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El fin de la era Bush


Los votantes de Estados Unidos (EE.UU.) están a punto de elegir al presidente que ponga fin al segundo mandato de George W. Bush en la Casa Blanca, quien pasará a la Historia, sin duda, como uno de sus más nefastos ocupantes. Pocos ha habido, en la larga lista de los 43 personajes que desde 1789 han ejercido ese cargo, que le superen en errores cometidos, en su funesta repercusión internacional y en la inanidad y vaciedad de muchos de sus juicios y opiniones.

En junio del 2002 proclamó Bush en la Academia Militar de West Point: "América [es decir, Estados Unidos] posee -y se propone conservar- un poder militar imbatible, por lo que ya no tendrán razón de ser las desestabilizadoras carreras de armamento de tiempos pasados, y las rivalidades se limitarán al comercio y a otras formas de lograr la paz". Así, borraba la existencia de otras grandes potencias y destinaba a los demás países, débiles y apocados, a la secundaria tarea de comerciar y buscar la paz.

Fracasó, para empezar, en todos los principales objetivos propuestos. La cabeza visible del terrorismo, Osama bin Laden, sigue campando por sus montañas. Al Qaeda se extendió a otros países y parece reforzarse al paso del tiempo. Afganistán está en una espiral descendente. Pakistán ha entrado en una grave crisis, también como consecuencia de la guerra contra el terror de Bush. También está el fracaso general de EE.UU. y sus aliados en Irak, aunque la violencia local haya disminuido en los últimos meses. Por otro lado, Irán, uno de los miembros del "eje del mal", está reforzando su posición en la zona, ejerce notable influencia sobre el régimen chiita iraquí y prosigue el desarrollo de su industria nuclear. No hay rincón del mundo donde la actuación de EE.UU. no haya sido orientada por una realidad virtual fabricada en Washington.

Lo que se juega en ese país estos días desborda con mucho su política interior y preocupa fuera de sus fronteras. Que Obama o McCain ocupen la casa Blanca nos va a afectar a todos. Algo que determinará si habrá o no guerra o paz en este o en aquel territorio. Que influirá en cómo se aborde el problema del cambio climático. Que decidirá el modo de afrontar la actual crisis económica que a todos nos afecta. Y muchas cosas más.

No más guerras preventivas unilateralmente declaradas, no más engaños ni mentiras en la búsqueda de enemigos y que sea la razón humana, inteligente e informada, la que domine las decisiones tomadas en el Despacho Oval de la Casa Blanca y no las voces de una irracional divinidad que habla a través de la Biblia.

ccs@solidarios.org.es.

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