El Fenómeno de El Niño
El fenómeno meteorológico conocido como El Niño ha cautivado la atención no sólo de los científicos sino también de empresarios, agricultores y la ciudadanía en general, todos quienes han sido afectados en sus hogares y puestos de trabajo por los cambios climatológicos que ha causado. El mismo se podría convertir en uno de los eventos más estudiados del Siglo.
Ya todos conocemos el origen de la denominación de este fenómeno. Los pescadores artesanales en las costas del Perú lo denominaron así porque una corriente marítima caliente afectaba todo el ecosistema del Pacífico y por ende la pesca que lograban durante la época navideña. Las primeras experiencias registradas con este fenómeno datan del Siglo XV. Con los años se ha acumulado suficiente información para saber que se trata de un fenómeno recurrente, cada dos a siete años aproximadamente.
En términos sencillos, El Niño es una gran masa de agua tibia de 75 a 85 grados Fahrenheit con un tamaño apróximado equivalente a Europa que se mueve de las costas de Australia hasta las costas del Perú. Normalmente esta masa de agua se mantiene en Australia e Indonesia. Pero cuando ocurre el fenómeno, los vientos que mantienen esas aguas en el sur de Asia y varían los niveles del Océano Pacífico movilizan dicha masa hacia el continente americano. Este movimiento trastorna todo el sistema climatológico alrededor del mundo.
En el Perú la Cámara de Comercio estima que sufrirán pérdidas por US$2,500 millones ya que ha afectado el agro y la pesca. Por esa razón, están solicitando al gobierno reducciones tributarias, créditos de emergencia y líneas de crédito especiales. Pero en Chile, una de las áreas más áridas del mundo está siendo bombardeada con tormentas de lluvia, lo cual ha causado deslizamientos que han cobrado la vida de al menos 18 personas y afectado a por lo menos 60,000 personas. En el otro lado del Pacífico, Indonesia ha sufrido una de las peores sequías en 50 años, lo cual ha propiciado fuegos en bosques cuyos nubarrones han cubierto gran parte del Sur de Asia. También han sido afectados los agricultores hasta en Uganda y Suráfrica.
Pero El Niño también genera beneficios para otros. Por ejemplo, los pescadores en Chile capturan anchoas que normalmente pescan los peruanos; los residentes de la Costa Este de los Estados Unidos pueden disfrutar una temporada sin huracanes; una empresa que fabrica una máquina que carga rápidamente bolsas de arena está en su mejor momento; y las compañías de seguro han visto incrementar significativamente las pólizas que protegen contra catástrofes naturales. Ni hablar de las compañías de construcción, quienes tienen que sumarse a la reconstrucción no de cientos, sino de miles de residencias y centros comerciales.
Ya todos conocemos el origen de la denominación de este fenómeno. Los pescadores artesanales en las costas del Perú lo denominaron así porque una corriente marítima caliente afectaba todo el ecosistema del Pacífico y por ende la pesca que lograban durante la época navideña. Las primeras experiencias registradas con este fenómeno datan del Siglo XV. Con los años se ha acumulado suficiente información para saber que se trata de un fenómeno recurrente, cada dos a siete años aproximadamente.
En términos sencillos, El Niño es una gran masa de agua tibia de 75 a 85 grados Fahrenheit con un tamaño apróximado equivalente a Europa que se mueve de las costas de Australia hasta las costas del Perú. Normalmente esta masa de agua se mantiene en Australia e Indonesia. Pero cuando ocurre el fenómeno, los vientos que mantienen esas aguas en el sur de Asia y varían los niveles del Océano Pacífico movilizan dicha masa hacia el continente americano. Este movimiento trastorna todo el sistema climatológico alrededor del mundo.
En el Perú la Cámara de Comercio estima que sufrirán pérdidas por US$2,500 millones ya que ha afectado el agro y la pesca. Por esa razón, están solicitando al gobierno reducciones tributarias, créditos de emergencia y líneas de crédito especiales. Pero en Chile, una de las áreas más áridas del mundo está siendo bombardeada con tormentas de lluvia, lo cual ha causado deslizamientos que han cobrado la vida de al menos 18 personas y afectado a por lo menos 60,000 personas. En el otro lado del Pacífico, Indonesia ha sufrido una de las peores sequías en 50 años, lo cual ha propiciado fuegos en bosques cuyos nubarrones han cubierto gran parte del Sur de Asia. También han sido afectados los agricultores hasta en Uganda y Suráfrica.
Pero El Niño también genera beneficios para otros. Por ejemplo, los pescadores en Chile capturan anchoas que normalmente pescan los peruanos; los residentes de la Costa Este de los Estados Unidos pueden disfrutar una temporada sin huracanes; una empresa que fabrica una máquina que carga rápidamente bolsas de arena está en su mejor momento; y las compañías de seguro han visto incrementar significativamente las pólizas que protegen contra catástrofes naturales. Ni hablar de las compañías de construcción, quienes tienen que sumarse a la reconstrucción no de cientos, sino de miles de residencias y centros comerciales.