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El Eurepgap


Fomentar la agroexportación es una promesa recurrente de gobernantes pasados y presentes. El sector primario de nuestra economía enfrenta el derrumbe de las barreras arancelarias, la globalización de los mercados y el agotamiento de los modelos tradicionales de producción nacional, lo que nos obliga a concentrar esfuerzos en las limitadas ventajas para competir.
Una idea de lo cambiante y dinámico del mercado agrícola mundial la da el conjunto de reglamentaciones para la exportación de productos alimenticios hacia el Mercado Común Europeo, conocidas como el Eurepgap. Estas son normas establecidas para brindar garantías sobre la seguridad alimentaria para los consumidores de esos países. Estas normas se basan en el análisis de peligros en los puntos críticos de control de la cadena alimenticia.
La idea clave está en la palabra proceso. La agricultura es entendida como un proceso y no como una actividad desligada del resto de la política de comercio exterior del país, como sucede en Panamá.
El Eurepgap añade dos parámetros adicionales de calidad a los productos requeridos: el desarrollo amigable con el ambiente y la garantía de salarios y condiciones dignas de trabajo para los obreros y sus familias. ¿Cómo se consigue esto? A través de dos factores al final de la cadena de procesos: precios elevados al productor que cumple la normativa y las auditorías independientes conducentes a la certificación en la norma Eurepgap.
El Eurepgap es una palabra compuesta : Eurep y Gap. El Eurep (Euro Retailer Producer Working Group) es la asociación de minoristas que manejan la amplia cadena de tiendas y supermercados en la Unión Europea donde se distribuyen productos hortícolas. Gap (Good Agricultural Practice) es la norma mínima de buenas prácticas agrícolas y desarrollo sostenible para la producción de vegetales, frutas, flores, productos de viveros y otros. También significa brecha, la distancia que nos separa de algo.
Los puntos de control y de estricto cumplimiento del Eurepgap son diversos e incluyen, entre varios, la trazabilidad. Un productor debe mantener un registro documentado que permita seguir el rastro del producto desde la mesa del consumidor hasta la parcela donde se ha cultivado.
Los productos transgénicos deben cumplir con las regulaciones existentes en el país consumidor final. Esto implica que el productor nacional debe tener copia de la legislación aplicable en el país de destino final y obrar en consecuencia. El agua de riego ha de extraerse de fuentes sostenibles, sujetas a permiso de extracción bajo las leyes nacionales y el agua ha de estar sujeta a análisis fisicoquímicos de manera periódica. La normativa incluye aspectos sobre la protección de cultivos, impacto ambiental, el tratamiento postcosecha, equipos de protección personal, condiciones de higiene para los obreros, gestión de residuos, salud, seguridad y bienestar laboral, entre otros.
La agroexportación presenta excelentes oportunidades de negocios para los agricultores nacionales. Una extensa red de cooperativas y asociaciones de productores en distintos rubros cubre el país. Estos incluyen, entre otros, el plátano, la piña, la palma de aceite, el café, melón.
El Gobierno, actualmente, impulsa proyectos de riego como la rehabilitación del proyecto de El Salto en Boquete para riego por aspersión y el proyecto Remigio Rojas en Alanje, a través de canales de conducción para riego por anegamiento. Los macroproyectos de Riego del Barú y Valle de Tonosí están en su etapa de diseño final e incorporarán a la agricultura de regadío alrededor de 20 mil hectáreas. El costo de estos proyectos bordea los 40 millones de dólares, producto del Fondo Fiduciario. Esta suma a desembolsar tiene sentido si va de la mano de una clara política de agroexportación que pueda beneficiar al sector primario nacional. Además, estas obras deben presentar una adecuada tasa interna de retorno sobre la inversión en el mediano y largo plazo, y eso únicamente se garantiza a través de las exportaciones, debido a lo reducido del mercado nacional. Paradójicamente, el proyecto de riego del Barú deberá ser suplido de agua por la cuenca alta del Parque Nacional del Volcán Barú, la cual es amenazada por el proyecto de carretera entre Boquete y Cerro Punta que no ha sido desestimado por el actual gobierno. El Eurepgap es la llave para acceder al mercado de frutas, legumbres y productos no tradicionales en Europa. El consumidor europeo es, en términos generales, más culto, mejor informado e igual de próspero que el consumidor norteamericano, nuestro socio comercial y comprador histórico.
El Eurepgap es un parámetro adicional de calidad que se suma a los factores tradicionales, tales como el tamaño del producto, largo, grosor, vida verde, primera impresión del empaque o el número de defectos a la vista.
Los agricultores panameños deben entender que ningún gobierno hará por ellos más de lo que ellos estén dispuestos a realizar por sí mismos. Los nuevos mercados europeos exigen la programación de las cosechas, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. También están dispuestos a pagar sustancialmente bien por esa diferencia.
Israel ha tenido un éxito extraordinario supliendo vegetales de temporada a Europa durante el invierno nórdico, apoyado en tres variables: la tecnología agrícola de punta, el clima subtropical y una política nacional de comercio exterior coherente con los intereses de los agricultores locales. Esta es una receta que podemos implementar en Panamá, redefiniendo la estrategia del sector primario, aprovechando la fuerte inversión estatal en los sistemas de riego y tecnologías de punta, preparando auditores en el Eurepgap, programando las cosechas debido a la benignidad del clima y liberando el potencial creativo y empresarial de nuestros agricultores.

101 años de Panamá América

 
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