovanni.
Una joven de 17 años podría ser la responsable del fatídico atropello que se produjo el pasado martes en la vía Ricardo J. Alfaro y que cobró la vida del niño Giovanni, de tres años, y mantiene en estado delicado a su madre, la joven de 28 años, Kathia Guerra.
Ayer, la dirección de Tránsito de la Policía Nacional halló en una residencia ubicada en La Alameda, el vehículo BMW blanco que atropelló a Guerra y a su hijo, ambos residentes en los edificios Santa María, ubicados en la misma calle donde ocurrieron los hechos.
Según informes policiales, las autoridades ubicaron el BMW luego que una fuente anónima reportó que el auto fue estacionado en la vivienda en muy malas condiciones, luego retirado y regresado a las horas, con todas las reparaciones. Para no ser identificado se había retirado la placa.
Unidades de la dirección de Criminalística de la Policía Técnica Judicial (PTJ) procedieron ayer a realizar los exámenes periciales al vehículo y se comprobó que parte de la carrocería afectada por el impacto del atropello, incluyendo el parabrisas, fue reemplazada para ocultar cualquier evidencia.
Las lámparas delanteras, al igual que las defensas y la tapa del motor mostraban indicios de haber sido retocadas en un taller de chapistería. Incluso, se determinó la presencia del llamado "compom", utilizados en talleres para borrar rayaduras, generalmente de choques.
El vehículo fue llevado a los talleres de la Policía Nacional para examinar si en su parte posterior se conservaban rastros de sangre, pero se conoció que no hallaron nada.
Por lo rápido con que se reparó el vehículo, las autoridades no descartan que la menor haya contado con la complicidad de sus familiares.
La presunta responsable, atropelló a Kathia y a su pequeño Giovanni, de tan solo tres años de edad, cuando éstos cruzaban la vía por la línea de seguridad y con la anuencia de un conductor que les había cedido el paso.
Cuando la menor intentó rebasar al vehículo que se había detenido, golpeó con tanta fuerza a Kathia que la elevó por los aires y la arrojó a 40 metros del sitio inicial de im
Desde que ocupaba la cartera de Ministro de Comercio e Industria en las décadas del ‘60 y ‘70, las presiones por reducir el tamaño del Estado nos llegaban de los organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la propia Organización de Estados Americanos (OEA). El énfasis estaba en el uso eficiente de los recursos del sector privado para impulsar el crecimiento económico.
Sin embargo, los resultados fueron, en muchos casos, decepcionantes.
La decepción resulta al advertir que si el Estado es ineficiente, también lo es la empresa privada. Y la verdad, es que ni el Estado intervencionista ni el mercado libre han garantizado un crecimiento rápido, ni la disminución de la pobreza.
En la actualidad tenemos el problema de las altas tarifas de las empresas de servicios privatizadas. Las condiciones monopólicas de que disfrutan, sumado a un organismo regulador que tiene que ser muy cuidadoso para no lastimar la seguridad jurídica de las empresas, han hecho posible esa excesiva explotación de los consumidores. La libre competencia realmente no ha existido. Han fallado los modelos de un Estado fuerte y de un sector privado liberado.
Lo que aquí se impone es investigar las razones por las cuales ninguno de los dos funciona bien y buscar la manera como podrían funcionar mejor.
Lo primero que hay que aceptar es que la intervención del Estado no ha sido siempre mala. En muchos casos ha sido la apropiada. Muchas veces esto ha sido consecuencia de las circunstancias económicas, sociales y políticas. También tiene que ver con el tamaño de la economía de que se trate. Nuestro país es una economía pequeña donde es muy fácil crear monopolios y carteles.
222La discusión sobre reducir o no el tamaño del Estado no puede darse por cuestiones de percepción ni de emoción...
Una de las políticas que se ha adoptado siguiendo el modelo del mercado fue la de eliminar la protección a la producción nacional; se señalaba que las medidas restrictivas a la importación lo que hacían era abrir las puertas a la corrupción y a disminuir la posibilidad de que se pudiese competir a nivel internacional. La realidad es que eso no es una verdad absoluta y lo que procede es analizar cuánto es el aporte a la economía, cuánto es el sacrificio social, cuánto es el sacrificio fiscal para determinar los niveles de protección que amerita la industria en función a su aporte a la economía y al empleo.
El problema en el pasado fue que la protección no se otorgó en función de los beneficios económicos y sociales para el país, sino de los beneficios personales para los que ejercían el poder y sus amistades.
La discusión sobre reducir o no el tamaño del Estado no puede darse por cuestiones de percepción ni de emoción, sino que requiere de un razonamiento serio.
En mi opinión, lo que hay que lograr es hacer más eficiente al Estado y más eficiente al mercado.
Para la tarde, luego de reaccionar a los sedantes, Kathia se mostró incrédula. Preguntaba descontrolada por Giovanni y repetía: "traíganme a mi hijo, quiero verlo.. tiene hambre, tiene sed".
Según explicó una enfermera consultada, quien prefirió reserva, generalmente cuando una persona pierde a un familiar muy cercano se registran "reacciones de duelo" que forman parte de un proceso que conlleva sentimientos diversos: incredulidad, negación, enojo.
La recuperación es paulatina y se requiere del apoyo de los familiares para que se acepte lo sucedido, porque "el dolor no se elimina".
Pero, ya no había forma de complacer a Kathia. No volverá a ver a su hijo, al menos con vida y por su estado, tampoco logrará despedirlo en la Iglesia Santa María, donde se realizará hoy la misa.
"Cómo explicarle que su niño lo atropellaron. Ojalá que esa persona aparezca porque lo que hizo no tiene nombre", coincidieron todos, en una que otra palabra. Mantienen la esperanza de que se haga justicia en nombre del pequeño Giovanni.
Una joven de 17 años podría ser la responsable del fatídico atropello que se produjo el pasado martes en la vía Ricardo J. Alfaro y que cobró la vida del niño Giovanni, de tres años, y mantiene en estado delicado a su madre, la joven de 28 años, Kathia Guerra.
Ayer, la dirección de Tránsito de la Policía Nacional halló en una residencia ubicada en La Alameda, el vehículo BMW blanco que atropelló a Guerra y a su hijo, ambos residentes en los edificios Santa María, ubicados en la misma calle donde ocurrieron los hechos.
Según informes policiales, las autoridades ubicaron el BMW luego que una fuente anónima reportó que el auto fue estacionado en la vivienda en muy malas condiciones, luego retirado y regresado a las horas, con todas las reparaciones. Para no ser identificado se había retirado la placa.
Unidades de la dirección de Criminalística de la Policía Técnica Judicial (PTJ) procedieron ayer a realizar los exámenes periciales al vehículo y se comprobó que parte de la carrocería afectada por el impacto del atropello, incluyendo el parabrisas, fue reemplazada para ocultar cualquier evidencia.
Las lámparas delanteras, al igual que las defensas y la tapa del motor mostraban indicios de haber sido retocadas en un taller de chapistería. Incluso, se determinó la presencia del llamado "compom", utilizados en talleres para borrar rayaduras, generalmente de choques.
El vehículo fue llevado a los talleres de la Policía Nacional para examinar si en su parte posterior se conservaban rastros de sangre, pero se conoció que no hallaron nada.
Por lo rápido con que se reparó el vehículo, las autoridades no descartan que la menor haya contado con la complicidad de sus familiares.
La presunta responsable, atropelló a Kathia y a su pequeño Giovanni, de tan solo tres años de edad, cuando éstos cruzaban la vía por la línea de seguridad y con la anuencia de un conductor que les había cedido el paso.
Cuando la menor intentó rebasar al vehículo que se había detenido, golpeó con tanta fuerza a Kathia que la elevó por los aires y la arrojó a 40 metros del sitio inicial de im