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El éxodo político


Hace algunos meses participé en un seminario sobre Derechos Humanos en el Partido Panameñista, en el que he militado por varias décadas. Mi intervención fue una clara advertencia de los riesgos políticos que enfrentábamos en ese momento, en el que se creía en el famoso Diálogo, en el Pacto por la Justicia, y otros condimentos para el adormecimiento público, mientras se hacen otras cosas. Señalé mi convicción de que sin una unificación de la oposición sería casi seguro que dentro del colectivo se produjera un éxodo de sus miembros, en aras de lograr un triunfo y no permanecer alejado del poder.

Con conocimiento de causa, indiqué la firmeza del dirigente de Cambio Democrático que aspira al solio presidencial, para lo cual ha hecho inversión no sólo de dinero, sino de su tiempo, de otros recursos que lo han ubicado como indiscutible triunfador. Por otro lado, hemos observado una errática conducción política y administrativa del Partido Panameñista, donde se ha excluido en la acción política a "los huesos viejos", que de una u otra forma han sido los del contacto con la membresía, ignorándolos en la toma de decisión y en la conducción del colectivo.

Los resultados son públicos y el descontento aumenta ante la frustración que emiten las encuestas sobre la intención del voto. No es un secreto que se ha producido un éxodo paulatino de prestantes figuras para apoyar las aspiraciones del Lic. Ricardo Martinelli, pero lo más preocupante es la incapacidad de reunificar el grupo, por las desavenencias de los nuevos dirigentes con los grupos tradicionales. Mi posición ha sido clara y la he dejado plasmada en varios escritos de opinión porque, como afirmé en uno de ellos, NO NECESITAMOS CANDIDATOS PARA PERDER. Quien acude a las urnas lo hace para triunfar y que su voto contribuya a mejorar las cosas del país.

Estamos convencidos de que el éxodo político que se ha producido para formar filas en torno a la dirigencia de Cambio Democrático tendrá como soporte los verdaderos independientes, los empresarios no comprometidos con contratos que han sido incumplidos, con los miles de frustrados panameñistas que esperan poder acceder al poder para así cooperar y realizar las gestiones públicas que el gobierno ha de iniciar y concretar, entre las cuales ha de examinar los contratos que han sido pagados sin terminarlos, se evaluará la calidad del material empleado y tantas otras cosas impostergables. Pero lo que más me satisface es el anuncio de una Asamblea Constituyente, materia en la cual espero sumarme sin condiciones ni exigencias.

101 años de Panamá América

 
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