El examen de certificación médica
ES OBLIGACIÓN del Estado panameño, a través del ente rector, que es el Ministerio de Salud, asegurarle a la ciudadanía que quien se dedique a la medicina tenga los conocimientos básicos mediante una adecuada formación académica, ética, con las habilidades y destrezas mínimas que le garantice a la población que recibirá una atención que contribuya a preservar la salud de los panameños y panameñas.
Desde hace muchos años los profesionales de la medicina una vez culminados sus estudios universitarios completos, podían aspirar a una plaza de internado rotatorio por dos años, el primero en un hospital del área urbana, el segundo en teoría debía realizarse en un centro de salud o una unidad ejecutora del área rural. Para el Estado era la forma de homologar los conocimientos y prácticas de todos los médicos que ingresaban al sistema, además de tener mano de obra barata, con muchos deberes y pocos derechos. Para los médicos recién graduados se convirtió en por lo menos, dos años con un sueldo seguro.
Cuando la demanda por las plazas no superaba la oferta, el ingreso al sistema estaba asegurado, los egresados de la Universidad de Panamá al igual que aquellos colegas graduados en otras Universidades lograban cumplir con el requisito obligatorio del internado rotatorio de primero y segundo año, para luego tramitar ante el consejo técnico de salud su idoneidad profesional como médico general y así tener legalmente la autorización para la práctica de la medicina en el campo público o privado en todo el territorio nacional, o bien aspirar a una plaza de residencia para realizar una especialidad.
Con el tiempo la cantidad de egresados de las Universidades que solicitaban internado rotatorio fue aumentando de tal manera que rebasaron la oferta por parte del Estado, por lo que al no haber suficientes plazas, y no existir un procedimiento conocido por todas las partes, el otorgamiento de las plazas de internado rotatorio se convirtió en discrecional de parte de la autoridad competente, dando origen a especulaciones en torno a la falta de transparencia en el procedimiento de selección.
Buscando un método claro, transparente e imparcial, según sus precursores, se ha introducido un examen que algunos han llamado de "certificación" el cual ha provocado escozor entre los afectados, como el costo del examen, quién lo pone y quién lo fiscaliza, así como una serie de interrogantes como: ¿Debe el Estado panameño mantener los dos años de internado rotatorio de post grado como requisito indispensable para otorgarle al profesional de la medicina su idoneidad profesional? ¿Cómo hacer para que el procedimiento sea transparente y con igualdad de oportunidades independientemente de la Universidad donde estudió el aspirante? ¿Qué sucede con los que no logren aprobar el examen? ¿Cuántas veces lo podrán hacer? ¿Qué ocurrirá cuando no haya fondos públicos para financiar las plazas y pasados varios años aun no se pueda comenzar a trabajar después de tener un diploma de médico?
Lo que no debe ser éste requisito, es una barrera para filtrar a los que algunos han denominado médicos "mediocres" o los que provienen de Universidades ídem, ya que eso se debe hacer antes de la entrada a las facultades de medicina y no después que los estudiantes se han graduado ya que estaremos ocasionando enormes pérdidas de recursos, tiempo y capital intelectual, no solo a la persona, su familia y la sociedad por nuestra falta de planificación y políticas claras.
El denominado examen de "certificación" aplicado y administrado por el National Board de los EUA, está lejos de ser un examen de "certificación", ya que si así fuera, una vez aprobado, el médico tendría derecho a ejercer libremente la profesión y tal vez el internado quedaría para aquellos que no lo pasen y requieren homologar sus conocimientos antes de su idoneidad. Tampoco equivale al examen para ingresar como residentes en algún hospital de los EUA, así que parece ser la tropicalización de un examen imparcial, de una amplia base de preguntas de un organismo con experiencia, para ayudarnos a escoger a los médicos que pueden acceder a una plaza de internado como el inicio a la obtención de la idoneidad profesional.
Aun nos quedan algunas preguntas por contestar y mucho por analizar de la certificación y recertificación, que deberán ser producto de un análisis inteligente y mesurado del tema. Lo que si es cierto es que no importa de qué Universidad nos hemos graduado, el Estado no puede delegar la responsabilidad de garantizarle a la sociedad que sus mecanismos de control le aseguran una atención médica idónea, humana y con calidad.
Desde hace muchos años los profesionales de la medicina una vez culminados sus estudios universitarios completos, podían aspirar a una plaza de internado rotatorio por dos años, el primero en un hospital del área urbana, el segundo en teoría debía realizarse en un centro de salud o una unidad ejecutora del área rural. Para el Estado era la forma de homologar los conocimientos y prácticas de todos los médicos que ingresaban al sistema, además de tener mano de obra barata, con muchos deberes y pocos derechos. Para los médicos recién graduados se convirtió en por lo menos, dos años con un sueldo seguro.
Cuando la demanda por las plazas no superaba la oferta, el ingreso al sistema estaba asegurado, los egresados de la Universidad de Panamá al igual que aquellos colegas graduados en otras Universidades lograban cumplir con el requisito obligatorio del internado rotatorio de primero y segundo año, para luego tramitar ante el consejo técnico de salud su idoneidad profesional como médico general y así tener legalmente la autorización para la práctica de la medicina en el campo público o privado en todo el territorio nacional, o bien aspirar a una plaza de residencia para realizar una especialidad.
Con el tiempo la cantidad de egresados de las Universidades que solicitaban internado rotatorio fue aumentando de tal manera que rebasaron la oferta por parte del Estado, por lo que al no haber suficientes plazas, y no existir un procedimiento conocido por todas las partes, el otorgamiento de las plazas de internado rotatorio se convirtió en discrecional de parte de la autoridad competente, dando origen a especulaciones en torno a la falta de transparencia en el procedimiento de selección.
Buscando un método claro, transparente e imparcial, según sus precursores, se ha introducido un examen que algunos han llamado de "certificación" el cual ha provocado escozor entre los afectados, como el costo del examen, quién lo pone y quién lo fiscaliza, así como una serie de interrogantes como: ¿Debe el Estado panameño mantener los dos años de internado rotatorio de post grado como requisito indispensable para otorgarle al profesional de la medicina su idoneidad profesional? ¿Cómo hacer para que el procedimiento sea transparente y con igualdad de oportunidades independientemente de la Universidad donde estudió el aspirante? ¿Qué sucede con los que no logren aprobar el examen? ¿Cuántas veces lo podrán hacer? ¿Qué ocurrirá cuando no haya fondos públicos para financiar las plazas y pasados varios años aun no se pueda comenzar a trabajar después de tener un diploma de médico?
Lo que no debe ser éste requisito, es una barrera para filtrar a los que algunos han denominado médicos "mediocres" o los que provienen de Universidades ídem, ya que eso se debe hacer antes de la entrada a las facultades de medicina y no después que los estudiantes se han graduado ya que estaremos ocasionando enormes pérdidas de recursos, tiempo y capital intelectual, no solo a la persona, su familia y la sociedad por nuestra falta de planificación y políticas claras.
El denominado examen de "certificación" aplicado y administrado por el National Board de los EUA, está lejos de ser un examen de "certificación", ya que si así fuera, una vez aprobado, el médico tendría derecho a ejercer libremente la profesión y tal vez el internado quedaría para aquellos que no lo pasen y requieren homologar sus conocimientos antes de su idoneidad. Tampoco equivale al examen para ingresar como residentes en algún hospital de los EUA, así que parece ser la tropicalización de un examen imparcial, de una amplia base de preguntas de un organismo con experiencia, para ayudarnos a escoger a los médicos que pueden acceder a una plaza de internado como el inicio a la obtención de la idoneidad profesional.
Aun nos quedan algunas preguntas por contestar y mucho por analizar de la certificación y recertificación, que deberán ser producto de un análisis inteligente y mesurado del tema. Lo que si es cierto es que no importa de qué Universidad nos hemos graduado, el Estado no puede delegar la responsabilidad de garantizarle a la sociedad que sus mecanismos de control le aseguran una atención médica idónea, humana y con calidad.