El fenómeno Obama
Es lógico que los Presidentes de Estados Unidos sean personalidades influyentes en todo el mundo, pues la exposición pública que reciben no tiene parangón con los de ningún otro país. Reagan y Clinton marcaron una época con su manera muy especial de hacer política. Ahora estamos al comienzo de la experiencia Obama, pues el empuje que mostró durante la campaña podrá decuplicarse cuando se instale en la oficina oval y comience a imprimirle al gobierno de su país la orientación y el estilo que le ganó el voto de la gente.
El nuevo parámetro de la política, que podría influir en Panamá, tiene que ver tanto con el objetivo de llevar la política a la gente como la necesidad de llevar la gente a la política. Las actitudes de "sólo nosotros los políticos sabemos resolver esto", están desfasadas y su rechazo será reforzado por la sonriente figura del hoy triunfante senador Barack Obama, pues su meteórica carrera política es señal de que las buenas ideas se abren paso fácil cuando encuentran portavoces idóneos y la sociedad está preparada para recibirlas.
No es que el respaldo a Obama sea unánime ni mucho menos. El recuento de los 130 millones de votos emitidos señalan que esa gran nación permanece cortada a la mitad, y es allí donde ahora está su nuevo reto: la fuerza que sirvió para vencer debe ahora enfocarse en unir. ¿Alcanzará a Panamá el fenómeno Obama? ¿O es que estamos condenados a la escasez de nuevas ideas?